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Buena semana

September 24th, 2008 por Javier Cuchí

El apropiacionismo está pasando una mala semana: por un lado, el auto de la Audiencia Provincial de Barcelona, que decide formular una cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia de la UE respecto a sus dudas sobre el canon: la primera, respecto a si deben ser víctimas del canon las empresas y administraciones públicas, a las que cabe presumir un uso nulo o residual de su maquinaria y sus soportes digitales para la realización de copias privadas y, la segunda, respecto a la esencia misma de la interpretación del término «idoneidad» para señalar los aparatos que deben ver artificialmente encarecido su precio por el ominoso gravamen, ya que sospecha la Audiencia que una interpretación literal de la palabra sería excesiva; por otro lado, la votación de hoy en el Europarlamento sobre las enmiendas torpedo, votación con muchos claroscuros, de cuyos resultados aún debe hacerse una interpretación contextualizada (se producía sobre las 11:45 CEST y aún no ha habido tiempo de extraer conclusiones claras) pero que, obviamente, no ha acabado al gusto de la brutalidad culturicida apropiacionista. Por no hablar, si alargamos la cosa a quince días, del auto de la Audiencia Provincial de Madrid del pasado día 11, el que resuelve (favorablemente) el famoso «caso Sharemule», que ha dejado con un palmo de narices a multinacionales como Columbia Tristar, Walt Disney Company, Twenty Century Fox, Paramount, Universal, Time Warner, entre otras, además de a nuestros ya viejos enemigos $GAE, PROMUSICAE, Micro$oft y EGEDA.

Singular placer produce, respecto a este último acontecimiento, el encabronamiento que han pillado en PROMUSICAE, donde Guisasola, perdidos todos los papeles, ha ido por los siete mares soltando despropósitos a los cuatro vientos, metiendo tan recurrente como falsariamente (ya es habitual en esa tropa) la problemática de la pornografía infantil en medio de las redes P2P, como si el tocino fuera la causa primaria de la primera ley de la termodinámica, retratándose él solito de cuerpo entero.

En casa de don Teddy, en cambio, son más cucos y han tratado de arrimar el ascua a su sardina, salvando las apariencias en la ridícula pretensión de que la resolución de la Audiencia barcelonesa les pone muy contentos porque, según ellos, en Europa no se discute el canon. Sólo que, de hecho, la propia Audiencia no ha puesto el canon stricto sensu tampoco en cuestión: la Audiencia, se pregunta las dos cosas que he enunciado en el primer párrafo, de las cuales nadie espera pronunciamiento alguno sobre el canon así, en general. Lo que no explican ni la $GAE ni los cómplices a los que cita en la entrada a la que he enlazado son las consecuencias de las posibles respuestas. Es decir, lo que ocurriría si el Tribunal de Luxemburgo estimara, por un lado, que empresas y administraciones públicas deben quedar exentas del pago del canon (posibilidad que, por otra parte, deja abierta la L«P»I pero que se ha dejado, ominosa y dolosamente, sin salida reglamentaria) y, por otro, si estableciera que la selección de aparatos gravados con el canon alevoso es excesiva sobre la base de llevar el término idóneo al más lógico de generalizado. En efecto, en esto último, cualquier mente sana puede comprender -con independencia de que esté de acuerdo o no con la esencia de la cuestión- que no es lo mismo gravar un reproductor MP3, masivamente utilizado para la reproducción de música en el que la copia privada puede representar un uso razonablemente generalizado, que atizarle el canonazo a un disco duro -incorporado o no a un ordenador (lo que tambien representa una diferenciación bien cretina)- que va a ser masivamente utilizado para almacenar datos que no tienen nada que ver con los derechos de autor, aunque de forma esporádica -claramente insuficiente para justificar el canon- puedan algunos utilizarlo con esa finalidad. Y eso es, precisamente lo que ven los jueces.

Si el Tribunal europeo contestara en el sentido apetecido por nosotros -más que probable en la primera cuestión, es decir, en la exención de empresas y administraciones- el garrotazo que recibirían la $GAE y sus compinches sería tremendo, porque el canon a los CD y DVD quedaría constreñido a las ventas a particulares para usos no profesionales y eso constituiría un indudable garrotazo a esta vía de ingresos. Que la segunda cuestión también se contestara en sentido positivo (para la ciudadanía) por el tribunal europeo, ya sería como jugar al póquer y ganar: la rehostia. Por eso, por más que vistan a la mona de seda, no pueden estar contentos -como fingen estar- por un incidente procesal del que sólo pueden emanar dos resultados: o que se queden como están o que vayan a peor. Esto lo ve hasta el más tonto: la cuestión planteada por la Audiencia de Barcelona puede dejarlos igual o peor, pero en ningún caso mejorará en absoluto su situación presente. Por eso me sirve de recreo valleinclanesco esa histérica y refalsísima alegría, un teatro destinado a mantener la moral de sus huestes de renta baja -las de clase dirigente saben perfectamente lo que hay- y a los incautos que aún se creen a esta gente (que quieras que no, siempre serán tres o cuatro).

Mucho más prudentes que ellos, todavía no lanzamos las campanas al vuelo -si es que al final podemos llegar a lanzarlas- sobre lo sucedido hoy en el Parlamento Europeo. Sabemos que se han caído algunas de las enmiendas tremendas -porque han sido rechazadas o porque han sido retiradas-, pero también sabemos que otras, más o menos modificadas, han sido aprobadas. Como decía al principio, habrá que esperar a que se pueda hacer una valoración del conjunto.

La haremos, desde luego.

Algo al respecto sí que puede decirse: el nivel de concienciación y de movilización de la ciudadanía va en aumento y se nota, pero aún es insuficiente y mucho. El peso de los lobbyes aún es tremendo y la traición de los politicastros a los intereses de los ciudadanos es notoria. Especial vergüenza produce el comportamiento de Ignasi Guardans que, mirando a CiU en clave catalana -la principal, por otra parte- hace bueno al tripartit más nefasto y más cutre (y mira que el que hay es de agárrate…). Desde luego, entre unos y otros, lo tenemos claro los ciudadanos a la hora de votar.

Por eso tenemos que ir relativizando el voto, que tiene un valor devaluatoriamente generalista, ínfimo y ocasional -excesivamente ocasional- para ir optando por el lado de la movilización.

Detrás de toda la coña marinera de proteger la propiedad intelectual se oculta -mal e indisimuladamente- una clara tendencia a restablecer la censura (¡y la censura previa!) para aquellos medios que quedan fuera de control del sistema; la Red el principal, por supuesto. La ciudadanía debe mentalizarse de que no estamos luchando por pagar o no un canon o de mantener como reyes a un pequeño montón de vagos bien colocados en la corte; ya no estamos luchando caballerescamente contra la injusticia, como pudo parecer -o realmente ser- en un principio. Estamos luchando ya por algo práctico y sustantivo, estamos luchando por nuestros derechos, por unos derechos que en España costó treinta años empezar a recuperar (después de haberlos perdido tras una guerra espantosa que costó centenares de miles de muertos) y en el resto de Europa una guerra que costó más de un centenar de millones entre todos los contendientes (excepto la mitad de esta Europa, que luchó contra una tiranía en favor de otra que hizo lo mismo).

No estamos tratando de fruslerías, no estamos tratando de que unos supuestos niñatos puedan o no bajarse masivamente música gratis: estamos defendiendo la oportunidad de que pueda volver a existir una ciudadanía que ponga coto al poder, no tanto de unos políticos que constituyen una verdadera tetraplejia para los intereses generales como de unas corporaciones potentísimas que están saqueando el mundo y que nos están retornando, a cada año que pasa, a la condición de siervos sin ningún derecho que no emane del gratuito arbitrio de ese poder.

Esto es una guerra. Y no es broma.

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2 comentarios

  1. Ryouga Says:

    copio y pego un comentario mio del blog de David Bravo…

    Las hordas de los apropiacionistas amenazaban una vez mas la libertad en la red y el acceso a la cultura.

    Los mas poderosos ejercitos conocidos desembarcaron para exterminar a los hombres libres…

    Pero un par de valerosos hombres ,escasos de musculatura pero sobrados de recursos se dispusieron a detenerlos en el juzgado de las Termopilas.
    Contra todo pronostico esos hombres lograron detener el avance del ejercito y la cultura libre se lo agradecio por siempre.

    Pobrecillo guisasola, hay que comprenderlo ir arropado por todos esas superpotencias economicas y perder..su mente no acepta el resultado.

    Es curioso que finalmente “haya perdido el juicio” en todos los sentidos de esa expresion.

  2. El Incordio » Blog Archive » El canon es una ruina Says:

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