El patio de Monipodio (2)
Estoy bastante sorprendido -gratamente sorprendido- por la explosión de ira que se ha producido en la red con la decisión del barcelonés Institut Municipal d’Informà tica de regalarle a Micro$oft más de medio millón de eurazos para renovar seis mil licencias del paquete ofimático M$ Office. Y eso que, mediáticamente, no ha tenido apenas trascendencia (y no es casualidad, claro), habiendo sido «Vilaweb» quien dio la voz de alarma -aunque, a su vez, previamente alarmado desde el ámbito de las listas de correo de Softcatalà - y únicamente recogido -que yo haya visto- por «Libertad Digital» que, lógicamente, no ha desaprovechado tan redonda ocasión para propinarle un buen clavo al tripartito barcelonés terminando justamente la campaña electoral y en vistas del silencio a que están obligados los polÃticos en plena jornada de reflexión. Excluyo de la esfera mediática a la Asociación de Internautas y a Barrapunto, por no constituir medios convencionales.
Esta misma mañana, por lo demás, he recibido una iracunda llamada de Roberto Santos, hasta hace poco «vice» de Hispalinux, hoy miembro de su Consejo asesor y, siempre, un guerrillero infatigable, que se ha reconocido -no le hacÃa falta- cabreadÃsimo. Entre sapos y culebras me ha dicho que lo de Barcelona es un garrotazo bestial. Hombre, comprendo que le haya sentado mal que sus esfuerzos -sus esfuerzos personales- hayan ido al vertedero (yo ya lo sabÃa, asà en general, no esto en concreto, y le previne: con esta gente y en esta comunidad autónoma no hay nada que hacer), pero el garrotazo no pasa de ser, a lo sumo, una dura contrariedad. A mi modo de ver, claro. En toda guerra se producen victorias y derrotas y ahora nos ha tocado esto último. Sin embargo, llevamos una buena temporada y el software libre, menos deprisa de lo que quisiéramos pero con una firmeza que jamás hubiéramos soñado, se va expandiendo hasta lo irreversible.
Lo de Barcelona -y Catalunya, en general- es indignante por vÃa polÃtica, pero no es ningún drama. Drama lo será -y de los gordos- cuando no les quede otra alternativa, quieras que no, que adoptar el software libre (y otras muchÃsimas tecnologÃas que rehúyen en su infinita ignorancia y venalidad) para mantenerse dentro de una razonable competitividad y entonces el precio también será de verdadero drama. Ja s’ho trobaran, como decimos aquà y sólo espero que para entonces mis hijas ya estén lejos: con que paguemos mi mujer y yo, será suficiente y demasiado.
Por lo demás, y en el hilo originario, podrÃa éste completarse con algunas reflexiones que hacen aún mucho más sospechoso lo que está pasando.
En primer lugar -y este argumento aparece repetidamente en el debate de Barrapunto arriba enlazado-, el nivel de usuario informático de los empleados públicos es, en general -hace más de dieciséis años que lo veo cada dÃa-, bajÃsimo. Consecuentemente, los archivos producto del uso de sus aplicaciones son -también en general- muy primarios, muy sencillos. Por tanto, lo primero que habrÃa que preguntarse es si la migración -a M$, a OpenOffice.org o a lo que sea- es estrictamente necesaria. Porque uno se pregunta si hay que tener el paquete ofimático más a la última para redactar oficios, para diseñar tablas de datos -sin fórmulas: pocos dominan el álgebra necesaria para explotarlas a fondo; y hablar de macros es hablar en chino- o para mantener bases de datos con nombres, direcciones y números de teléfonos (con cien o doscientos registros, a todo meter). O sea que aún antes de entrar en la cuestión de a qué se migra, se habrÃa de haber entrado en la cuestión de si se migra. Desde este punto de vista, el regalo que se le ha hecho a Micro$oft podrÃa revestir un carácter aún mayor de ominosidad, porque quizá esas seis mil licencias, claramente excesivas, hubieran podido ser óptimamente seiscientas o quizá incluso menos.
Por el lado de los costes de la migración, he oÃdo por ahà alguna que otra cosa graciosa. Ahà sà que tengo que hablar de oÃdas porque no tengo experiencia propia. Los que lo conocen, dicen que pasar a M$ Office 07 es una migración tanto o más costosa que la de OpenOffice.org porque -siguiendo una inveterada costumbre de Micro$oft de hacerse incompatible consigo mismo- parece que las macros, los VBA de axes y demás, también se irÃan al carajo con el salto de 97 a 07. Aunque no puedo hablar por mà mismo, como ya he dicho, la situación no serÃa ni nueva ni sorprendente, con lo que le concedo al dato una alta fiabilidad, que se corresponde con un importante incremento en mis sospechas de juego sucio por parte del IMI.
Más consideraciones (ayer se me quedaron cosas en el tintero). La justificación del coste de migración para mantenerse en el software privativo, es la justificación del heroinómano: ya sé que pincharme dos caballazos diarios no es bueno pero ¿qué quieres? no puedo dejarlo. Lo más divertido es ese argumento de drogadicto de acuerdo con el cual «ahora no puedo desengancharme, pero voy a trabajar mucho para que dentro de tres años pueda hacerlo». Seguro que los especialistas en rehabilitación de toxicómanos han oÃdo un millón de veces aquello de «oye, tÃo, dame pa una dosis, que te prometo que la semana que viene lo dejo, de verdá, tÃo, que yo controlo…». A mÃ, de todos modos, la cagarela del achuntamén barcelonés me suena más a aquella ya clásica cachondada de taberna peleona: «Hoy no se fÃa; mañana sû. En todo caso, esa es la muestra más clara de la ineficiencia y del enorme costo del software apropiativo: encima de pagarlo, quedas capturado por él ad libitum. Y he aquà otra excelente razón por la que el software libre se llama, apropiadamente, asÃ. Como igualmente al software apropiativo habrÃa que llamarlo, más convenientemente, «narcosoftware».
Otra cosa que ha aparecido por ahà es el asunto de M$ axes (buéeej, qué urticaria) y sus problemas de migración. Pero, de hecho, el primer problema es que existan, aunque atomizadas y eventualmente pequeñas, tantÃsimas bases de datos en las administraciones públicas. Porque sépase que la protección de la privacidad del ciudadano exige que las bases de datos estén documentadas. Un funcionario no puede decir «hala, voy a hacerme una base de datos con los nombres, NIF, direcciones y teléfonos de todos los que reciben subvenciones por el uso de orinato de estroncio de producción local». No, no: cada vez que hace algo asÃ, aunque sea una docena de miserables campos y cuarenta paupérrimos registros, hay que solicitar el permiso correspondiente porque, si no se hace asÃ, se está incurriendo en una falta grave o quizá muy grave. Y se incurre en ella centenares de veces al dÃa (y con programas de Micro$oft, que vete a saber a quién le cuentan lo que escribes). Por tanto, la migración de M$ axes se abaratarÃa muchÃsimo si, en primer lugar, se regularizaran las bases de datos irregulares que existen por centenares en la administración (y sólo con el coste de esto, rÃete tú del coste de la migración: y este coste hay que asumirlo, señores, con o sin migración; o, en segundo lugar, se tiraran a la papelera (y luego se vaciara ésta) todas las bases de datos ilegales que no fuera rentable legalizar, con lo que el coste de migrar las restantes -que serÃan cuatro y media- serÃa de risa. He aquÃ, pues, al descubierto no sólo la falacia argumental del IMI sino un problema muy grave que existe en las administraciones públicas y que, al parecer, no preocupa a nadie.
En fin, que este tema podrÃa dar lugar no a más entradas sino a un serial completo. Como le decÃa a Roberto Santos, el palo que ha recibido el software libre no es tan grave, ni mucho menos, pero lo que sà es grave, grave de verdad, es la poca vergüenza de los polÃticos que, además de tratar a los ciudadanos como a siervos de la gleba, además de ser incluso profesionalmente negligentes una inmensa mayorÃa de ellos (y a cada dÃa que pasa la proporción aumenta espantosamente), además de traicionar sistemáticamente los intereses públicos en favor de beneficiarios privados -ellos sabran a cambio de qué, aunque Maragall lo dijo bien claro en sede parlamentaria-, además de todo eso, nos toman por tontos.
Y eso es lo que más me repatea, aunque a la inmensa mayorÃa de los ciudadanos les dé, al parecer, igual.
De la serie Correo ordinario |









May 26th, 2007 at 20:24
‘Las macros, los VBA de axes y demás’, me parece que ya se fueron al carajo al pasar de 97(v8)… a XP(v10) o incluso 2000(v9).
No digamos ya a 07(v12), que ha remodelado totalmente la interfÃcie y el formato de archivos des de la anterior versión.
Seguro que es mucho menos trabajo pasar de 97 a OpenOffice.
May 26th, 2007 at 20:26
Lo que es increÃble, de todos modos, es que aún quede gente que se sorprende cuando los polÃticos (de cualquier color, todos son delincuentes de la misma calaña) montan una de estas.
Lo sorprendente es cuando (probablemente por error) hacen algo bien!
May 27th, 2007 at 0:00
Ibarra lo expresó muy bien: “Apostar por el software libre no es de pobres, es de inteligentes”.
May 27th, 2007 at 16:05
Dos apuntes más contra esta tropelÃa:
(1) a los 524.000€ del ala habrá que añadirles los costes de reemplazar el hardware - ya se sabe que cada cambio a una versión superior de algo en Windows suele requerir doblar RAM y reloj de procesdor, o sea que añadamos a esta malversación de fondos públicos el nº de licencias multiplicado por 1.000€ que le podrÃa costar de media al IMI (o sea a nosotros) cada PC nuevo
(2) Se supone que es responsabilidad del gerente del IMI controlar que no dependes de un proveedor (gestión de riesgos se le llama) - ¿lo van a echar?, ¿va a dimitir?, ¿van a mirar para otro lado?, … hagan sus apuestas
May 27th, 2007 at 23:25
Es lo que tienen los procesos de “construcció nacionals” - ¿o es que alguien se creÃa que Microsoft iba a pagar de su bolsillo las traducciones al catalán del Windows Vista y el Office Vista, o los centros de Lérida y Manresa, …? y atención, este es sólo el primer paso, seguirá el resto de administraciones locales y autonómica… al tiempo
May 28th, 2007 at 1:29
Caro figlio, te puedo contar que tuve que escribir tres veces la misma aplicación: En Access 95, 97 y 2000. Total, reescribir unos cuantos miles de lÃneas de código; pagados por el ciudadano, eso sÃ.
Los productos de M$ no son compatibles ni consigo mismos.
May 28th, 2007 at 18:29
[…] Javier Cuchi - El patio del monipodio. […]
June 5th, 2007 at 21:44
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