El Incordio


Búsqueda




Internautas TV





Entradas recientes

Noticias de la AI





Entidades y campañas












    Círculo Escéptico





La tira Ecol


    Tira Ecol



El tiempo en casa








Lo verás mejor con

Firefox




Página realizada con

WordPress






Sindicación



Jueces, moros y broncas

June 26th, 2008 por Javier Cuchí

Creo que no es la primera vez que lo digo: no oculto mi admiración -mi profunda admiración- por Juan José Cortés, padre de la pobre Mari Luz, asesinada por Santiago del Valle cuando éste hubiera debido estar en prisión por otros delitos y, todavía inexplicablemente, estaba en libertad y, como quien dice, fumándose un puro. Admiración extensible a toda la familia de la niña, pero no quiero dejar de recalcarlo a él, quizá porque ha destacado como portavoz en todas las acciones que ha llevado a cabo.

Este hombre podía haberse dedicado a amenazar con las penas del infierno a todo bicho viviente, a tramar fieras venganzas… pero no: ha asumido una actitud cívica y ejemplar y ha llevado a cabo sus reclamaciones y sus reivindicaciones dentro de la más estricta legalidad. En esa legalidad, se le rechazó una petición imposible -no obstante lo cual, fue apoyado en ella por centenares de miles de ciudadanos- para que los asesinos de menores fueran condenados a cadena perpetua. Era constitucionalmente imposible y, como corresponde, se le denegó.

Don Juan José siguió sin perder la calma y continuó por la vía cívica.

Paralelamente a esa reivindicación de mayor dureza penal, la familia Cortés, se dirigió contra el juez, culpable, cuando menos y más allá de toda duda, de una muy grave desidia con relación directísima de causa-efecto en la muerte de Mari Luz, para que fuera duramente sancionado. Esperaba -esperábamos- que ese juez, Rafael Tirado, viera su carrera de magistrado en el cubo de la basura.

No ha sido así. El Consejo General del Poder Judicial, ese órgano que parece interesado en seguir la carrera de la $GAE en cuanto a imagen y favor ciudadano, ha reaccionado con un corporativismo tan indignante como poco sorprendente y ha zanjado la cuestión con una sanción por falta leve que, en el más espantoso de los casos, puede llegar a una multa de 6.000 euros. Y aquí paz y luego gloria.

Es un decir: ni paz, ni gloria, ni una mierda pinchada en un palo. Pero… ¿qué cojones es esto? ¿Qué se supone que tenemos que hacer los ciudadanos cuando somos víctimas de tal concatenación de desafueros? Primero le matan a la hija de una manera espantosa; después, resulta que el asesino debiera haber estado en prisión y no estaba porque a su señoría todo se la traía al pairo; y, para terminar, al juez causante del desaguisado le cae una pequeña colleja y, hala, a la calle y que no te volvamos a ver por aquí.

Este ha sido el premio por el comportamiento cívico de don Juan José.

¿Qué hubiera ocurrido si en vez de tanto civismo hubiera inflamado a las masas -cosa fácil, porque las masas eran, en aquellos días y quizá todavía ahora, yesca pura-, hubiera ardido el barrio entero y tras las llamas hubieran aparecido los cadáveres carbonizados de media familia del culpable? ¿No hubieran clamado entonces nuestros infinitamente necios políticos por el civismo, por la confianza en la ley y en los jueces, por la democracia y por toda la cagarela inherente? ¿Qué le van a decir ahora ¡idiotas! a Juan José Cortés?

¿Qué conclusión debemos extraer los ciudadanos de todo esto? Un nuevo frente de puteo. La negligencia judicial sale barata: asesínesenos a mansalva, que aquí no pasa nada. Además, hablando de negligencia judicial debo ser una especie de provocador, de desestabilizador: para ese zoológico de coliflores que ronda la Moncloa, lo que ha ocurrido ha debido ser, propiamente, una desaceleración del rigor procesal que, como podemos ver, ha sido correg‏ida con prontituz y con la legalidaz.

El día que a los españoles se nos hinchen de verdad los cojones y decidamos enviar a la mierda de verdad a esa tropa… ¡ay, el día que a los españoles se nos hinchen los cojones y decidamos enviar a la mierda de verdad a esa tropa!

Somos una ciudadanía muy cabestra, muy capona, pero que piensen que, cuando un toro manso se rebota, en la enfermería corren a extender el hule. Que nos vayan calentando.

Porque acabará habiendo hule.

——————–

Resulta que la ministra miembra anduvo estos días hablando del trapo ese que llevan en la azotea la mayoría de las musulmanas y reprochó ese rasgo de desigualdad, de discriminación y, en fin, de oprobio (lo de oprobio lo digo yo, que doña Bibi no llega a tanto). Parece que el asesor tenía el santo de cara ese día y logró lo inaudito: que la ministra dijera cosas que hasta podrían parecer razonables.

No voy, pues, a hablar de la señora Aído que, por esta vez, ha cumplido. Lo divertido de la batallita procede de una llamada Junta Islámica, cuyo presidente, un tal Mansur Escudero, cabreado con las afirmaciones de doña Bibi, sostiene, así, con dos cojones y sin despeinarse, que la violencia de género (por «violencia familiar» o «conyugal», colijo) en España es mayor que en los países islámicos.

A ver… ¿por dónde empiezo?

En primer lugar, me cisco en la mayor. Que no, que no me lo trago. Lo que ocurre en los países islámicos es que el número de denuncias por malos tratos en el ámbito familiar es muy inferior -quizá incluso nulo- que el que puede haber en España. Imagínate a una señora saudí, o iraní, o afgana yendo a la poli a denunciar que su marido la pega: lo más probable es que en comisaría reciba una jartá de hostias de aquí te espero; y si no las recibe, no será por respeto hacia ella sino por respeto al marido. ¿Pero qué petardeces viene a explicar aquí el Mansur este?

En segundo lugar, me cisco en la menor. Porque, por más que diga el Escudero, todo el mundo islámico es una inmensa bolsa de violencia de género contra la mujer. Todo el mundo islámico, su entorno, sus costumbres y sus creencias. A ver si no va a ser violencia de género ejecutar a las adúlteras (supuesto que lo sean, porque esos tribunales de curas son menos fiables que un sistema operativo de Micro$oft) y encima con un método tan brutal como la lapidación, negarles el acceso a determinadas profesiones (incluso, en algunos países, negarles el acceso a cualquier profesión) o llegarles a negar incluso el acceso a los estudios, más allá de cuatro nociones coránicas. Eso no es violencia de género, no: eso es buen rollo, alegría de la huerta. También es la mar de civil imponer matrimonios acordados cuando las niñas son menores (y, a veces, muy menores), o entregar niñas adolescentes de 14 o 16 años a viejos cabrones de 70. Eso no es violencia de género.

Otras afirmaciones no menos divertidas del señor este: por ejemplo, que las mujeres musulmanas llevan pañuelo porque les da la gana, no porque estén obligadas. La afirmación es admisible si pensamos en las negras (¡ups, perdón! subsaharianas: el día menos pensado, un negro me llama a mí sobrebatueco y, encima, no me podré cabrear), que no suelen llevar trapos si no llueve; es cierto que los musulmanes del África negra llevan el asunto de otra manera (como también llevan de otra manera el cristianismo, cuando es el caso). Pero en lo referente a las mujeres árabes e indostánicas, ni voluntariedad ni leches: la que se niegue a llevarlo, recibe la correspondiente y reglamentaria somanta (que, por supuesto, no constituye violencia de género). Lo sabemos por lo que explican las niñas musulmanas cuando se refieren a lo que sucede en casa cuando intentan ser -en realidad, parecer- iguales que sus amiguitas europeas.

Lo que sí es violencia, en definitiva, es lo del trapo. En mi cultura occidental, toda esta historia no es más que una declaración de desprecio, de desprecio por nuestras costumbres y de nuestro modo de ver la vida, para ellos decadente. Manda narices que en las universidades y en los centros educativos europeos no pueda prohibirse lo que sí se prohibe en la propia Turquía: el uso de trapos.

Lo del trapo no es un símbolo religioso sino un mensaje: al contrario que los demás inmigrantes, deseosos de adoptar nuestro modo de vida y nuestro modo de ver la vida, ellos no; y no solamente rechazan la integración sino lo que pretenden es imponernos a nosotros su propio modo de vivir, su propia filosofía vital.

La filosofía vital de la caverna, del feudalismo y del más negro medievo.

Nos estará bien merecido.

Actualización - La vicepresidenta ha desautorizado a doña Bibi. Si es que no hay nada que hacer con esta peña, de verdad…

——————–

Impresionante bronca (a la que llego vía Menéame) la que, en seis casi exactos minutos, le propina Rosa Díez a Zap II El Prorrogao. Cargada de razón hasta arriba. Por una vez, y sin que siente precedente, va a ser un tercero el que va a hablar por su propia voz en una paella:

——————–

Una rara paella, sólo mía en sus dos terceras partes y audiovisual el tercio restante. Creo que lo vale; en otro caso, mis bravos me abroncarán debidamente y, en tal caso, a lo mejor no lo hago más (no es una promesa: es una posibilidad).

La edito mientras cierro la liviana mochila urbana que constituirá mi equipaje: mañana salgo para Valencia donde el sábado celebraremos la asamblea anual de la Asociación de Internautas.

O sea que, muy probablemente, habrá «Incordio» durante estos días. A ver qué noticias puedo daros que os llamen la atención… aunque sospecho que, por lo menos, habrá una.

No me despido: este fin de semana será internauta y, por tanto, de un modo u otro estaré con vosotros.

Hasta el próximo jueves, que lo será ya del mes de julio. Quizá algunos leáis la próxima paella estando de vacaciones. Si es así, que descanséis y volváis (que volváis ¿eh? ojo en la carretera) con renovadas fuerzas. La guerra va a serguir tras el verano y será dura.

Nos vamos viendo…

De la serie Los jueves, paella |

3 comentarios

  1. Impresionante bronca de Rosa Díez a Zapapatero y a la Unión Europea « Bloguear por bloguear… Says:

    […] Impresionante bronca de Rosa Díez a Zapapatero y a la Unión Europea La he visto leyendo El Incordio […]

  2. Sopota Says:

    Lo que empieza a ocurrir en Europa es preocupante, más aún viniendo de derechistas disfrazados de socialistas. Lo que ocurre en España es un aperitivo, pero lo de la jornada laboral es un auténtico escándalo que debería provocar como mínimo un atentado con bomba nuclear en la sede de Bruselas, a ser posible con todos los burócratas dentro.

    Yo me hacía a la idea de que en un futuro si la cosa empeoraba mucho en España debía estar preparado y concienciado para emigrar a otro país Europeo, pero salvo Suiza mucho me temo que me he quedado sin opciones.

  3. Ryouga Says:

    Una paella impresionante de las que cuentan muchas verdades incomodas y te repiten todo el día (de indignación).

    Que sigan tirando del péndulo hacia su lado que cuando no de mas de si ya sabemos lo que pasa…

    http://es.youtube.com/watch?v=9sc9fRyJ1ic&feature=related

    Empiezan a cobrar sentido viejas frases:

    “La democracia es una forma de gobierno en la que cada cuatro años se cambia de tirano”

Leave a Comment

Please note: Comment moderation is enabled and may delay your comment. There is no need to resubmit your comment.