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	<title>El Incordio</title>
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	<pubDate>Tue, 16 Mar 2010 18:48:07 +0000</pubDate>
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		<title>Abogando por el diablo</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Mar 2010 18:48:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Correo ordinario
Hace unos días, el Juzgado Mercantil número 7 de Barcelona dictó sentencia en una demanda de la $GAE contra una página de enlaces a contenidos que circulan por redes P2P. Mediante dicha sentencia, este Juzgado se adhirió a las tesis sostenidas por varios otros y por algunas audiencias provinciales, declarando que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Correo ordinario</strong></em></p>
<p>Hace unos días, el Juzgado Mercantil número 7 de Barcelona dictó sentencia en una demanda de la $GAE contra una página de enlaces a contenidos que circulan por redes P2P. Mediante dicha sentencia, este Juzgado se adhirió a las tesis sostenidas por varios otros y por algunas audiencias provinciales, declarando que los enlaces a redes P2P no constituyen actos de divulgación ni de distribución ni de comunicación pública de estos contenidos y, por tanto, procedía desestimar la demanda y cascarle las costas al demandante, es decir, a la $GAE.</p>
<p>Vaya por delante, ante todo, mi felicitación a don Jesús Guerra Calderón, el demandado, propietario de la página <a href="http://elrincondejesus.com">El Rincón de Jesús</a> y, como suele decirse en ocasiones más tristes, le acompaño en el sentimiento, es decir, mi corazón se llena de jolgorio sólo un poco menos que el de él. Y vaya por delante también mi felicitación a la estupenda asistencia letrada de don Jesús, dirigida por el ínclito amigo Carlos Sánchez-Almeida.</p>
<p>Pero esta sentencia ha dado lugar a una especie de fiesta generalizada por toda la Red hispana, una fiesta que me recuerda a la del final de la tercera parte (de la tercera-tercera) de «La guerra de las galaxias», como si el <em>imperio</em>, el <em>emperador</em> y el <em>lado oscuro</em> hubieran sido aniquilados por la jurisespada lasérica del juez García Orejudo.</p>
<p>No quisiera ser cenizo, pero en homenaje a aquella verdad que tanto curte por lo que jode y a la que yo siempre me acojo, debo decir que no hay para tanto, que sí procede exclamar, con el Tenorio, aquello de <em>«¡Buen lance, viven los cielos, estos son los que dan fama!»</em>, pero que la guerra sigue y sigue tan caliente y tan incierta como antes. Se ha avanzado, es verdad, sobre todo porque esta sentencia -dictada por un juez que evidentemente conoce muy bien la red y ya empieza a haberlos, que ya iba tocando- nos ayuda a constatar que, si bien tímidamente, demasiado tímidamente, la mentalidad de los jueces se va aproximando a lo racional y razonable, sobre todo en primeras instancias, en las que los magistrados suelen ser, en general, jóvenes. A medida que se sube en el escalafon togado, el panorama se torna más siniestro. Mucho más siniestro.</p>
<p>Para empezar, esta sentencia es recurrible, no es firme aún. ¿La recurrirá la $GAE? <em>Chi lo sá!</em>. La $GAE ha seguido con harta regularidad una política que consiste en envainarse los reveses -sobre todo los reveses en el fondo teórico de su posición- para eludir la eventualidad de que el revés alcance a más severas instancias. En otras palabras -y siempre sin poner la mano en el fuego- parecería probable que las cosas se van a quedar así y que don Jesús se ha librado de la $GAE, porque la $GAE tiene en cartera montones de <em>donjesuses</em> que, puestos ante jueces menos sabios y menos <em>aggiornati</em>, les sentarán la mano bien sentada, así que uno que se pierde, veinte que se ganan. Si recurrieran la sentencia, ésta podría repetirse en sus mismos términos en una Audiencia provincial y eso, amigo, duele, porque las sentencias de las audiencias no sientan jurisprudencia, pero sí ingresan en unas bases de datos y en unos repertorios que los jueces consultan habitualmente.</p>
<p>Si yo fuera la $GAE, sin embargo, igual sí me planteaba recurrirla. Veréis, tengo el vicio de leer y he leído la sentencia porque, como yo antaño estudié la cosa del Derecho, no se me hace extraño, salvo por la redacción infumable del documento (¿en la Administración de Justicia cobran a los jueces un tanto por cada coma que escriben en una sentencia?), pero esa es otra cuestión. Hay una cosa que sí tienen perdida: acreditado que se trata de enlaces, acreditado que no hay ánimo de lucro y acreditado que los letrados de la $GAE olvidaron mencionar en la demanda el asunto del <em>streaming</em> que se ofrecía en la página en cuestión -que igual por ahí podían haber pillado a don Jesús-, que se olviden: con los antecedentes que ya hay con este tema, les iban a tumbar la apelación. El fundamento de derecho segundo de la sentencia es prácticamente de cajón y, a estas alturas de la película, yo creo que pocas audiencias provinciales habrá en España dispuestas a regalarle a la $GAE este pleito por muchos cursillos que los magistrados hayan hecho en la santa casa autoral.</p>
<p>Lo que ocurre es que nuestro buen juez entra seguidamente en unas veredas altamente satisfactorias para el entorno internauta -que son las que, de hecho, provocan el generalizado festejo al que he aludido- pero no acabo de entender a qué vienen ni qué falta hacen para la resolución del asunto, que podía haber quedado la mar de arregladito con los dos primeros fundamentos de derecho, sin más. Un viejo refrán recomendaba <em>Si quieres ser feliz como me dices, no analices, muchacho, no analices</em>. Es un consejo aparentemente un tanto analfabeto, pero a veces resulta útil. Su Señoría no resiste la tentación de explicarnos cuan estúpida es la Ley de <em>Propiedad</em> Intelectual y se lanza a disquisiciones muy celebrables, sí, pero no en todos los casos. Y en algunos son incluso objetables.</p>
<p>La cosa empieza a liarse en el fundamento jurídico tercero: <em>«[...] Los comportamientos y actividades que se desarrollan en estas redes </em>[las P2P]<em> no encuentran un acomodo claro y específico en los comportamientos que prohíbe la ley, en especial la reproducción, distribución y comunicación pública sin autorización»</em>. Bueno, hasta ahí, vale, bien. Pero a partir de ahí parece que vamos entrando en terreno pantanoso: <em>«Asimismo, respecto del límite de la copia privada, es preciso añadir que el artículo 31.2 en su redacción vigente que trae causa de la Directiva Sociedad de la Información exige que la copia privada se haga a partir de obras a las que se haya accedido legalmente, poniendo así el acento en la nota de licitud o legalidad del acceso y no en la licitud o legalidad de la fuente. En el marco de las redes P2P, resulta dudoso y complejo el examen en cada caso de la legalidad de la fuente. Pero esto no es la exigencia de la Ley de Propiedad Intelectual, que habla de legalidad del acceso y no de la fuente, de tal manera que la mayoría de los usuarios de estas redes acceden legalmente a la obra, por cuanto han celebrado un contrato lícito y válido a cambio de un precio con un prestador de servicios de la red»</em>. Esto ya es coger un poco el rábano por las hojas. El verbo «acceder» tiene una acepción, la tercera, que se viene, en efecto, a las del juez García: «3. intr. Entrar en un lugar o pasar a él». Más ¡ay! el diccionario de la RAE -que debe ser amiguete de la $GAE y por eso riman- nos fastidia con la cuarta acepción, mecachis: «4. intr. Tener acceso a una situación, condición o grado superiores, llegar a alcanzarlos. <em>Acceder el colono a la propiedad de la finca</em>». Advierto que, para mayor inri, las cursivas son de la propia RAE. Y ahí es donde pincha el recoveco interpretativo que, atornillando lo inatornillable, construye nuestro togado.</p>
<p>Seamos claros: la L<em>P</em>I quiso joder las redes P2P sin que se notara y lo hizo utilizando esta expresión que, sintiéndolo mucho -de verdad que lo siento mucho-, incluso sin recurrir a la voluntad del legislador se interpeta fácilmente como que el acceso legítimo sólo puede venir del permiso del autor o de la copia privada procedente de un soporte original o de  una copia, a su vez, legítima, como se dice en otra parte de la ley. Curiosamente por ahí sí que se le pueden buscar las vueltas. ¿Tiene el usuario de una red P2P derecho a suponer que la copia que él, a su vez, está copiando es legítima? Porque evidencia de que es ilegítima no la tiene. ¿Qué pesa más, la presunción de legitimidad o la prudencia del buen padre de familia cuando piensa que la copia de la que él pretende copiar <em>podría</em> no ser legítima? ¿Es jurídicamente obligatoria la presunción de que la copia que va a ser objeto de copia es legítima en tanto no se pruebe lo contrario?</p>
<p>Otra parte del fundamento tercero ya es, sin embargo, más plausible: <em>«Y es preciso recordar en este punto, que </em>[los CD, DVD regrabables o los discos duros portátiles]<em> precisamente por ser elementos susceptibles de recibir copias privadas de obras protegidas por propiedad intelectual, todos estos instrumentos y aparatos están gravados por el correspondiente canon o compensación equitativa a que se refiere el artículo 25 de la Ley de Propiedad Intelectual y que redunda en beneficio de la aquí actora y en general de los titulares de los derechos de explotación de la obra»</em>. Esto sí. Esto provocaría un efecto vírico en la legalidad: puesto que <strong>todos</strong> pagamos canon, <strong>todos</strong> los archivos que copiamos gozarían de la legitimidad que el canon le confiere. Nuestro buen juez le ha dado -sin necesidad alguna para el fondo del asunto, por cierto- un buen puntapié a la $GAE: si cobras canon, apenca con las descargas.</p>
<p>Con lo que políticamente nos jode crudos porque nuestra guerra contra el canon se volvería contra nosotros: de ganar esa guerra y conseguir tumbar el canon, adiós a la copia privada. Y resulta que nosotros, que somos así de sobrados, lo queremos todo (muy legítimamente, ojo): la supresión del canon, el derecho a la copia privada y la legalización indubitada de las descargas P2P como una manifestación digital de ese derecho de copia privada. En el otro lado, la cuestión también se encona, no os vayáis a creer: la $GAE apoya la copia privada (entendida lo más restrictivamente posible, eso sí) porque necesita la pasta del canon como el aire que respira (y más ahora, con los compromisos en que les han metido las trapazadas inmobiliarias de don Teddy); pero las discográdicas (PROMUSICAE <em>dixit</em>) dicen que de derecho de copia privada, nada, y si con la copia privada se cae el canon, que se joda quien proceda. En todo caso, somos los ciudadanos comunes los más perjudicados en que el canon se vincule inseparablemente al derecho de copia privada porque, en ese caso, tenemos que optar por una cosa con la otra o ni la una ni la otra. Peor aún: nosotros no optaríams por nada, <em>nos optarían</em> los unos o los otros.</p>
<p>El discurso de que la copia privada justifica las descargas es tóxico, tóxico de verdad. Así que Su Señoría nos ha hecho maldita la gracia y los que andáis vaciando botellones para celebrarlo, me parece que no os habéis enterado demasiado de la verdadera fiesta (salvo los afectados por la sentencia, don Jesús, que él sí, claro).</p>
<p>No quiero alargar este artículo comentando el ejercicio de trapecismo interpretativo que el juez realiza en el fundamento cuarto porque en <a href="http://www.meneame.net">Menéame</a> me iban a fusilar al amanecer y no tengo ganas, pero, en fin, recomiendo al lector paciente que lo encare bien sentado en un sillón y que no deje de admirar la inmensa capacidad para hacer encaje de bolillos imaginativos que adorna al juez García Orejudo, porque yo no salgo de mi asombro al ver cómo coge una <em>red de difusión de cualquier tipo</em>, la mezcla bien mezclada con un <em>procedimiento alámbrico o inalámbrico</em> y, pataplum, nos sacamos del sombrero que la conducta por la $GAE pretendida como malévola no lo es en realidad, al <em>no cuadrar exactamente el tipo legal</em> por un lío de que si son muchos o pocos los que se descargan a la vez. Lo único sensato de lo que se dice en este fundamento cuarto es lo de que <em>«difícilmente puede establecerse una necesaria relación de causalidad entre descarga y ausencia de compra de la obra»</em>. Yo aún diría más: está meridianamente claro que no hay relación alguna (esos bárbaros que tienen almacenadas tropecientas mil canciones y hepscientas mil películas que no van a tener tiempo de ver o escuchar ni aunque no hicieran otra cosa en la vida y ésta fuera larga <strong>no hubieran comprado</strong> todos esos contenidos de no haber podido bajarlos. Probablemente se hubieran dedicado a comerse los mocos, todo es entretenerse&#8230;).</p>
<p>A ver si nos aclaramos, queridos: las leyes las hace el enemigo, esto lo sabemos todos perfectamente. Pues bien lo que tenemos que hacer con las leyes es intentar torearlas como podamos en la medida en que nos afecten personalmente; para eso contamos con la inestimable ayuda y la larga y sabia experiencia de letrados como los del <a href="http://www.bufetalmeida.com/">bufet Almeida</a>, como primeros entre varios otros. Pero lo que no podemos pretender, so pena de incurrir en inocencia gorrionácea infinita, es intentar ganar nuestra lucha apoyándonos en esas leyes. Sobre todo teniendo en cuenta que, tan pronto les encontremos un agujero, procederán a taparlo rápidamente y sin vacilar en hacer trampa (y ahí tienes la disposición final primera de la LES como prueba). <strong>Nuestra lucha es política</strong> y solamente si como ciudadanos ejercemos presión <strong>política</strong> con toda nuestra fuerza podremos ganar. Y es verdaderamente posible, no ilusorio. Poco organizados (es más: anárquicos, en el peor sentido de la acepción), a menudo en desacuerdo entre nosotros (peleados, incluso, en algunos casos), cuando hemos sabido vectorizar nuestra ira, el enemigo ha acusado recibo del hostiazo. Si lográramos unos mínimos en coordinación y en ejercicio de la fuerza <strong>política</strong>, armaríamos una revolución prácticamente mundial. No creáis que exagero: nuestras esporádicas explosiones, nuestros pataleos, tienen admirada a Europa entera y cabreados a los apropiacionistas norteamericanos; los internautas españoles somos un modelo de resistencia contra el <em>lado oscuro</em>. Si supiéramos manejar nuestros cabreos utilizando disciplina y métodos alemanes no sólo seríamos invencibles sino incluso temibles. Y esta posibilidad -la de entrar un día en vereda y organizarnos como es debido- es <strong>nuestra verdadera y única oportunidad</strong>, oportunidad de verdad, de la que permite confiar en el éxito no como un premio de lotería sino como resultado de un esfuerzo bien dosdificado, orientado y dirigido.</p>
<p>La sentencia del Juzgado Mercantil númeo 7 de Barcelona, es un éxito (y un alivio) para don Jesús Guerra y un timbre de prestigio para su asistencia letrada. Pero ha sido celebrada desproporcionadamente por aquellos que quizá hubieramos debido buscarle -los hubiéramos encontrado- efectos negativos. No por mala fe del juez, al contrario, sino por lo que he dicho en el párrafo anterior: no será la ley, manejada por el enemigo, la que nos lleve al triunfo.</p>
<p>Será, únicamente, nuestra propia fuerza.</p>
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		<title>Arroz de resopón</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2010/03/12/arroz-de-resopon/</link>
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		<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 23:22:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Los jueves, paella
Justito justito. Será una paella de resopón y probablemente entre ya en viernes, pero entrará. El día ha sido espeso y no me ha dejado apenas tiempo, pero esta vez el guión sí estaba hecho y eso es lo más difícil, así que, a escribir y a subir pitando&#8230;
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;
También fue [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Los jueves, paella</strong></em></p>
<p>Justito justito. Será una paella de resopón y probablemente entre ya en viernes, pero entrará. El día ha sido espeso y no me ha dejado apenas tiempo, pero esta vez el guión sí estaba hecho y eso es lo más difícil, así que, a escribir y a subir pitando&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>También fue jueves aquel día. Hoy, 11 de marzo, hace seis años que este país vió la bestialidad más grande que se ha conocido desde la guerra civil. Y no es que entre 1939 y 2004 no se hicieran barbaridades, pero esta, doscientos muertos de un sólo golpe, decenas de heridos muy graves y vete a saber las secuelas que habrán quedado, tanto físicas como psíquicas, es mucha barbaridad.</p>
<p>Es de aquellos acontecimientos que hacen que uno recuerde lo que hacía cuando supo de ellos. Yo iba en un autobús camino del trabajo, cuando me llamó mi mujer para decirme que habían atentado contra un AVE cerca de Madrid. Me entró un escalofrío: el AVE está bajo vigilancia militar. Si los de ETA (¿quién iba a ser, si no?) habían logrado romper esa vigilancia, cuando más felices nos las prometíamos sobre su decadencia, el problema había vuelto a engordar como en la peor pesadilla imaginable.</p>
<p>Una vez en el trabajo, una radio puesta empieza a emitir aclaraciones: no ha sido un AVE sino un tren de Cercanías; y de hecho, no uno sino varios: dos, quizá tres. Y, bueno, todos los detalles que recordamos ahora. Una compañera de entonces, de izquierdas, cagándose en todo: el <em>oportuno</em> atentado que vuelca cestos de votos de indecisos para la derecha. Pero&#8230; al poco rato, desde el ámbito <em>abertzale</em> se niega la autoría de ETA. Bueno ¿y por qué los íbamos a creer? Pues porque no tiene sentido cometer una barbaridad que requiere tiempo y planificación para arrepentirse de haberla ejecutado apenas minutos después; porque ETA nunca niega sus atentados por más impopulares que resulten. Pero los medios acusan directamente a ETA: sobre todo, los de PRISA, voceras del sector perjudicado por el asunto de los cestos de votos.</p>
<p>Pero de todo, de todo ello, me queda principalmente lo que verdaderamente me emocionó, lo que logró ponerme un nudo en la garganta: Pilar Manjón, propinando la gran bronca a los diputados (mientras el infausto Zaplana leía ostensible y desafiantemente el periódico). Una bronca que los diputados se pasaron por el forro de los cojones, igual que han hecho sus colegas catalanes hace pocos días ante la bronca de los bomberos. Todo es inútil: ellos están por encima del bien, por encima del mal y, sobre todo, por encima de toda ética.</p>
<p>Hoy han guardado un minuto de silencio. Es verdad que no son aquellos diputados, al menos, no todos. Pero es igual, son de la misma ralea y no desmerecen de sus antecesores. ¿Qué habrá pensado la señora Manjón ante ese minuto de silencio que sabe a farisaico? No lo sé, pero me lo imagino.</p>
<p>Y luego se quejan de <em>desafección</em>.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>¡Extra, extra! Ha salido la lista Forbes de los muchimillonarios más muchimillonarios del mundo, que son los de siempre y unos cuantos más que se han añadido. El número de muchimillonarios, crece de año en año. No quepo en mí de gozo. Este año hasta han entrado muchimillonarios de China. La vida es bella.</p>
<p>Nuestro abanderado de todas las Españas adineradas, el gallego de Zara, ha subido más puestos en la clasificación y se anda -me ha parecido oir- por el número 20 o en sus proximidades. ¡Joder, qué grande es España! Por un lado, un gallego en el 20 de Forbes; por otro, un santanderino, cabalgando en su banco, comiéndose con patatas a la rubia Albión&#8230; Es que nos quejamos de vicio. Paro, congelación salarial, crisis, mileurismo, juventud a la intemperie&#8230; ¡Paparruchas! Nuestros muchimillonarios y nuestras muchinacionales avanzan arrolladoramente. Toda Hispanoamérica, por ejemplo, se caga en Telefoníca como un solo hombre. E idéntico sentimiento de gratitud albergan hacia AGBAR o ENDESA, por poner a otras dos adelantadas glorias nacionales. Y aunque no ha sido dicha tal cosa, no me extrañaría -y si no es hoy, será mañana- que la vanguardia de las Catalunyas irredentas, <em>la Caixa</em> entrañable, les aterrice por allí a ponerles peaje a las autopistas o lo que sea sobre lo que circulen los coches en aquellos parajes (y luego que le echen a Chávez la culpa, como aquí, que nos cagamos en Madrid cada vez que pagamos un peaje, sin darnos cuenta de que el enemigo está dentro).</p>
<p>No deja de ser ilustrativo el nuevo <em>number one</em> de la lista: un mexicano. O sea, un ciudadano de uno de los países más deprimidos de América, corroído por el nacotráfico y por una corrupción endémica que alcanza niveles que hay que verlo para creerlo (los hay que no se lo creen ni habiéndolo visto). Ya dicen que en chino la palabra «crisis» significa «oportunidad»: que se lo digan al caballero en cuestión. Más jodido está un país, más ascienden sus millonarios. También asciende el número de pobres -de pobres de verdad, de los de pasar hambre canina cada día- pero eso no tiene importancia, los pobres no cuentan salvo cuando hay que montar un partido de fútbol o un festival <em>rock</em> para recaudar alguna pasta en su&#8230; ¿beneficio? Precisamente leía no hace muchas horas que una buena parte de la pasta recaudada en ayuda para Etiopía (los <em>shows</em> aquellos de Bob Geldof y otros cantamañanas) <a href="http://www.elpais.com/articulo/agenda/Geldof/niega/financiara/grupos/rebeldes/etiopia/elpepigen/20100311elpepiage_2/Tes">acabó financiando armas</a>. Claro que las armas no son nada ajenas a una importante parte de la pasta que ilustra el <em>ranking</em> de Forbes.</p>
<p>Y lo de que un país oficialmente comunista genere millonarios es como para que la mortadela de Lenin se levante del escaparate en que lo tienen y baje a verlo.</p>
<p>Es el signo de los tiempos: antes, los millonarios se ocultaban vergonzantemente, repugnaban aparecer en los periódicos (los muchimillonarios de verdad, no los ricachoncillos de medio pelo de la farándula) y nadie sabía que cara tenía un banquero, salvo sus colegas del consejo. Hoy, no sólo aparecen bajo rutilantes focos, sino que jugan como una especie de <em>liga de campeones</em>.</p>
<p>Ya veo a Bill Gates llamando a Steve Ballmer: <em>«Oye, macho, sube los precios del Window$ y baja los sobornos de los políticos; recáudame más pasta, chaval, que un mexicano me ha desbancado del primer puesto del Forbes y tengo a la Beli de los nervios»</em>.</p>
<p>Qué dura es la vida del riquísimo&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Anteayer cayeron en Barcelona -dedito arriba, dedito abajo- diez centímetros de nieve. Al cabo de media hora haber caído, ya eran veinte centímetros de mierda, pero esa es otra cuestión. Lo importante para el caso es que toda la ciudad quedó paralizada y bloqueada, tanto para salir como para acceder a ella: niños pernoctando en sus colegios, gente alojándose en hoteles (o en instalaciones deportivas, o en hospitales)&#8230; la recaraba.</p>
<p>Fuera de Barcelona, las cosas no iban mejor (claro que fuera de Barcelona los centímetros de nieve fueron ya muchos más): miles y miles de coches atrapados en carreteras impracticables, miles de conductores que no podían ni ir ni volver, nuevamente polideportivos sirviendo de improvisada acampada&#8230; el descojono.</p>
<p>¿Una tormenta de improviso? No, nada de eso: todos los servicios meteorológicos -con mucha mayor precisión, por cierto, la Agencia Nacional de Meteorología que el MeteoCat- avisaron de que iba a pasar esto <strong>con 72 horas de antelación</strong>.</p>
<p>La noche antes, los meteorólogos televisivos decían que pocas veces se daba una unanimidad tan exacta entre todos los modelos matemáticos de predicción, es decir, que lo que iba a pasar estaba cantado. Pero bien cantado, más allá de toda duda.</p>
<p>¿Y los políticos? ¿Y los gestores de la atención a emergencias? Pues en bragas. Ni más ni menos. Nadie indicó a las empresas que <em>liberaran</em> a sus trabajadores con tiempo para evitar verse pillados por el temporal (ni las propias administraciones públicas lo hicieron), nadie cerró los colegios, nadie preparó medidas de tráfico extraordinarias (con lo que las rondas quedaron colapsadas <em>ipso facto</em> y durante muchísimas horas)&#8230; nadie hizo nada, salvo a toro pasado. Y aún lo que se hizo, se hizo mal: descoordinación, desconcierto&#8230;</p>
<p>Luego lo de las infraestructuras, que es un cachondeo, para qué decir más. Y no vamos a echarle las culpas al Gobierno central, no. Las culpas las tiene el Gobierno de aquí, que después de la que liaron hace dos años y medio ENDESA y Red Eléctrica, les dieron el viático con una multita inferior a lo que se gasta en puros en un mes el consejo de administración y, claro, a las compañías estas no hay que andarles con multitas, hay que hacerles pagar gusto y ganas, obligarles a pagar daños y perjuicios tasados con muy holgada suficiencia y encima un multón de los que les frenen en seco el incremento de los beneficios. Pero nada, como ya sabemos para quién trabajan en realidad los políticos, ya sabemos también lo que hubo: la multita de mierda.</p>
<p>Como consecuencia de tan relajado trato, la han vuelto a armar y, en estos momentos, pasadas más de cuarenta y ocho horas desde la tormenta, aún hay treinta mil abonados, o sea, más de cien mil ciudadanos en diversos pueblos de la Costa Brava sin electricidad (y con el relente que está haciendo&#8230;). Y aún FECSA-ENDESA tiene el morro de aprovechar para arrimar el ascua a su sardina diciendo que con la MAT (la conducción eléctrica de muy alta tensión, que ha levantado una oposición tremenda por su impacto ecológico) esto no habría pasado.</p>
<p>Y que vayan montando referendums, que vayan&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Bueno, pues hasta aquí hemos llegado. A duras penas, pero hemos llegado. ¿Qué tal estará la paella como desayuno? Pues depende, imagino: si uno ha estado conduciendo toda la noche con sólo un bocadillo de atún encima, un buen plato de arroz igual le sienta de maravilla. En todo caso, chicos, es lo que hay.</p>
<p>¿Y la semana que viene? La semana que viene estaré el jueves en Asturias, donde acabaré de atar junto con Víctor Domingo una cosita que&#8230; ya veréis, ya. Por tanto, no puedo asegurar la paella.</p>
<p>Voy a intentarlo. A ver si la saco el miércoles o -posibilidad muy remota- hago como esta semana, que dejo el guión listo y la remato en una horita el jueves por la noche, en el hotel. Pero no puedo aseguraros nada.</p>
<p>De todos modos, id viniendo, que igual os cuento algo <img src='http://www.elincordio.com/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';-)' class='wp-smiley' /> </p>
<p>Y, por lo demás, aquí seguirá «El Incordio» dando caña. Como siempre.</p>
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		<title>Planicie intelectual</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2010/03/10/planicie-intelectual/</link>
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		<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 16:50:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Pequeños bocaditos
Hoy he vuelto a casa más pronto de lo normal al haberse suspendido la clase de un cursillo al que tenía que asistir. Y aprovechando la cosa, he dado rienda suelta a la vena cocinillas y he sintonizado el programa de Arguiñano, que debe hacer mil años que no lo veo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Pequeños bocaditos</strong></em></p>
<p>Hoy he vuelto a casa más pronto de lo normal al haberse suspendido la clase de un cursillo al que tenía que asistir. Y aprovechando la cosa, he dado rienda suelta a la vena cocinillas y he sintonizado el programa de Arguiñano, que debe hacer mil años que no lo veo, quizá porque, además de que lo emiten a horas imposibles, no me acaba de chocar la forma de cocinar de este hombre. Pero la cocina es la cocina y una receta bien vale un Arguiñano en (ecs) <em>telahinco</em>. Hoy tocaba «Patatas a la riojana» y, sí, muy correcto y muy tal, pero este hombre no tiene duende, le falta&#8230; un&#8230; un no sé qué, no sabría cómo definirlo.</p>
<p>Lo grande viene ahora.</p>
<p>Mientras decido qué me hago para comer, dejo la tele encendida sin darme cuanta. Y estando en la cocina oigo los gritos de un par de tías que se están llamando el nombre del puerco. Entreabro la ventana y no, no son vecinas; voy hacia el salón y, vaya, es la tele. ¡Qué raro que en <em>telahinco</em> haya un par de pájaras chillándose! Por aquello de la hipnosis de la  imagen, me quedo un minuto clavado delante de la cosa. Es un programa que consiste en que dos personas que sostienen un litigio -de hecho, no judicial- por cosas que imagino de pequeña cuantía, recurren a un arbitraje auspiciado por la telecadena. Bueno. Así que hay ahí una abogada la mar de resultona, del ilustrísimo colegio de vete a saber, que hace de árbitro de la cuestión, ante la cual -muy togada y muy puestita- las dos tías se tiran los trastos a la cabeza (incidentalmente: me da la impresión de que este litigio está más prefabricado que las tetas de la Obregón, pero, en fin&#8230;). Hasta aquí, bueno, vale, un <em>unreality show</em> baratito, <em>low cost</em>, como si dijésemos. Voy a cambiar de cadena para poner un canal de noticias <em>full time</em> cuando suena el teléfono, que me entretiene dos o tres minutos. Cuando vuelvo a la realidad, veo que hay un montón de tíos -y alguna que otra tía- más horteras que una bailarina con chirucas, gritando como posesos e insultando de mala manera ora a una litigante, ora a la otra, ora a ambas, ora entre ellos y no se salva ni el regidor.</p>
<p>Alucino. ¿Qué es esto?</p>
<p>Daos cuenta, sufridos lectores: después de que las partes cuenten a la abogada-árbitro su respectiva versión de los hechos (tan absolutamente gilipollescos que no vienen al caso), entregan el programa a una chusma que hay ahí sentada y que empieza a desbarrar aludiendo, además, a hechos y circunstancias que ni se han mencionado ni pueden conocer. Así, a saco. Y en base a esas circunstancias -que ni de presuntas llegan a tener entidad- ponen a parir, ya digo, a una, a otra, a ambas y, finalmente, entre sí mismos. Mariquitas de carnaval barato, verdaderos macarras de barrio chino, tontos del pueblo, marujas descangayás, algún que otro despojo socio-laboral&#8230; todos ahí, a barullo, berreando como histéricos. Dos supuestos presentadores andan por ahí metiendo maraña. No muy hábilmente, por cierto: también deben ser presentadores <em>low cost</em>.</p>
<p>Ni ánimo para cambiar de canal. Cierro la tele sin esperar a que la cosa acabe, perdiéndome el sapientísimo laudo de la señora de la toga, pero me da igual. Ni canal de noticias ni nada.</p>
<p>¿Será posible que esa porquería tenga audiencia? Sí, seguramente muchos me diréis que si viera otras cosas que hacen en esta cadena -sobre todo en esta- y en muchas de las otras, y viera la audiencia que llegan a tener, no sería sorprendente que esa cosa tuviera sus seguidores (y hasta podríamos llegar a concluir que, dentro de la telebasura, no es de lo más maloliente&#8230; quizá). Pero no dejo de sorprenderme de hasta dónde puede llegar el electroencefalograma plano de tantísima gente. Me pregunto, inluso, cuál será el <em>más allá</em> que llegarán a inventar cuando toda esta basura esté tan cotidianizada que la gente empiece a dejar de hacerle caso. Yo apuesto por las ejecuciones de pena de muerte en directo (¿qué tal un <em>gran hermano</em> en el corredor de la muerte? Audiencias millonarias gaantizadas).</p>
<p>Claro, viendo estas cosas, no me extraña que este país vaya como va y que pasen las cosas que pasan.</p>
<p>Y ahora que lo pienso: ¿no será el actual Gobierno un programa de Tele 5?</p>
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		<title>Alarma</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2010/03/09/alarma/</link>
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		<pubDate>Tue, 09 Mar 2010 09:15:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Rugidos
Los servicios de protección civil avisan a los ciudadanos de Barcelona de que se acerca un escuadrón comanche de aviones de combate para bombardear la ciudad. Los barceloneses, sin embargo, no deben dejarse llevar por el pánico, puesto que están bien entrenados: bastará con que se hagan a la idea de que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Rugidos</strong></em></p>
<p>Los servicios de protección civil avisan a los ciudadanos de Barcelona de que se acerca un escuadrón comanche de aviones de combate para bombardear la ciudad. Los barceloneses, sin embargo, no deben dejarse llevar por el pánico, puesto que están bien entrenados: bastará con que se hagan a la idea de que van a caer diez centímetros de nieve o se va a romper un cable en una subestación de FECSA-ENDESA.</p>
<p>No pasa nada.</p>
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		<title>Hasta aquí de mierda</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 18:47:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Rugidos
En Barcelona, la nieva no es blanca, la nieve es marrón, marrón mierda, marrón como el que sufrimos los ciudadanos. Los autobuses inutilizados, parte del metro (Ferrocarrils de la Generalitat), averiado (¡y estos acróbatas quieren gestionar las cercanías de RENFE, los muy ineptos!), la otra parte del metro, colapsada. La ciudad, como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Rugidos</strong></em></p>
<p>En Barcelona, la nieva no es blanca, la nieve es marrón, marrón mierda, marrón como el que sufrimos los ciudadanos. Los autobuses inutilizados, parte del metro (Ferrocarrils de la Generalitat), averiado (¡y estos acróbatas quieren gestionar las cercanías de RENFE, los muy ineptos!), la otra parte del metro, colapsada. La ciudad, como siempre que pasa cualquier tontería, patas p&#8217;arriba. Mucho diseño, mucha marca BCN y mucho guano, pero a la hora de la verdad, esto es lo que hay.</p>
<p>Toda la ciudad hecha un pingo por cuatro copos y cuatro dedos de nieve (eso, donde ha llegado a haber cuatro dedos). A estas alturas, la nieve, convenientemente pisoteada, es ya una pastuza gris y resbaladiza. Muchos fémures van a saltar esta tarde. Y como esta noche hiele, los servicios de urgencias no van a saber ni por dónde empezar mañana.</p>
<p><strong>¡Y encima el tío ese quiere traernos (<span style="text-decoration: underline;">imponernos</span>) unas olimpiadas de invierno!</strong>.</p>
<p>Si dentro de un año volvemos a meter en la alcaldía a este tipo y a su gente, todo lo que nos pase lo tendremos bien merecido.</p>
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		<title>Nevando en Barcelona</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 17:02:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Pequeños bocaditos
Un espectáculo que sólo puede verse de decenio en decenio. Hermosísimo, pero inquietante. Que no nos pase nada como caiga la del 62, con Hereu al frente de esto.







La parte baja de la calle Gran de Gràcia, en su unión con el paseo de Gràcia, a las cinco de la tarde




]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Pequeños bocaditos</strong></em></p>
<p>Un espectáculo que sólo puede verse de decenio en decenio. Hermosísimo, pero inquietante. Que no nos pase nada como caiga la del 62, con Hereu al frente de esto.</p>
<table style="height: 430px;" border="0" width="310">
<tbody>
<tr>
<td><a href="http://picasaweb.google.com/lh/photo/YBueKjxv7jKAGlHZ_qPFrQ?feat=embedwebsite"><img class="aligncenter" src="http://lh5.ggpht.com/_AOs1RdMmYFU/S5UrGu-NgJI/AAAAAAAAEJI/SuFdh_ORJEI/s400/100308%20-%2009%20-%20Nevada%20a%20Barcelona.jpg" alt="" width="300" height="400" /></a></td>
</tr>
<tr>
<td style="font-family:arial,sans-serif; font-size:11px; text-align:right">
<p style="text-align: center;">La parte baja de la calle Gran de Gràcia, en su unión con el paseo de Gràcia, a las cinco de la tarde</p>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
]]></content:encoded>
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		<title>Papel mojado</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Mar 2010 10:39:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Correo ordinario
Hace cosa de una semana, un programa de bastante audiencia de TV3, «30 minuts», ofreció un reportaje sobre la crisis de la prensa escrita y sobre el trasvase de su negocio a Internet. El reportaje cabalgó sobre dos premisas que, a la postre, resultaron conclusiones: que la crisis de la prensa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Correo ordinario</strong></em></p>
<p>Hace cosa de una semana, un programa de bastante audiencia de TV3, «30 minuts», ofreció un reportaje sobre la crisis de la prensa escrita y sobre el trasvase de su negocio a Internet. El reportaje cabalgó sobre dos premisas que, a la postre, resultaron conclusiones: que la crisis de la prensa escrita es severa (los distribuidores y los vendedores la cifraban en más de un 40 por 100 en los últimos cinco años) y que la única salida para la prensa escrita es Internet, sin otra posible alternativa, pero con un problema: encontrar un modelo de negocio rentable.</p>
<p>Este programa y otro de TVE (que no acerté a ver) que, al parecer, iba en parecido o idéntico sentido, han cabreado a los editores de medios de prensa escrita, que han acusado a ambas cadenas de ofrecer datos sesgados, de sesgar también las entrevistas con directores y periodistas de renombre y, en definitiva, de deslealtad corporativa agravada por el hecho de tratarse de cadenas públicas.</p>
<p>La verdad es que la protesta de los editores de prensa escrita me recuerdan a la $GAE y similares cuando, envueltos en polémica por alguna de las suyas, acuden indefectiblemente al socorrido <em>«esto está fuera de contexto»</em> tan pronto se ven dialécticamente acorralados.</p>
<p>Dicen los de los medios de árboles muertos que las cifras de los distribuidores y de los vededores son una barbaridad, y que el sector no está ni mucho menos tan alicaído y que incluso ofrece repuntes. Yo no tengo medios para contrastar las cifras de los editores pero, evidentemente, tengo mis propias percepciones. Y estas percepciones son que cada vez se ve a menos gente con periódicos de pago por la calle (los gratuitos son otra -relativa- cosa) y que cada vez -y esto sí que es muy notorio- cierran más kioskos que, además, no consiguen traspasarse; y los que sobreviven, aguantan a base de diversificación y de convertirse en tabaquerías o en tenderetes de <em>chuches</em>. Eran especialmente ilustrativas las declaraciones del kioskero de la Facultad de Ciencias de la Comunicación (creo que se llama ahora) de la Universidad Autónma de Barcelona. Y si en esa facultad la venta de periódicos se desploma&#8230;</p>
<p>Por otro lado, el descenso de calidad de la prensa escrita es también notorio. Hay días en que la única diferencia entre los periódicos nacionales es su maquetación y el editorial; lo demás, incluyendo las brutalidades ortográficas y gramaticales, es exactamente igual. Y esto es porque los periodistas (sigámosles llamándoles así como concesión cada vez más graciosa)  ya no <em>hacen la calle</em>, sino que se limitan a los despachos de agencia y, no pocas veces, a  plagiar -y no pocas veces, mal- bitácoras no profesionales.</p>
<p>Pero además (y eso no lo dice nadie en los medios convencionales) hay una situación de irritación generalizada de los ciudadanos hacia los medios de comunicación: entre otros perjuicios para los editores, Internet ha dejado con el culo al aire la manipulación mediática; gracias a la inmensa conversación entre ciudadanos, nos enteramos no sólo de los que la prensa dice sino, sobre todo, de lo que la prensa calla. Y hemos descubierto que la prensa está conchabada con el sistema, hemos sabido que hay consignas de que tal cosa no se toca o se toca de tal manera concreta y, en fin, hemos constatado que entre el poder y los medios habían rodado la película con su propio guión y la gente, los ciudadanos, estábamos ahí a verlas venir, con un palmo de narices y sin saberlo. Lo primero que se ha derrumbado de la prensa escrita (y en esa cuestión no cabe hablar de 6 por 100 o de 40 por 100: simplemente, se ha derrumbado) es la credibilidad. Los que seguimos leyendo el periódico -bien en red, bien en papel, como tributo a un desayuno tranquilo- indefectiblemente acabamos buscando confirmación en la red, confirmación que, huelga decirlo, muchas veces no sólo no se produce sino que, con mayor frecuencia a cada día que pasa, se constata lo contrario. Frecuentemente, ni siquiera hace falta ir a Internet para oler a quemado: la entrega incondicional a determinados intereses de la práctica totalidad de los medios hace que ya no la interpretación, sino la narración misma de unos determinados acontecimientos, los exponga de forma completamente inversa. La necesaria conclusión es que, mucho o poco, de un modo u otro, todos mienten, todos tergiversan. Y es palmariamente así.</p>
<p>En el reportaje de TV3, Juan Luis Cebrián no escondía la desvergüenza describiendo a las claras la manipulación, quejándose de que en Internet es el lector, el ciudadano, el que establece la categoría de la noticia mientras que en la prensa escrita lo es el medio con sus titulares y sus portadas, insistiendo en que así debía ser, en que debía ser el medio el que le dijera al ciudadano qué es lo importante y qué no, y qué acontecimiento prevalece sobre qué otros. Pero es que así, tan tranquilo: estaba pintando la manipulación y el timo -en términos informativos- como lo más normal y lo más deseable del mundo. Joder, como para abrir «El País»&#8230; Aunque, claro, TV3 habría divulgado las opiniones de Cebrián de forma <em>sesgada</em> (o <em>fuera de contexto</em>; vamos, que la pista está en malas condiciones y los jabalíes han comido porquerías). Ya.</p>
<p>En otros medios, el servicio al poder es más diáfano aún: la desfachatez con la que «El Periódico», por ejemplo, sostiene la insostenible gestión de Hereu al frente del <em>achuntamén</em> y le jalea ideas tan peregrinas como la olimpiada de invierno llega a un punto que va más allá de la indignación y llega a lo simplemente hilarante.</p>
<p>Luego está el tema de la gratuidad. La elaboración de una noticia -dicen- cuesta dinero. Bueno, a la vista de lo poco que pagan a los periodistas y a la vista del resultado (noticias sin documentar, afirmaciones sin contrastar, disparates y/o exageraciones en el ámbito científico o tecnológico&#8230;) las noticias no aparentan tanta carestía y parecen más bien obtenidas en un <em>todo a cien</em>. Pero cualquier pretexto es bueno para intentar obtener dinero, aunque no sea a costa de mérito propio. La rechifla de pedirle dinero a Google por los enlaces a las noticias de los medios, pero sin desactivar -que es facilísimo- el acceso de Google a estas noticias, es proverbial.</p>
<p>Les ocurre a los medios, además, un fenómeno que ya hemos visto un par de entradas atrás en esta misma bitácora. Decíamos que mientras exista el software libre, las empresas de software apropiativo se verán virtualmente obligadas a regalar su producto a los hogares y pequeñas empresas, porque cualquier intento de perseguir seriamente ese uso sin licencia podría suponer un desmoronamiento de su cuota de mercado. A la prensa le pasa igual: no saben cómo monetizar su presencia en Internet (lo intentó «El País» por el método tradicional de pago por contenidos y tuvo que envainársela) pero no pueden dejar de estar en Red, porque la ausencia sería peor que su presencia gratuita; sin embargo, esa presencia en Red no contribuye, sino al contrario, a mejorar las cifras de ventas de papel. Un pez que no sólo se muerde la cola sino que, con ello, va devorándose a sí mismo cada día un poco más.</p>
<p>¿Desaparecerá la prensa convencional? Yo creo que sí, y lo creo precisamente porque es convencional y, por ello, carente de las adecuadas condiciones de flexibilidad, de asequibilidad y de inmediatez para sobrevivir en un medio completamente diferente de aquel en el que se ha movido siempre. Incluso aquello medios que se adapten y sobrevivan en Internet lo harán no sin un gran esfuerzo pero, en todo caso, perderán gran parte del ascendiente (o todo el ascendiente) que tuvieron en la época pre-Internet. Lanzar un medio profesional en red no es barato, es un proyecto empresarial con todas las de la ley, pero está al alcance de muchos más de lo que estaba antes. Siendo la inversión menor, también serán menores los ingresos necesarios para sobrevivir, de forma que les rsultará mucho más fácil encontrar ese ansiado modelo de negocio. Pero me interesa recalcar que primero será el cambio de la morfología del medio y después el hallazgo del negocio y no al revés. Los que piensen que el camino se anda en sentido contrario, se alejan de la supervivencia y se acercan al precipicio final.</p>
<p>Queda, además, la competencia no profesional. En materias específicas, la guerra, desde luego la tienen perdida. Ningún medio, ni en papel ni digital, me ofrece la garantía de calidad de la información tecnológica que me ofrecen Enrique Dans o Microsiervos, por poner a <em>primus inter multos</em>. Es evidente que los medios podrán contratarlos -ya lo hacen, de hecho y la prueba son los dos casos citados- pero tendrán que respetar escrupulosamente la independencia de estos autores porque las posibilidades de contraste son infinitas y, a la menor sospecha, se caerán los autores y el medio que los ha manipulado u obligado a torcerse de su rectitud divulgativa.</p>
<p>En el ámbito de la opinión, Internet está llena de excelentes contenidos, a cargo, en la mayoría de los casos, de aficionados, pero unos aficionados que, aparte de su calidad -que está claro que la prensa nunca supo ver-, nos merecen fiabilidad, una fiabilidad absolutamente ajena a los colaboradores habituales de la prensa convencional que, salvo escasísimas excepciones, de aquellas que se cuentan con los dedos de la oreja, son un hatajo de pinchaúvas, de falsarios y de manipuladores.</p>
<p>No, no exageró TV3 y, en la medida en que indignó a los editores de prensa por la misma razón, tampoco debió hacerlo TVE. Probablemente incluso se quedaron cortos en los vaticinios, vaticinios que, aún huyendo del determinismo, son más que evidentes sin necesidad de una bola de cristal. Por eso los medios pugnan por cargarse Internet y por eso se apuntan ciegamente a todo lo que la denigra. Pero ya hay demasiada gente en Red como para que nos traguemos sus historias macabras -y falsarias- de pirateos sin cuento, <em>crackers</em> a mares y pederastia sin fin. Por cierto: muy pocas veces hablan, en cambio, de las páginas de promoción de la anorexia en red, que sí que existe y que sí nos trae preocupados a los padres, mira por dónde. ¿Será que hay algún sector interesado -tengo textiles sospechas- en que ese asunto no se menee demasiado?</p>
<p>Nos ha tocado vivir una revolución en la que se derrumban muchas cosas cuyo peligro no hace ni diez años nos hubiera parecido inaudito: la prensa de papel, posiblemente los libros, la televisión (en su forma clásica)&#8230; ¿La ciudadanía también? ¡Ah, esta sí que es la gran pregunta y no hay una clara bola de cristal para responderla! La ciudadanía, está claro, tiene una gran oportunidad, una oportunidad de dimensiones históricas, dicho sea sin caer en <em>pajinismos</em>, que aún está por ver si va a aprovechar o no. Pero la oportunidad y los medios están ahí.</p>
<p>Nos esperan tiempos apasionantes, esto está claro. Lo que queda por ver es si la pasión que suscitarán será de alegría o bien de tristeza o de indignación.</p>
<p>Si será una oportunidad ganada o perdida.</p>
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		<title>Vergüenza y asco</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2010/03/05/verguenza-y-asco/</link>
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		<pubDate>Fri, 05 Mar 2010 19:53:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Rugidos
La censura me produce una sensación de profundo asco. Cuando el acto censurante se produce dentro de un recinto universitario, dentro del templo de la palabra, de la razón, del conocimiento, del debate, además de asco me produce una indignación que me saca de mis casillas.
Los ultranacionalistas -los catalanes, entre ellos- son [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Rugidos</strong></em></p>
<p>La censura me produce una sensación de profundo asco. Cuando el acto censurante se produce dentro de un recinto universitario, dentro del templo de la palabra, de la razón, del conocimiento, del debate, además de asco me produce una indignación que me saca de mis casillas.</p>
<p>Los ultranacionalistas -los catalanes, entre ellos- son unos especialistas en la censura, en la mordaza, en el silenciamiento violento de quien no piensa como ellos. Es un dato a tener en cuenta a la hora de impedir que esa ideología llegue a convertirse en una opción de gobierno. En otras palabras: no con mi voto, eso está claro.</p>
<p><a href="http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&amp;idioma=CAS&amp;idnoticia_PK=693062&amp;idseccio_PK=1008">Hoy han hecho callar a Rosa Díez</a>, y no es la primera vez que hacen callar a alguien, sólo porque no comulga con sus designios ideológicos. Lo han hecho dentro de los muros de una universidad, la Autónoma de Barcelona, y no es la primera vez que lo hacen. Nunca se han derivado de esas salvajadas sanciones académicas de ningún tipo, el Rector sabrá por qué (¿cobardía o complicidad?).</p>
<p>Asco. Vergüenza y asco.</p>
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		<title>Comunistas</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2010/03/05/comunistas/</link>
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		<pubDate>Fri, 05 Mar 2010 11:12:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Pequeños bocaditos
La Alianza Internacional de la Propiedad Intelectual (IIPA), que agrupa, entre otros pájaros de cuenta, a entidades gestoras de derechos norteamericanas como la MPAA o la RIAA lanzó hace pocas fechas su lista Special 301, que incluye habitualmente cosas como productos falsificados o historias de patentes posiblemente -o quien sabe- trapicheadas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Pequeños bocaditos</strong></em></p>
<p>La Alianza Internacional de la Propiedad Intelectual (IIPA), que agrupa, entre otros pájaros de cuenta, a entidades gestoras de derechos norteamericanas como la MPAA o la RIAA lanzó hace pocas fechas su lista <em>Special 301</em>, que incluye habitualmente cosas como productos falsificados o historias de patentes posiblemente -o quien sabe- trapicheadas (una de sus obsesiones es considerar a los <a href="https://secure.wikimedia.org/wikipedia/es/wiki/Medicamento_gen%C3%A9rico">genéricos</a> como una suerte de robo) y que, en definitiva, <a href="http://www.libertaddigital.com/internet/promover-el-software-libre-convierte-a-un-pais-en-pirata-1276385685/">suele usarse para coaccionar a los gobiernos considerados poco proclives a servir a los intereses de esa pandilla</a>.</p>
<p>La última de estos graciosos ha sido incluir una referencia al software libre como un factor de erosión de la industria y de considerar como «favorecedores de la piratería» a los países que lo promueven (que, incidentalmente, van siendo unos cuantos). La verdad es que la desfachatez y el cinismo que gastan estos tíos es de récord olímpico.</p>
<p>No es la primera vez que nos enfrentamos a algo así. Recordemos que, ya hace algunos años, desde Micro$oft se acusó de práctica comunista y antiamericana el desarrollo de software libre.</p>
<table style="width: auto;" border="0">
<tbody>
<tr>
<td style="text-align: center;"><a href="http://picasaweb.google.com/lh/photo/IXDaKDChSc5ftPFnQkai3w?feat=embedwebsite"></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://lh5.ggpht.com/_AOs1RdMmYFU/S5C720axdgI/AAAAAAAAEIo/Vf_OfsYf7X0/s800/SL%20Comunista.jpg" alt="" width="250" height="341" /></p>
<p></a></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Lo cierto es que el software libre ha constituido un muy potente impacto bajo la línea de flotación del apropiacionismo informático, porque se ha constituido en un competidor contra el que resulta muy difícil combatir.</p>
<p>En primer lugar, porque el software libre, como tal, no se vende. Esta característica ya fue denunciada como una práctica anticompetitiva y, por tanto, ilegal. Pero la denuncia decayó inmediatamente al no poder atribuirse a nadie en concreto esa práctica (<em>«¿Qué empresa dice usted que hace eso?»</em>, cuentan que preguntó el juez).</p>
<p>En segundo lugar, porque el software libre se desarrolla e integra en proyectos comunitarios, e incluso el que producen las empresas suele integrarse a su vez en esos proyectos de la comunidad.</p>
<p>En tercer lugar, porque el software libre tiene frecuentemente una calidad mayor que su equivalente apropiativo.</p>
<p>En cuarto lugar, porque tiene una capacidad de actualización y de parcheo de <em>bugs</em> y vulnerabilidades mucho mayor y muchísimo más frecuente que su equivalente apropiativo.</p>
<p>Hace años leía en una novela -no recuerdo cual; tampoco iba más allá, un vulgar <em>best seller</em> de los que uso para entretener las abluciones matutinas- cómo los miembros de la Guardia Nacional Aérea norteamericana se enorgullecían de la seguridad de sus aparatos, mucho mayor que la de los de la Fuerza Aérea, porque estaban mantenidos por gente que disfrutaba jugando con ellos y que hacía por <em>hobby</em> lo que otros habían de hacer para ganarse la vida. Principio totalmente aplicable, por demás, al software libre: aunque ahora ya es objeto de una importante proporción de aportaciones de origen empresarial, todavía muchísimo código que se produce o se optimiza, está hecho por gente que no tiene otra motivación que disfrutar haciéndolo. Tampoco, imagino, es motivación menor hacerles la puñeta a empresas tan sumamente antipáticas como Micro$oft o AutoDe$k.</p>
<p>Pero hay algo peor aún para los malos, y es algo que no ha sido todavía lo suficientemente glosado, porque el software libre se ha cargado limpiamente un paradigma económico, aquel que sostenía que sólo el afán de lucro, la apetencia de beneficios, es capaz de generar productos competitivos. Quizá será por eso que los piratas intelectuales (los de verdad, los que se apropian del conocimiento que pertenece a la Humanidad) lo consideran <em>comunista</em>. En un mundo en que <strong>todo</strong> se está empresarializando, lo que huye de la tendencia es considerado revolucionario.</p>
<p>Lo cierto es que, por otra parte, poco <em>comunista</em> ha de parecer una tipología de desarrollo de software que ha sido adoptada por corporaciones tan poco sospechosas de veleidades sovietizantes como IBM o Google, por indicar solamente a las dos más características y poco <em>comunistas</em> habríamos de resultar los que hemos dedicado una parte importante de nuestro esfuerzo activista a que el software libre sea -sin perjuicio de otras cosas bellas y altruistas- un producto comercial, un eje que vectorice relaciones proveedor-cliente, un factor empresarial y una opción clara y bien dibujada que el empresario puede adoptar o, cuando menos, considerar, como productor o como consumidor de servicios digitales.</p>
<p>Lo divertido, además, es que el software libre es una amenaza que les impide acerrojar en serio los productos apropiativos. Hace pocos días supimos de un estudio de arquitectos gallegos que ha sido obligado a depositar una fianza de más de un cuarto de millón de euros, que es el montante indemnizatorio que exige la BSA por haber pirateado software. Cabe recordar que en el caso del software, <em>piratería</em> no consiste solamente en vender copias ilegales del mismo sino el simple uso cuando este se haga en un entorno profesional o comercial. Aunque AutoCAD (que me imagino que es el programa que ha motivado la historia) todavía no tiene un verdadero igual en software libre (al menos en 3D, en 2D parece que ya sí) y, por tanto, AutoDesk puede perseguir, de momento, impunemente, a quienes pirateen sus programas, lo cierto es que otras empresas o profesionales que usan programas apropiativos pirateados que sí tienen equivalente (y, frecuentemente, un equivalente ventajoso) en software libre, estarán considerando la posibilidad de eludir riesgos utilizando programas libres. Esta es una de las cosas que cabrea al apropiacionismo: sus embestidas, en vez de tener efectos ejemplarizantes, tiene efectos adversos; la potencial clientela no sólo no se convierte en clientela efectiva pagando a tocateja sino que, encima, se pasa al enemigo.</p>
<p>Por eso quieren cepillarse como sea al software libre, porque mientras esté ahí, constituyendo una alternativa sólida, su expansión monopolística queda estancada. Y ojo, porque esa liberación de hecho del software apropiativo también constituye un problema para el software libre. De la misma manera que mientras las descargas de música y cine sean de hecho libres -por más que la ley diga misa cantada, si es que la dice o la llega a decir- la música <em>copyleft</em> lo tiene bastante crudo, porque le resulta muy difícil competir con los circuitos comerciales, el software libre difícilmente progresará más allá de grandes y medianas empresas que funcionan con criterios muy diferentes al del puro y simple consumo, mientras cualquier imbécil pueda hacerse en cinco minutos con un Window$ o un M$ Office o un Photoshop piratas y pueda utilizarlo en la más absoluta impunidad.</p>
<p>Mientras el software libre este ahí, las empresas apropiativas están condenadas a regalar su software al usuario doméstico y al pequeño empresario; pero mientras las empresas apropiativas regalen de hecho su software al usuario doméstico y al pequeño empresario, el software libre no accederá a ambos sectores. La pereza intelectual es el peor enemigo que tiene el software libre para su implantación en los hogares, peor aún que la corrupción política que permite a Micro$oft la omnipresencia en administraciones públicas y centros educativos.</p>
<p>El círculo vicioso, sin embargo, guarda un equilibrio inestable que sin duda acabará rompiéndose. Tarde o temprano, o bien el software libre acabará teniendo suficiente atractivo -en el sentido incluso lúdico de la palabra- como para entrar en los hogares y en la pequeña empresa aún a pesar de la gratuidad fáctica del software apropiativo, o bien éste, hará derecho de su situación de hecho, se inventará algún tipo de licencia de libre uso (que nunca querrá decir <em>licencia libre</em>) y competirá con el software libre en su propio modelo: en el negocio de los servicios. El de momento discutido modelo de software y servicios <em>in the cloud</em> parece ir por ese lado, pero aún queda mucho por ver.</p>
<p>Pero, pase lo que pase al final, el fenómeno del software libre como producto comunitario y desinteresado de calidad habitualmente <strong>muchísimo mayor</strong> que su equivalente apropiativo permite pensar que muchas otras cosas buenas e interesantes que siempre se han por inviables si el dinero no corría a ponerlas en marcha, son, a la postre, posibles. Y si eso a los ladrones les parece <em>comunista</em>, pues <em>comunista</em>, me da igual, me lo pongo por montera.</p>
<p>Y cuanto más se jodan, más gusto me darán.</p>
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		<title>Jueces, papas y chicos</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Mar 2010 11:51:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Los jueves, paella
Mala semana, esta que hoy [parece que] enderezo. El jueves pasado no hubo arroz y, después, una gripe más breve que benigna, y una sobrecarga de ocupaciones debida a acontecimientos imprevistos ha tenido a esta bitácora en una situación un tanto mortecina. Bueno, ya se sabe que esto es algo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Los jueves, paella</strong></em></p>
<p>Mala semana, esta que hoy [parece que] enderezo. El jueves pasado no hubo arroz y, después, una gripe más breve que benigna, y una sobrecarga de ocupaciones debida a acontecimientos imprevistos ha tenido a esta bitácora en una situación un tanto mortecina. Bueno, ya se sabe que esto es algo que, inevitablemente, pasa dos o tres veces al año -vacaciones aparte- y hay que vivir con ello de la misma manera que se vive sabiendo que tarde o temprano te va a salir un grano aquí o allá.</p>
<p>De modo que, hablando de granos, vamos a ello&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Los jueces españoles han sembrado la sospecha -más bien acusación- de que desde ignotas instancias del Gobierno venezolano hayan emanado unas poco limpias connivencias con elementos de ETA, por lo cual el Gobierno español ha pedido explicaciones.</p>
<p>Cosas como esta constituyen lo que comúnmente suele denominarse «conflicto diplomático», que acostumbra a sustanciarse, normalmente, con diversas series de muy encorsetadas entrevistas en altos niveles gubernamentales, todo ello muy circunspecto, muy serio y muy hierático, hasta que la cosa se aclara, olvidamos el pasado y volvemos al amor. Esto es lo que sucedería en conflictos diplomáticos entre España y Alemania, o entre Estados Unidos y Francia, pongamos por caso. Pero si en el asunto interviene el estrambótico lider venezolano Hugo Chávez, la supuesta severidad del conflicto deja paso a una vulgar patochada. Pero dentro de la patochada y pese a sus marcados comportamientos de <em>clown</em>, Hugo Chávez es un individuo intuitivo y, a veces, acierta. Y esta mañana le oía por la radio recomendarle al Rey que echara un vistazo a estos jueces que tenemos aquí.</p>
<p>Y pensé, al oirlo, que, con independencia del asunto concreto y con independencia de los numeritos de Chávez, el coronelito venezolano, bien por churro, bien por buena información, tenía razón esta vez, aunque probablemente no en el sentido que él pretende. Ahora veréis por qué.</p>
<p>Frecuentemente oímos que la Administración de Justicia adolece de una tremebunda falta de medios, que no tiene personal, que le faltan sistemas informáticos, que faltan jueces, que faltan juzgados, que falta de todo. Y yo cada día que pasa voy estando más convencido de que, en realidad, sobra: sobran jueces y juzgados, sobra personal, pero sobre todo (y de ahí la sobra de lo anterior) sobra un sistema procedimental vetusto, herrumbroso, rancio y obsoleto que parece directamente traído no del siglo XIX sino del siglo XVI. Y, no sé si como causa o como efecto, sobran -a montonadas- jueces cuya mentalidad es en todo acorde al anacronismo procesal.</p>
<p>Nos engañamos si creemos que el tortuoso e insufriblemente lento e ineficaz discurrir de la justicia española se arreglará con las nuevas tecnologías. Las nuevas tecnologías -lo veo cada día en la administración pública, que déjala correr también- no sirven para nada si no están manejadas por nuevas mentalidades. De nada sirve ponerle a un funcionario un ordenador abarrotado de recursos digitales si ese funcionario aún discurre bajo el <em>logical</em> de la máquina de escribir y de la almohadilla de tinta y el tampón. Pero las nuevas tecnologías, aún con nuevas mentalidades, tampoco sirven si tienen que ajustarse a procedimientos administrativos o procesos judiciales de la época de la Inquisición.</p>
<p>España tiene un sistema judicial garantista, y esto está muy bien. Pero parte de este sistema de garantías se basa en prácticas de prueba redundantes, anticuadas, procelosas e innecesarias: recordemos la <em>plancha</em> del juez que reclamó las planchas de «El Jueves», cuando el pintoresco episodio de su secuestro; y se basa también en una sucesión inacabable de recursos. Todo ello aderezado en una salsa de diligencias en cantidad aparentemente infinita, de formulismos rocambolescos (<em>«ante mí, el Secretario, Su Señoría dijo&#8230;»</em>) y de procedimientos innecesarios. Por simple ejemplo, no se entiende muy bien hoy día por qué ha de acudir personalmente el juez a ordenar el levantamiento de un cadáver y no puede procederse sin más a ello una vez la policía científica -y la común- han terminado su trabajo. En vez de eso, el juez de guardia ha de desplazarse a/desde donde Cristo perdió el gorro, dejando los calabozos y la sala de espera del juzgado de guardia abarrotados, o bien ha de verse obligado a terminar cualquier cuestión urgente antes de ir a lo del fiambre, mientras una entera línea de metro está parada esperando. O por qué cojones tiene uno que ir a ratificar personalmente una demanda o querella que han formulado su abogado y su procurador en la representación que ostentan <em>mediante escritura de poder debidamente bastanteada que exhiben y retiran por serles menester para otros procedimientos</em>. O la tontería esta del acto de conciliación, que no sirve habitualmente para nada porque, generalmente, lo han intentado los propios abogados antes de interponer la demanda o porque el demandante viene impulsado por una mala leche tal que ni por las buenas ni por las malas va a avenirse a nada que no sea el arrodillamiento prácticamente material del adversario.</p>
<p>Toda esa farragosidad, además, no sólo no impide que se cometan despropósitos sino que incluso los fomenta. Manejar toda esa cantidad ingente de papelotes (la mayoría de los cuales no sirven para nada, no son sino burocracia, en la más fea acepción de la palabra) lleva a errores <strong>necesariamente</strong> y, además, dificulta la coordinación entre órganos judiciales (coordinación que, a su vez, exige por sí misma más papeles y más diligencias estúpidas). Así leemos lo que leemos en los periódicos de forma harto habitual y así vemos como casi normal (normal, en el sentido de habitual, de acostumbrado) que un individuo pueda acudir a un juzgado a cumplimentar una diligencia y después irse tranquilamente, mientras en el juzgado de al lado, en el de arriba y en dos de los de abajo tiene pendientes varias órdenes de busca y captura.</p>
<p>Por lo demás, recordemos que el culmen de la transición, que estuvo constituido por las secuelas del 23-F, consistió en la <em>limpieza</em> del Ejército (el famoso «Plan META» de Narcís Serra) para reconvertirlo de un montón de chusqueros, permanentemente añorantes del viejo régimen y cuya profesionalización daba grima, en una corporación presentable y enseñable por esos mundos de soldados profesionales cuyas inquietudes se proyectan en la perfección de su propio oficio y no en tomar posesión del país con mando en plaza. La judicatura requiere de manera perentoria y urgente su propio <em>Plan META</em>, una modernización general corporativa -con el correspondiente e inevitable componente de jubilaciones anticipadas, forzosas y masivas- que ya debió acometerse hace treinta años y que está todavía pendiente. Y con ella -como también se hizo con el Ejército- la modernización de los órganos representativos del Poder Judicial, eso cae por su propio peso.</p>
<p>La modernización de la justicia depende, en primerísima instancia, de la modernización de las leyes procesales y de la modernización de la mentalidad de los jueces, en segundo lugar. Sólo entonces, podrá, <strong>en tercer lugar</strong>, acometerse la informatización y la digitalización de los juzgados y de la Administración de Justicia en general.</p>
<p>Alterar ese orden es perder el tiempo y dilapidar el dinero de los ciudadanos.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Que viene el Papa.</p>
<p>Sí, tras mucho marear la perdiz y después de que el Vaticano dijera que no iba a venir de ninguna manera, resulta que sí, que el Papa viene a inaugurar la Sagrada Familia. Antes o después -creo que antes- habrá ido a Compostela a ganar el jubileo o cosa así. Será este mes de noviembre, parece que, concretamente, el domingo 7 de noviembre. Atención, pues, los amigos de las apuestas, porras y otros juegos de azar: el domingo 7 de noviembre <strong>no</strong> habrá elecciones autonómicas en Catalunya.</p>
<p>En principio es una cuestión que no tendría por qué importarme. Es como si el presidente de la Asociación de Estudiosos de la Masturbación de las Ostras durante su Menstruación (AEMOM) viniera a Barcelona con motivo de la asamblea general de la entidad. Pues nada, que lo disfrute con salud y que sea usted feliz.</p>
<p>Pero resulta que si viene el señor este -el Papa, quiero decir-, para empezar, me va a costar una pasta. Ya puede decir el jefe de la horda local, el Sistach, que se lo van a montar baratito. Por baratito que se lo monten, el despliegue de autoridades (con su correspondiente séquito y coche oficial con chófer), el despliegue policial numeroso y con lo más y lo mejor del arsenal, y el encabronante cierre de media ciudad a beneficio de mil comitivas, desfiles, manifestaciones (de júbilo y de protesta) y demás <em>happenings</em> que son costumbre y mor en este tipo de acontecimientos, va costar un dineral. Un dineral <strong>público</strong>, ya se entiende, porque la corporación católica pagará, a lo sumo, la floristería, pero poca cosa más. Con la que está cayendo.</p>
<p>Y sin la que está cayendo. Es que hay cosas que no son tolerables.</p>
<p>La visita de cualquier dignatario tiene siempre un coste que hemos de asumir los ciudadanos. Y cuando digo <em>hemos de asumir</em> no me refiero solamente al trágala presupuestario sino que, en nuestro propio fuero, tenemos que aceptar la cosa como normal, justa y necesaria. Pero, cuando menos en Barcelona, las visitas de altos dignatarios tienen unos efectos económicos y unos transtornos ciudadanos bastante limitados, aunque puntualmente puedan parecer -o ser- exagerados (cualquiera que haya visto pasar la comitiva del Rey en una visita de incógnito, se habrá echado, tembloroso, la mano a la cartera); por lo tanto, si el viento sopla a dignatario, es mejor alejarse de puntos como la plaza de Sant Jaume, la plaza de Joan Carles I, los alrededores de la Catedral, la Via Laietana, la plaza de España y, por si las moscas, del paseo de Colom y de los alrededores del Puerto Viejo. Para mayor seguridad, mejor evitar el todo el sur de la Diagonal, si se puede. No es moco de pavo.</p>
<p>Pero si viene el Papa, no hay farol al que agarrarse en ninguna parte. Y menos si viene, como es el caso, con la explícita intención de acercarse por la Sagrada Familia, con lo que <em>contamina</em> también el norte de la Diagonal. Porque, aparte del gremio diocesano común, la banda del Opus echará el resto en el asunto y entonces experimentaremos en [doliente] carne propia ese curiosísimo fenómeno consistente en ver a centenares de miles de personas meando colonia al paso del señor metido en la urna blindada pero que son, según todas las evidencias, incapaces de poner el pie en una iglesia ni siquiera para un bautizo. A más de uno de los que se desgañitarán gritando lo de <em>totus tuus</em> y agitarán la banderita blanca y amarilla al paso del pontífice teutón, se le podrá ver pocos días después fumando cigarrilos a la puerta de una iglesia mientras se casa su cuñado (¡o su hermano!). Allá ellos con sus incongruencias, pero, claro, cuando les entra la efusión místico-espectacular, ocupan espacio público y transtornan la vida cotidiana que te cagas.</p>
<p>Por lo tanto, el domingo 7 de noviembre, la gente normal sólo podrá hacer una de dos cosas: o huir de la ciudad (mal rollo, porque hay que volver a ella precisamente ese día, que el lunes 8 es laborable) o encerrarse en casa debidamente aprovisionada de víveres, whisky y elementos de entretenimiento (que no sean la tele, que vendrá repleta con el asunto a rehuir) y cerrar herméticamente las escotillas.</p>
<p>De lo otro, de pagar la cuenta, no nos libraremos.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Más de una vez lo he dicho: tenemos el empresariado más cutre, salchichero, analfabeto y basto de toda Europa (y eso, viendo a los italianos, es mucho decir). La de ayer fue de órdago: nada menos que un contrato de esclavitud especial para jóvenes: temporal, sin prestación por desempleo, sin indemnización por despido, sin cotización a la Seguridad Social y salario mínimo&#8230; ¡o menos! No vi en qué parte ponía lo del cómitre y el látigo, pero seguro que debía andar por algún lado. Menudo hatajo de sinvergüenzas y de delincuentes, vaya banda, menuda mafia&#8230;</p>
<p>Pero es uno de los indicadores de la mentalidad de este país y de lo locos que nos estamos volviendo todos.</p>
<p>Mis lectores saben que tengo una opinión bastante pobre de la actual generación joven, a la que culpo, cuando menos en parte, de algunas de las cosas que le pasan. Ignacio Escolar lo expresó muy gráficamente: cambiaron el trabajo estable por una <em>playesteichon</em>; pues San Joderse cayó en tal día. Pero todo ello no hace menos cierto que es la generación más y mejor preparada, en su conjunto, de la Historia de España; qué menos: ajenos a todo lo que les rodea, indiferentes ante los cambios sociales, políticos y económicos, y hasta neocapitalistas y ultraliberales a no minoritario machamartillo, en la Universidad no les quedó nada mejor que hacer que estudiar. Pues bien, esta generación tan preparada es la generación del <em>mileurismo</em>, del trabajo precario, <strong>de más del 40 por 100 de paro juvenil</strong> y, en definitiva, la que va a verse en el triste cuadro de honor de ser la primera generación, de todas las que se recuerda, que va a empeorar de condiciones de vida en relación a la de sus padres. Todo un éxito. Yo creo que estos datos habrían de ser, en sí mismos, suficientes para meter en la cárcel a media CEOE, y no sé si me quedo corto, porque también habrían de ir a hacerles compañía algunos pájaros del PP y del PSOE que yo me sé. Pero el Código penal no está por la labor, por lo que, salvo convulsión político-social que lo remedie, vamos a tener que quedarnos con las ganas.</p>
<p>El trato que se está dando a los jóvenes en eso que se ha dado en llamar <em>mercado de trabajo</em> bordea el terrorismo, pero no sé por qué, al común de la gente le parece mucho más peligroso el terrorismo convencional (y eso a pesar de que éste ha sido reducido a cotas muy bajas) que el terrorismo social que se está practicando. Pues si el uno mata cuerpos con bombas, el otro mata ilusiones, mata familias antes de que nazcan (las aborta, mira&#8230;), mata proyectos vitales, y lo hace en masa en plan auténticamente genocida.</p>
<p>¿Qué futuro cree esta sociedad que le espera si trata así a su relevo? Tratados como han sido tratados -y con la desaprovisión de valores que ello conlleva- ¿cómo se espera que actúen los jóvenes cuando les llegue el momento de dirigir la sociedad? ¿Qué criterios sociales -por así llamarlos- imperarán dentro de veinte años? ¿Qué ideal de justicia y de progreso cabe esperar de quien ha crecido en una pesadilla? ¿Qué respeto hacia la condición humana va a tener quien ha sido tratado como una mierda casi desde niño?</p>
<p>Estamos viendo cómo nuestra sociedad envejece, nos están diciendo que va a ser muy difícil pagar las pensiones de los que hoy estamos trabajando (ese es otro cuento del que hablaremos otro día, pero es cierto: dicen eso) y resulta que al elemento social generador del relevo le estamos cerrando a piedra y lodo el acceso a los dos requisitos materiales imprescindibles para que ese relevo se genere: el trabajo y la vivienda.</p>
<p>Lo que está pasando es gravísimo. Cuando -crisis aparte- se está generando en este país más riqueza y más potencia económica de la que jamás había tenido, es cuando peor están viviendo amplias capas de la sociedad. Porque los jóvenes son el caso más escandaloso, pero la precariedad del trabajo, la indignidad de los sueldos y la carestía de la vivienda afectan a todo el mundo. La combinación -no casual- entre una ciudadanía completamente aborregada y entregada a un conformismo prácticamente gratuito y una minoría financiero-empresarial que está acumulando fortunas inmensas sólo lleva por el camino que conduce a la miseria, mientras todos caminamos por la senda de una mierda de Constitución cuyos mandatos son sistemáticamente burlados y conculcados, empezando la mofa y la befa desde las propias instancias gubernamentales.</p>
<p>Estamos ante una verdadera crisis de Sistema, porque un smple relevo de partidos no soluciona los problemas, de esto estamos ya al cabo de la calle. La reacción general es eso que ahora llaman amariconadamente <em>desafección</em>, que consiste en pasar del mambo y recluirse aún más en el propio individualismo cerril y sin sentido, cuando lo que debiera producirse es un movimiento de rebeldía cada vez más incisivo, franco y abierto.</p>
<p>Sólo hay tres vectores posibles para el futuro: o la refundación, o la revolución, o la involución. Estamos a tiempo, creo yo, para el primero. Pero el tiempo es corto, se agota. O reconducimos el Sistema a lo que verdaderamente quisimos darnos en los años 70 y 80 y que nos han robado alevosamente, o la miseria -social, moral&#8230; ¿quizá también económica?- nos llevara a cualquiera de los otros dos.</p>
<p>Y al trauma histórico subsiguiente.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Pues la mesa está servida, queridos lectores. Veremos que provee el futuro. La semana próxima pinta normal; la otra ya no tanto: el 18 y el 19 estaré en Asturias y ya anuncio desde ahora que, salvo un imprevisto -grato, en este caso- no habrá paella en esa tercera semana de marzo.</p>
<p>Pero ya digo que esto de las previsiones es un albur poco sujeto a cálculo. Lo mejor será esperar los acontecimientos y tomarlos tal como vienen. Mientras tanto, a ver si a partir de hoy normalizo un poco «El Incordio» y voy dándole algo de marcha.</p>
<p>Ahí nos vemos.</p>
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