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Chunda, chunda

October 2nd, 2007 por Javier Cuchí

Siguen, siguen adelante con la estupidez de la letra del himno nacional; parecía una boutade ocasional que ya había caído en el olvido, pero no, los prebostes del calzoncillismo siguen empeñados en esa horterada. Horterada que, eso sí, debe llevar aparejada una buena -más bien inmensa- cantidad de pasta, visto que -como también se preveía incialmente- anda la $GAE metida en el tejemaneje.

A ver… En primer lugar, no hay ninguna necesidad. El himno no tiene letra, pues bueno, pues vale, pues no tiene letra. ¿Que no se puede cantar? Que no se cante. No pasa nada. Repito: no pasa absolutamente nada. Otros países tienen letra y sus tripudos seguidores de calzoncilleros pueden cantar mientras que nuestros tripudos del toro coñaquero no. Pues bueno, pues vale, pues me alegro. Es que es así de claro: no hace ninguna falta.

En segundo lugar esa coña marinera es una manifestación del abotargamiento mental que sufre este país. Precisamente ayer un compañero de trabajo me pasaba un tan amargado como lúcido artículo de Antonio Muñoz Molina en «El País» refiriéndose -en cuestiones mucho menos folklóricas que la que nos ocupa ahora, pero perfectamente aplicable- a ese patriotismo falso, fanático, ciego, analfabeto y, en definitiva, peligroso y despreciable, que tiene manifestaciones ridículas como esta de la letra del himno.

A mí no me emociona mucho el orgullo patriótico de las gestas guerreras; ya pasaron los tiempos en que ese orgullo podía estar justificado en glorias imperiales cuando eso de los imperios era moda y cosa procedente. Hoy pinta otro palo y nuestros soldados mueren heróicamente supongo que de infartos de miocardio, ya que parece que no en acciones de guerra porque están en misión de buen rollito. Pero, por supuesto, un indeterminado número de capullos en paños menores haciendo acrobacias con una pelota me emociona aún menos. A mí, el orgullo patriótico me acometería si, un año por otro, siempre hubiera algún español recibiendo un premio Nobel (preferiblemente de algo científico o tecnológico) o un reconocimiento internacional por algo serio e importante. De vez en cuando pasa: España sigue alumbrando héroes; ya no son capitanes de artillería batiéndose en el cuartel de Monteleón ni de almirantes Blas de Lezo atizándoles a los ingleses en Cartagena de Indias a base de inteligencia y de pares de huevos a partes iguales. Nuestros héroes actuales son científicos que trabajan como locos y que obtienen resultados importantísimos con becas de dos pesetas, sin medios y siendo víctimas del peor de los desprecios: el que no se les guarde la menor consideración. Nuestros científicos son mileuristas y esto sí que es una puta vergüenza nacional. No obstante siguen trabajando. Muchos se van -el neoexilio de la España democrática- y logran éxitos no de tuertos en casa de ciegos sino en países extremadamente desarrollados en lo científico y en lo tecnológico, en lugares donde las agencias estatales y las empresas no se dejan impresionar fácilmente y en los que el nivel intelectual y la competitividad está a alturas de vértigo. La existencia de esos jabatos sí que me llena de orgullo español pese al asco profundo que me merece esa puta España que ha concentrado sus escuchimizados, miserables y putrefactos orgullos en las veintidós malolientes botas de once mastuerzos y que sólo en base a esos once pencos siente ardores musicales y le sobrevienen necesidades de letras épicas.

Evidentemente, la categoría del impulso conducirá directamente a la clase del matador o, dicho de otra forma, se pergeñará una horterada infumable. Inevitablemente. Todas las letras de los himnos lo son; lo que ocurre es que esa horterada queda cubierta y engrandecida por la pátina dorada de una tradición antigua o de un hecho histórico que resultó, en su momento, decisivo y es por eso que nadie se mea de risa cuando los franceses cantan que la tiranía ha levantado contra ellos un pendón sanguinario o cuando los de aquí retan al enemigo a que tiemble viendo la senyera. Una letra moderna en tonos triunfalistas -y no puede tener otro tono la letra de un himno- constituye el más cochambroso de los ridículos y el summum de la vergüenza ajena que sufriremos.

Otra cuestión: ¿será oficial esa porquería de letra? Es decir: ¿saldrá en el BOE como letra oficial del Himno de España? Porque sería una putada sobrevenida. Resulta que, si la meten en el BOE, mofarse de la porquería en cuestión constituiría un delito de injuria a los símbolos nacionales equivalente a quemar una bandera o la foto del Borbón (o sea que, encima, los promotores de la botaratez esta han elegido el peor momento para tirar adelante con la imbecilidad en cuestión). Por supuesto, me rebelo enérgicamente contra esa posibilidad porque no sería sino una innecesaria barrera contra la libertad de expresión, blindando algo que será, con toda seguridad, intrínseca e inherentemente, ridículo y cutre en sumo grado, a la crítica y a la sátira. Desde ya, me declaro objetor de conciencia ante esa posibilidad y me importa tres cojones lo que digan el BOE y el código penal: haré mofa y befa de esa chabacanada y la haré de forma constante y todo lo agresiva y punzante que pueda y sepa.

Que conste en acta.

De la serie Rugidos |

13 comentarios

  1. Ángel Matilla Candás Says:

    ¿Y si lo dejamos simplemente en el grado de estupidez de primera clase? Y espero, sinceramente, que igual que en su día ocurrió con la letra escrita por Pemán a esta no se le dé carta de oficialidad.

    Yo estoy orgulloso de mi himno SIN letra; ya es bastantante bochornosa la imagen de los futboleros cogidos del hombro como si fuera algo místico o el oir a los cuatro “gilis” de turno coreando la música del himno. ¡Un pooc de respeto, por favor!

  2. Rogelio Carballo Says:

    Y todo eso sin entrar en la calidad musical del himno en cuestión. A pesar del repelús que me da la Rusia comunista tiene un himno que enamora. La marsellesa es agradable de oir. El himno alemán suena glorioso. Incluso el americano es interesante. El italiano también es chulillo. Y qué decir del británico, que me emociono con el soberbio God Save the Queen (tan bueno que Queen se daba el lujo de cerrar sus conciertos con el himno en versión roquera). Al lado nuestro himno es de una simplez y cutrería en lo musical que da noxiño (asquito). Que bodrio musical.

  3. Antonio Pérez Says:

    ¡¡ Muy bueno !!. Todo patriotismo tiene un límite, y cuando se llega al “patrioterismo” de “jaleo institucional”, la cosa no puede nunca funcionar. Hay muchas cosas más importantes que solucionar, y la falta de una letra en un himno nunca debe ser importante para nadie con “dos dedos” de frente, aunque no se luzca en calzoncillos dentro del cesped de un campo de futbol o cualquier otro deporte.

  4. Lobo Says:

    Estando por medio la SGAE, no me extrañaría, que se metieran en los recintos calzoncilleros a cobrar el canon a aquel que ose cantarlo.
    Y a los calzoncilleros descontarselo se sus emolumentos.

  5. Ángel Bacaicoa Says:

    Mucho me temo que los más interesados lo sean, exclusivamente, por la pasta en derechos de autor. ¡Vade retro $GAE!

  6. lamastelle Says:

    A ver, veamos…ejem, ejem, musica maestro…

    Caanon, caaanon, tienes que pagaaaaarloooo

    paga, paga yaaaaa, paga, pagalooooo

    jo, pues la verdad es que me emociona mas que lo de los hijos de la patria de los gabachos :-)

    Y ahora algo mas en serio…¿Sera del Gobierno la letra? ¿O habra que pagar por cantarlo,…aunque solo lo oigas en silencio?

  7. Rosa J.C. » Blog Archive » A vueltas con el himno Says:

    […] del himno prefabriado tiene guasa. ¿Por qué tiene que hacerlo la SGAE? ¿Por qué queremos un himno si a mi me mola hacer letras […]

  8. Ryouga Says:

    Ya los veremos pasando el cepillo, en todo tipo de eventos y actos oficiales!

  9. Monsilírico Says:

    Carissimi fratelli:

    ¿Y lo entretenida que tienen a la plebe con la historia de la cancioncita?
    ¿Y con la quema de afotos de Su Serenísima - que no Sobria - Majestad?

    Mientras la masa siga ocupada en si la Marcha Real debe tener letra, o sólo ser silbada, o si la va a componer la SGAE, o la Fernández de la Vega, o si van a convocar una nueva edición de Operación Triunfo, no se atiende al estado tercermundista de la economía.

    Si veis que los griegos os dejan un caballo de madera en la puerta …

  10. Anonymous Says:

    La coña marinera de la letra del dichoso himno, ya es el “summum” de lo casposos que llegan a ser los políticos carpetovetónicos que a la sombra de la diosa Cibeles tienen cogida la teta de los “Presupuestos del Estado”.
    ¿Es que no hay otros problemas más acuciantes por resolver?
    ¿Es que en este país,la educación, la sanidad, las pensiones,la atención a los ancianos,la investigación,las infraestructuras , los miserables salarios, la seguridad en el trabajo, etc, etc, etc y etc.son
    minimamente dignos?
    Pues no, lo importante es la capullada de ponerle letra a la mierda del himno,de la cual , por un innato sentido del ridiculo que tengo desde que nací, también me declaro objetor y juro que boicotearé donde, como y cuando pueda.AMEN.

  11. galeta galàctica Says:

    El anterior comentario, es mío.Por error no he puesto el nombre. No me gusta ser anónim@

  12. Guillermo Says:

    Por mi se pueden meter por donde les quepa todas sus fanfarrias patrioteras. A este pais no le hacen falta letras, ni siquiera musica, sino hechos que nos hagan sentir orgullosos de pertenecer a el.

  13. Cristobal Says:

    Estoy de acuerdo en que es absurdo buscarle una letra al “Chinda” y que son nada más ganas de tocar los cataplines. Me gusta tal como está y creo que refleja a la perfección nuestro país:Pintoresco, chusquero e incluso con una querencia indisimulada por lo tragicómico (con suerte solo por lo ridículo). Vamos, un patio de vecinos mal avenidos.
    Pero es así, y es así como nos gusta a la mayoría.
    Y si no que se lo pregunten a los millones de turistas que vienen todos los años.
    ¡Fiesta y siesta! Eso es todo.
    Lo siento pues por aquellos a los que os prometieron otra cosa.

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