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«Público»… ¡a jugaaaar!

April 18th, 2008 por Javier Cuchí

Acabará todo el país emplumado, esto es ya alucinante. Ahora le ha tocado a «Público» el periódico no sé si de Ignacio Escolar o de Ernesto Ekaizer, porque ya no sabes nunca de quién es qué. A «Público», decía, le ha tocado esta lotería de tómbola barata (o sea, siempre toca) de los pleitos de la $GAE y parece ser que afronta uno. No lo sabemos seguro, porque la noticia llega de «Aristas Web» (vía Carlosues) y no disponemos de más contraste que el hecho de que alguna fuente del propio «Público» habría confirmado la noticia al redactor de «Aristas Web», un tal OxigenStar, o sea que, dada la nebulosa identidad del tal redactor (que es el nombre del grupo, supongo que empresarial, que promueve la página) habrá que esperar qué dice el propio «Público» de este asunto y, por tanto, todo lo que digo a continuación debe entenderse bajo el supuesto de que la noticia sea auténtica. Personalmente creo que lo es, porque en su día la $GAE ya amenazó con demandar al medio, o sea que la noticia es, cuando menos, verosímil.

La demanda vendría -o ha venido- a raíz del famoso y divulgadísimo artículo de Ana Tudela sobre la maraña de entidades y empresas con ánimo de lucro (y, eventualmente, mucho ánimo de lucro) a través de las cuales la $GAE lleva a cabo actividades de… Bueno, actividades, dejémoslo así, de momento.

Esto, de por sí, ya es importante: a la colección de demandados de la $GAE le faltaba un medio de comunicación convencional (hasta donde «Público» pueda ser considerado «convencional»), ejemplar que se unirá a las entidades asociativas, páginas web, bitácoras, personas físicas, sindicatos, etc., que van pasando por las manos de ese berroqueño colegio de abogados que la $GAE parece tener para uso propio. Si seguimos así, cualquier ciudadano que no haya sido demandado por la $GAE deberá ir a la oficina municipal del empadronamiento a comprobar que su inscripción sea correcta y que no haya ningún error, que será la única explicación, al paso que vamos, para estar libre de semejante marrón.

Aparte de esto, que ya es bastante luctuoso en sí mismo, hay otra situación mosqueante que ni las fuentes que he citado ni yo mismo acertamos a explicarnos o a calificar: el hecho de que «Público» ha retirado los más de 200 comentarios que… en fin, que «ilustraban» el reportaje. ¿Orden judicial? ¿Sometimiento de Escolar a los designios de la $GAE? No debemos perder de vista que «Público» es un periódico muy afín a Zap II «El Prorrogao» y que no le anda lejos -por la mano contraria, eso sí- a «Libertad Digital». Y ya sabemos lo muy a gusto que se encuentran haciéndose mutua compañía el zapaterismo y la $GAE. Según como fueran las cosas, Escolar podría estar viviendo una especie de pesadilla esquizofrénica entre su amor irrefrenable -y sospecho que debido- a Zap y su probada independencia frente a la $GAE y fenomenología adjunta (de la que no cabe dudar: la trayectoria de Ignacio, al respecto, es clara y recta como una vara).

Parece que esta vez, ya sin disimulos, sin ambages, la vieja -y envejecida hasta la obsolescencia más oprobiosa- sociedad de gestión, abre fuego contra todo lo que se mueva, sin importarle el hecho de que un pleito contra un periódico es un ataque directo contra la libertad de expresión. Aclaremos conceptos: no es que pleitear contra un periódico sea más liberticida que hacerlo contra una bitácora, pero aún hoy, en plena sociedad digital, un periódico conserva todavía un valor de símbolo en ese ámbito. La $GAE, por tanto, no ha dudado en abrir fuego directo contra el más característico símbolo de la libertad de expresión.

Es una buena señal para los enemigos -prácticamente, la ciudadanía entera- de la sociedad en cuestión: o ya ha asumido la irreversibilidad de esa condición de enemigo público o ya es tal su desesperación, viéndose atacada desde todos los flancos (nada, por otra parte, que no se haya buscado reiteradamente), que ya no se para en distinciones y dispara primero y pregunta después.

En condiciones normales de presión y temperatura, diríamos que la $GAE está cavando su propia tumba pero, en realidad, también ahí hay un factor de confusión: lleva ya tanto tiempo cavando su propia tumba que, racionalmente, ya debería estar enterrada. Entendámonos, no esa SGAE (con «S») que un día llegará a renacer, como un día ya muy pretérito lo fue, dedicada a proteger a los artistas (a todos, no a una beautiful dominante) sino a ese pequeño grupito oligopólico que ostenta el poder completamente alejado del más mínimo requisito democrático. Y sin embargo, ahí sigue, protegida por todos los políticos tan pronto llegan al poder (el PP no me engaña: lo suyo es puro oportunismo electoralista y no accederé a creer lo contrario hasta que, por lo menos, vea el cadáver político de la Salmones colgado de un gancho de carnicero); no acaba de disuadir -algo influye, pero sin acabar de rematar- el evidente coste político que ha tenido esa protección inaudita en las pasadas elecciones generales y que claramente tendrá, corregido y aumentado, en próximas convocatorias. ¿De dónde sale, quién o qué es esa misteriosa mano negra que parece ser la providencia de la $GAE? No, desde luego, de su poder económico. Es verdad que la $GAE tiene mucho dinero (¡si lo sabremos los ciudadanos!) pero tampoco, aparentemente, el suficiente como para constituir una potencia económica de primer orden; ni siquiera de segundo o tercer orden; no tiene un capital que explique, como explica en los casos de Telefónica, de Repsol, de la Caixa o del Santander Central Hispano, en sus respectivos ámbitos, que pueda hacer lo que le dé la gana ante la beatífica sonrisa de todos los gobiernos: la $GAE está, evidentemente, muy lejos -en términos económicos- de esos monstruos.

¿Dónde está el misterio? ¿Quién, cómo, dónde, cuándo? No lo sé, pero lo hay. Y, como he dicho otras veces, hay que averiguarlo. Que los de la sopa boba se pongan a formar la «C» de canon sobre la ceja no explica, ni de lejos, tanta beatitud hacia una entidad que -como primera, junto con otras seis- es un claro impedimento al progreso tecnológico y al desarrollo económico nacional. Hay que identificar a esa mano negra y ello constituirá la clave para derribar de una vez a ese grupito del oligopolio; y, quién sabe, quizá constituirá la clave para explicar vete a saber qué otras cosas. Pero la $GAE no es, por sí misma, nada del otro jueves; su valor -para averigua quién, que no para los ciudadanos- y su importancia residen, necesariamente, en que constituye o una pieza o un instrumento de otro entramado más amplio y más poderoso (y no: no son las discográficas; aquí hay algo muchísimo más siniestro).

Mientras tanto, cabe desearle a «Público» mucha suerte (más que mucha justicia, porque tanto la palabra como el concepto están muy gafados en España) y, desde luego, por encima de discrepancias y de divergencias, Escolar debe saber que nosotros, toda la red, estamos de su parte en esta cuestión.

Sólida, firme, incondicional e irrevocablemente de su parte.

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3 comentarios

  1. Javier Cuchí Says:

    Superduque, lamento de verdad haber tenido que borrar tu mensaje. Me sabe mal y te pido disculpas, pero había UNA palabra de más. Sólo una, pero suficiente.

    Cabalgar sobre el límite, como suelo hacerlo yo, ya tiene sus riesgos; sobrepasarlo es casi de locos, según están las cosas. Y yo no tengo detrás una potente empresa que me respalde y que sea responsable civil subsidiaria.

    Muchas gracias por tu atención, por la molestia que te has tomado con tu comentario y por tu comprensión por habértelo yo quitado.

    Hasta siempre.

  2. Dani Says:

    La construcción de espacios como l’ateneu de Nou Barris (Barcelona), la casa invisible (Malaga), el patio maravillas (Madrid), y algunos sitios más. Creo que son la manera de hacer frente a las gestoras de derechos de autor como la SGAE. Creo que hay que fomentar colectivos que ofrezcan a los artistas nuevos espacios y canales para difundir públicamente su trabajo. Las editoriales y discográficas ofrecen condiciones muy duras y precarias. Si tenemos que vivir de subvenciones y ayuditas de “papa estado”… la cosa va mal, muy mal. Que desaparezca el canon no arregla nada, aunque me alegraría mucho que sucediera.

    En Internet van consolidándose proyectos editoriales como lulu.com o Jamendo.com. También aparecen formas alternativas de distribución y promoción de música por parte de grandes corporaciones; como por ejemplo lastFM.com, comprada por la CBS. Todo indica que se producen cambios reales, pero como siempre, las leyes y el estado van con retraso.

  3. davilin Says:

    genial como siempre, Javier. He de decir que me gusta, me gusta mucho, más bien muchísimo, que la $GA€ intente meterle mano a Público ahora que El País ya no es el “diarioZ”. Lo dije hace mucho, cuando esta panda se sienta con suficiente poder y por encima de todo, acabarán cometiendo la estupidez de atacar la mano que le da de comer o a algún pez gordo al que se le puedan hinchar las narices con facilidad, y será el principio de su fin. Parece ser que han empezado a cometer ese error. Salvo que sea una estrategia de maquillaje para hacernos creer que no dependen de quien todos sabemos que dependen, y la cosa al final quede en nada. Espero que no sea esto último. Si es lo primero, lo repito, es una muy buena noticia. Y lo que ahora debería hacer Público si la noticia es cierta, es arropar a su empleada y arremeter con todo su poder mediático y judicial contra la innombrable hasta hacerla papilla. A fin de cuentas, hecho ya el trabajo sucio, el jefe de PúblicoZ (el auténtico) ya no necesita a los artistaz para que le saquen las castañas del fuego.