El Incordio


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Delenda est Micro$oft

May 2nd, 2008 por Javier Cuchí

A ver, a ver, a ver… Antes de empezar unos avisos, (disclaimer, hay quien les llama) para que todo el mundo sepa a qué atenerse.

Primero: «El Incordio» no es neutral y jamás ha pretendido serlo. El autor, que soy yo, dice, piensa y opina lo que le sale de las narices, de forma documentada o no, sabiendo mucho, poco o nada de lo que habla y sin más limitación que las leyes (y aún eso, por aquello de que a la fuerza ahorcan, que si no, en muchos casos… bueno, en fin).

Segundo: el autor de «El Incordio» (o sea, yo, insisto), es activista furibundo, orgulloso y, por ende, confeso y proclamado del software libre; ese activismo deriva de que el autor (yo, por si alguien no se había enterado) entiende que el software libre es técnicamente mejor -en general y, por lo menos, dentro de lo que podríamos llamar software de gran consumo- que cualquier otro, es socialmente sostenible -al preciso y exacto contrario que los demás modelos-, lo que equivale a decir que es justo, moral y beneficioso para la Humanidad, y no como el otro. Y en última instancia, el autor (ya sabes: yo) es activista furibundo, orgulloso y, por ende, confeso y proclamado del software libre por la poderosísima y principal razón de que así le sale de sus ilustrísimos cojones.

Tercero: por las mismas razones del párrafo anterior y por tantas otras que vienen exponiéndose en esta bitácora desde su fundación, el autor (ese mismo, ya lo has adivinado) es enemigo acérrimo y feroz de Micro$oft, empresa de la que opina, más allá de toda persuasión posible en contrario, que es una lacra para la Humanidad, un insulto para el más moderado y razonable concepto de comercio libre (por no hablar del concepto más extremo), una vergüenza para la ciudadanía de tantísimos países cuyos políticos son serviles lacayos de tan abominable empresa, una causa de subdesarrollo y sometimiento tecnológico para muchos países en estado de postración económica y un peligro claro, palmario y evidente para las libertades públicas aún en sus más elementales formas.

Cuarto: por lo anterior, a los exclusivos e intransferibles efectos de esta bitácora (y que cada cual haga de su capa un sayo) todo lo malo que se diga de Micro$oft, sea lo que sea y venga de donde venga, adquiere total y automática credibilidad, sin necesidad de mayor ni ulterior análisis, sin perjuicio de que éste sea en todo caso bienvenido.

Quinto: el autor de esta bitácora (¡muy bien, sí señor!) tiene en muy alta consideración al señor Enrique Dans, cuyo blog sigue asíduamente por el alto valor que atribuye a sus ideas y opiniones, entendiendo que éstas proceden comúnmente de un certero análisis de la realidad tecnológica, con absoluta abstracción del simple y teóricamente posible hecho -de irrelevante e innecesaria comprobación- de que el señor Dans pueda ser un crack programando en Java o escribiendo ensayos sobre literatura babilónica.

Y sexto: el autor de esta bitácora (ahí) es perfectamente consciente de que el señor Dans sabe defenderse solito mejor que nadie y, por tanto, tal intención, por más que pudiera parecerlo, es completamente ajena a «El Incordio».

Dicho todo lo cual, sea notorio a quien esto lea que:

Primero: suscribo íntegramente todas las opiniones de Enrique Dans sobre Micro$oft, desde la primera hasta la última línea de su artículo «El mito de la puerta trasera», importándome tres putos ardites que la trapazada de Micro$oft sea o se denomine técnicamente «puerta trasera», «puente levadizo» o «mascarón de proa». Añado, de mi propia cosecha, que la imagen de Micro$oft mangoneando con policías me produce exactamente la misma alergia que la de la $GAE mangoneando con jueces, viviendo en la irreductible convicción de que ambos hechos no pueden sino causar daños y transtornos de carácter social acaso graves, aunque sólo sea por el deterioro que supone para la imagen de tan honorables profesiones la intromisión en su quehacer de tan indeseables entidades.

Segundo: adicionalmente y asumiendo punto por punto, en su práctica literalidad, las razones -para mí, de cajón-, en él contenidas, suscribo también íntegramente el post «Blog. Opinión. ¿Qué parte no has entendido?» que hago también propias de «El Incordio».

Tercero: yo, como Enrique Dans (pero ahora ya, con independencia del mismo) agradezco sobremanera los comentarios que se hacen a mis artículos. Los agradezco doblemente porque suponen, a su vez, una doble gentileza que me dispensa el comentarista: leerme y tomarse la molestia de otorgar una cierta consideración a mis afirmaciones en tanto que se toma un tiempo y un trabajo para afirmarlas o combatirlas. Todo es un valor que incrementa el de este modestísimo invento mío, notoriamente alejado de las cifras de atención de los grandes de la blogosfera hispánica; entre lo cuales, por cierto, está Dans y tiene perfecto derecho a ostentarlo porque esa ostentación no es una presunción -también de eso se le ha acusado- como no lo es alegar un mérito en un curriculum o en una oposición o colgar de la pared, de la solapa o de la pechera un título, condecoración o distinción; hay que joderse con la cochina envidia, no como la mía, que es sana ;-) Pero, efectivamente, tal como Enrique indica, cargarse un comentario troll no es censura en tanto que el comentarista tiene toda la red para decir lo que le parezca, empezando por crear su propia bitácora. Los bloggers, como ahora se nos llama, salimos a la palestra pública y, en consecuencia, tenemos que aguantar opiniones y críticas, pero todo tiene un límite: si uno va por una playa enseñando el trasto, tendrá que sufrir la opinión de quienes consideren que la tiene corta, pero no tendrá la obligación de sufrir que se la corten, que no es precisamente lo mismo.

De esta forma yo os lo emplumo, para general conocimiento.

Y muerte al vil invasor gabacho.

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2 comentarios

  1. lamastelle-guerrillero-terrorista Says:

    Hmmm

    Y aun hubo en el orbe un hombre
    que oso profanar tu manto
    espacio falta a mi canto
    para maldecir su nombre….

    :-)

  2. El Incordio » Blog Archive » Hello loneliness! Says:

    [...] loneliness!¿No pasarán?Delenda est Micro$oftPutas y cabronesHambre y sangreMagufos y usurerosSumario a vocesGrasuzaUn bug garrafalUbuntu [...]