Sin Calvo, más claro
No recuerdo haber visto jamás en Internet -y mira que llevo ya años en la red- una celebración tan extendida y tan unánime como la que está aconteciendo hoy. No hay bitácora del ámbito del conocimiento que no trate el puntapié a la ministra de Cultura más nefasta de la historia reciente de España celebrándolo casi ruidosamente. Este ambiente me recuerda a las últimas escenas de la tercera parte (de la tercera parte de verdad, de la original) de «La guerra de las galaxias». Es casi increíble.
A esta recopilación de la Asociación de Internautas podemos añadir los de David Bravo (muy comedido, por cierto), las durísimas palabras de Enrique Dans (macho, qué semana llevas: aún vas a acabar pareciéndote a mi «Incordio»), al muy razonablemente desconfiado Carlosues (gato escaldado del agua fría huye y no sabemos aún si el agua de don César es fría o qué) y a varios más. Sin contar a los que todavía no se han desayunado de la cuestión, que alguno habrá.
Por otro lado, me parece triste, barrunto pensando en Dixie. ¿Cómo se sentirá una persona que ha suscitado un odio y un desprecio tan unánime? ¿Qué pasará por su cabeza cuando piense que todos sus amigos, que todos sus familiares, que todos sus allegados, cuando entren en la red la van a ver llena a más no poder de suspiros de alivio, de risas de satisfacción, de carcajadas de celebración, de brindis virtuales (y en muchas cervecerías de toda España van a ser, además, reales)?
Ubi est, mors, victoria tua?
Posted in Pequeños bocaditos |









July 9th, 2007 at 13:32
¿Cómo? ¿Sin comentarios?
¿Tan ocupados estamos con el champán y los canapieses?