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	<title>El Incordio</title>
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	<pubDate>Thu, 02 Jul 2009 18:35:42 +0000</pubDate>
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		<title>Paella: los tropiezos</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Jul 2009 18:35:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Los jueves, paella. Ahí va el segundo plato
Reanudamos con este segundo post la paella que hoy he dividido en dos al haberse alargado exageradamente el primero. Pero, sin embargo, vamos a mantener vivo un factor común con el anterior: Barcelona. Paella larga y barcelonesa en su totalidad&#8230;
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;
Veo en «El Periódico» de hoy [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Los jueves, paella</strong>. Ahí va el segundo plato</em></p>
<p>Reanudamos con este segundo <em>post</em> la paella que hoy he dividido en dos al haberse alargado exageradamente el primero. Pero, sin embargo, vamos a mantener vivo un factor común con el anterior: Barcelona. Paella larga y barcelonesa en su totalidad&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Veo en «El Periódico» de hoy que los de <a href="http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&amp;idioma=CAS&amp;idnoticia_PK=626057&amp;idseccio_PK=1022">Iniciativa per Catalunya-Els Verds se preguntan dónde estará su carro</a>; vamos, que van a investigar qué pasa en las zonas donde su pérdida de votos es más sensible y más inexplicable. Hombre, yo les daría unas cuantas ideas, pero no es esto lo que me ocupa ahora. Lo que interesa de la historia esta es que, en sus elucubraciones, asignan parte de sus pérdidas al fracaso del Fòrum aquel que se inventó Clos (<em>Fòrrum</em>, para los amigos) y a la culpabilización que los ciudadanos les hicieron en parte alícuota por la desastrosa política del anestesista y por el modelo de ciudad -altamente antipático- simbolizado por el fiasco.</p>
<p>Me hace mucha gracia que se autodefiendan diciendo que ellos se opusieron a ese modelo de ciudad. ¿Nos toman por imbéciles -además de por pringados- o qué? Ellos se opusieron como esta peña se opone a todo: incontinentes, calan el chapeo, requieren la espada, se van&#8230; y no hay nada. Ni siquiera rompieron el tripartito. ¿Y se quejan de que la cosa tuviera un coste electoral? Barato les ha salido, incluso&#8230;</p>
<p>Lo que me extraña es que llamen al <em>Fòrrum</em> «fracaso». Hombre, el certamen, el Fòrum [Universal de las Culturas] fue ciertamente un fiasco, pero es que eso se veía venir hasta tal punto que incluso Aramís Fuster hubiera podido predecirlo; aquello apestaba a <em>alianza de civilizaciones</em> y este tipo de inventos no se los cree ni el portavoz del Gobierno. No interesó a nadie, ni de dentro ni de fuera, y para mí que los únicos que se lo creyeron fueron los que creyeron que iban a dar el pelotazo de su vida con restaurantes, merenderos y otros servicios de paga mucho, come poco, mal, de pie y deprisa, calla y no mires lo que hay dentro del pan. Se lo creyeron, pero tardaron poco en aterrizar.</p>
<p>Hasta aquí el fracaso. ¿Dónde más se fracasó?</p>
<p>El fiasco fue pagado con dinero público, con dinero de todos los ciudadanos. Aún se está pagando y estaremos aún muchos años soltando pasta a cuenta de esa mierda. Por más que se hicieran unas cuentas del Gran Capitán de los que luego resultó que la cosa había salido incluso rentable: haces eso en una empresa privada y a estas horas todavía estás en la mazmorra cuadrando los números. Pero como, repito, era dinero de todos los ciudadanos, pues ni cuadratura, ni mazmorra, ni nada y si fracasó, que les den por el culo. So lilis.</p>
<p>Se hicieron barrios nuevos. ¡Hombre! Sí señor: se recalificaron solares por un tubo que se entregaron baratos a un montón de especuladores y hubo <strong>no mucha</strong> gente que hizo muchísima pasta. Allí, han construido un barrio artificial que hasta que reventó la burbuja vendía pisos a unos precios demenciales (o sea que a muchos ya puedes irles detrás con la burbuja, la crisis y soplando en una flauta).</p>
<p>Y quedó un espacio de uso público con el que no saben qué hacer, porque aquello cae donde Cristo perdió el gorro y nadie va por las buenas, salvo al macrocentro comercial. El famoso triángulo y aquellos espacios maravillosos que habían de ser asombro del mundo, han quedado para ser usados como rockódromo, discotecódromo, follódromo, drogódromo y atracódromo. Incluso han tenido que cerrarlos y alambrarlos para que no se deterioraran en invierno (en noviembre o febrero no van por allí ni los de Al Qaeda; y de noche, menos).</p>
<p>Pero todo eso da igual. Los que tenían que levantar una gran pastizara ya la levantaron. Clos fue premiado con un Ministerio de Industria en el que hizo el ridículo a más no poder (como era previsible, por otra parte) tras lo cual se le propinó un puntapié (hacia arriba) como embajador en Turquía. Nadie conocía la carrera diplomática del anestesista y alcalde más nefasto que ha conocido esta pobre ciudad, <em>ex aequo</em> con Porcioles, pero allí lo tienes&#8230;</p>
<p>Viendo cómo y dónde están los protagonistas de aquel monumental timo cívico y dejando aparte -como se suele- el interés de los ciudadanos&#8230; ¿dónde está el fracaso?</p>
<p>Yo no lo veo.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p><a href="http://www.elincordio.com/2009/07/01/al-velazquez-ar/">Hablaba ayer mismo</a> de la última pachangada del <em>achuntamén</em>, consistente en tocar el pito para que todos los ludómanos, desocupados, aburridos y tontos del culo de la ciudad -que, juntos, son legión- fueran a hacer el burro por la calle con motivo del <em>show</em> bicicletero con sede en el país vecino, que a saber lo que habrá costado (de nuestro dinero) que venga aquí de paseo a beneficio&#8230; a beneficio de unos cuantos, desde luego -seguramente la gentecilla del Gaspart ya ha hecho las cuentas-, que no tienen nada que ver con el común de los ciudadanos.</p>
<p>Ahora bien, los ciudadanos, por otra parte, no tenemos demasiado derecho a quejarnos de que se hagan estas cosas con nuestro dinero si cuando el alcalde toca generala va todo el mundo como loco a hacerle el caldo gordo al invento.</p>
<p>Lo que nos costará averigua cuánta pasta consiste en la gilipollez de <a href="http://www.bcn.cat/tour/ca/">hacer una ola con cartones amarillos</a> cuando lleguen unos tíos pedaleando en calzoncillos, y para ello se precisan los siguientes ingredientes:</p>
<p>· Una montonada acojonante de guardias urbanos<br />
· Otra montonada acojonante de Mossos d&#8217;esquadra<br />
· Bomberos, ambulancias y demás servicios de emergencia<br />
· Los cartones amarillos (*)<br />
· La gestión de todo el tinglado a cargo de la reglamentaria empresa privada<br />
· Gastos de representación y dietas por un tubo. Darse cuenta de que la gente esta que llega suman, entre pitos y flautas, <a href="http://www.bcn.cat/tour/ca/hora.html">cuatro mil quinientos especímenes del género humano</a>.</p>
<p>(*) Los cartones amarillos comprenden:</p>
<p>1) Consultoría<br />
2) Diseño<br />
3) Impresión y manipulación<br />
4) Distribución</p>
<p>No os creáis que esto de los cartones amarillos es cosa de ponerse a recortar y ya está. No, no, esto tiene que hacerlo un diseñador de mucho tronío y por lo menos dos (quizá tres o quizá aún más) de empresas afectas al régimen municipal tendrán que embolsarse una parte del gasto (del gasto a que se nos obliga a los ciudadanos, ya se entiende).</p>
<p>El alcalde sabrá -que nosotros no: esto es transparencia, sí señor- lo que <strong>nos</strong> ha costado (y en qué moneda) que vengan aquí todos esos individuos (e <em>individuas</em>, no se nos vaya a cabrear IC-EV). Esto de los deportes -tan educativos, tan ejemplares- y estos espectáculos internacionales del calzoncillo lanzado, los controlan empresas que no dan puntada sin hilo y que se hacen pagar muy cara la presencia del circo que controlan. Toda esa peña no ha venido a Barcelona porque le haga gracia mojar el culo en las playas de la Barceloneta, sino porque ha sido llamada, pretendida y suplicada y su presencia se habrá conseguido en ardua y fiera competencia con otros candidatos. ¿Quién paga todo esto? ¿Gaspart y su banda? Y una mierda.</p>
<p>A todo esto, dos días (porque la juerga dura dos días: el que llegan y el que se van) con media ciudad cortada. El segundo, el día que se van, van a empezar a tocar los cojones a una hora tan limpia de tráfico como las nueve de la mañana y parten la ciudad por el eje, por su justa mitad, trazando una línea de atascos y cagamentos que va de mar a montaña y hasta la una del mediodía, más o menos.</p>
<p>Falta un año para las municipales: recordemos que esto quisimos y esto tuvimos. A ver si a la próxima acertamos.</p>
<p>Que va a ser que no. Todos son iguales.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Pues ya está servida esta inaudita paella en dos entregas. Esto no lo habíais visto nunca ¿eh?  <img src='http://www.elincordio.com/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';-)' class='wp-smiley' /> </p>
<p>La próxima será el jueves que viene, día 9 y día de autos, precisamente, el día que llega el número de los tíos estos del calzoncillo en bici a las tres de la tarde. Menos mal que, según el recorrido previsto, no me van a interceptar nada, aunque, por si las moscas, correré a casa a cerrar las escotillas. Distinto será al día siguiente, que pasará el circo por delante de mi trabajo y por el de mi mujer. Si oís una voz femenina soltando unas injurias horrorosas porque una caterva de mierdas le impide acceder al domicilio de uno de sus enfermos, esa es mi chica.</p>
<p>Ya verás, ya&#8230;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Paella: el arroz</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2009/07/02/paella-el-arroz/</link>
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		<pubDate>Thu, 02 Jul 2009 10:50:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Los jueves, paella. Este es, hoy, el primer plato
Sí, queridos. Como resulta que la primera entrada de la paella se me ha alargado exageradamente, voy a servirla hoy en dos platos a modo de cocido: primero el arroz y luego los tropezones. Así me hago perdonar los tres jueves de hambre que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Los jueves, paella</strong>. Este es, hoy, el primer plato</em></p>
<p>Sí, queridos. Como resulta que la primera entrada de la paella se me ha alargado exageradamente, voy a servirla hoy en dos platos a modo de cocido: primero el arroz y luego los tropezones. Así me hago perdonar los tres jueves de hambre que os voy a hacer pasar (whoooooohohohohoho) dentro de unas ya breves semanas.</p>
<p style="text-align: center;"> <img src='http://www.elincordio.com/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';-)' class='wp-smiley' /> </p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Me llama una amiga y me cuenta -muy amostazada, por decirlo suavemente- que se ha montado una especie de <a href="http://www.democracyanddignityinsport.cat/">plataforma que exige la dimisión de Juan Antonio Samaranch</a> como presidente honorario del Comité Olímpico Internacional por su pasado franquista. Intento, más que tranquilizarla, resignarla: no hagas caso, vivimos tiempos de chiquilicuatros y de <em>chiquilicuatres</em> y esto es lo que hay, la cosa no da para más. Y continúo diciéndole que probablemente serán jovencitos o gentecilla de la generación zapaterista, de esos frustrados porque no vivieron el antifranquismo ni la transición, y así como los norteamericanos se inventaron a Rambo para <em>ganar</em> la guerra de Vietnam, los de aquí se han inventado -mejor dicho: han retorcido hasta lo imposible- lo de la <em>memoria histórica</em> para <em>ganar</em> una guerra civil que encima, los muy gilipollas, se creen que perdieron cuando, en su caso, la perderían sus bisabuelos. Para perder, niñatos de mierda, primero hay que combatir, así que menos lobos, Caperucita.</p>
<p>Pero no. Miro la página web en cuestión y no parece cosa estrictamente propia de imberbes atontados -aunque hay unos cuantos de ellos, según todas las apariencias, apuntados con entusiasmo a la cosa- sino de otro género de gentecilla, básicamente ultranacionalistas. Y me quedo, no diré que de pasta de boniato, porque a estas alturas ya es difícil que nada pueda sorprenderme, pero sí en un estado algo catatónico. Hay gente que o es imbécil o funciona con una mala fe como para patearle los huevos hasta la desintegración del zapato. O sea, que o cree que no tenemos memoria o lo que intenta es llevarse al huerto a quienes, por razones de edad, no pueden tenerla. Respectivamente.</p>
<p>Lo primero que me viene a la cabeza -lo primerísimo- es que, hombre, esta pretensión, esta plataforma, hubiera resultado mucho más coherente y mucho más ética en 1990 o 1991, aunque no hubiera Internet. Pero resulta que en 1990 o 1991, los sectores de los que procede la gentecilla promotora de la cosa esta meaban colonia Lavanda Puig con la coña de las olimpiadas, que veían como la mejor plataforma mundial de su <em>Catalonia is a opressed nation</em> y otras gaitas (¡ups! perdón: <em>sacs de gemecs</em>) similares. Todavía veo en «La Clave» al tío aquel que entonces era no sé si mandamás o mandamucho en ERC, aquel Colom, pregonando, agitado y apocaliptico, que la olimpiada era de Catalunya <strong>y no</strong> de España. Parece que entonces el asunto de que Samaranch hubiera sido un alto preboste franquista no tenía ninguna importancia, incluso era políticamente muy incorrecto mencionarlo. Y conviene no olvidar que la olimpiada de 1992 vino a Barcelona <strong>por los cojones de Samaranch</strong>, que era el amo absoluto del COI. Si no&#8230; ¿de qué?</p>
<p>Y en 1990 o 1991, incluso antes, yo, aunque por motivos distintos, les hubiese apoyado gustoso, no tanto para cepillarme a Samaranch, cosa que no me produce ni frío ni calor -ahora iremos a ello-, sino porque yo fui un escéptico olímpico y, personalmente, hubiera preferido con mucho que la olimpiada se la dieran a Sevilla y Barcelona hubiera acogido la Expo; creo que a ambas ciudades nos hubiera aprovechado mucho más esta alternativa que lo que hubo. Sin perjuicio de reconocer -las verdades hay que decirlas enteras y todas- que fue un privilegio vivir en aquella Barcelona pre-olímpica y olímpica en la que todos los ciudadanos -incluso los escépticos- nos aunamos en una ilusión y un esfuerzo de dimensiones históricas ante un desafío que parecía imposible y que vencimos con un éxito rotundo y sin precedentes. Yo creo -lo he dicho alguna vez- que ocasión tal no se había visto desde el 14 de abril de 1931. Luego vino la Barcelona post-olímpica y fue el llanto y el crujir de dientes. Pero esa ya es otra historia.</p>
<p>Hay un libro de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ignasi_Riera">Ignasi Riera</a>, «Los catalanes de Franco», que recomiendo muy calurosamente, y que explica muy prolijamente, con fechas, nombre y apellidos, cómo la alta burguesía catalana se alineó con el franquismo. Lo que pasa es que también se alineó una buena parte de la baja burguesía y hasta un sector quizá minoritario, pero no menguado, de la clase obrera. En realidad, muchas de estas <em>alineaciones</em> o presuntas <em>adhesiones</em> no son más que historias de pura y simple supervivencia. No estamos hablando de una dictadura de cinco o diez años: estamos hablando de un régimen que pervivió casi cuarenta años, casi dos generaciones enteras, que marcó la vida de tres (sin contar las <em>secuelas</em> que intentan alargar ahora ciertos botarates) y que en todo ese tiempo, luchas o conformidades aparte, hubo que seguir viviendo, hubo que seguir trabajando, hubo que seguir llevando pan a casa, yendo diariamente al trabajo, abriendo cada día la tienda. Muchas de estas cosas no podían <strong>material y oficialmente</strong> hacerse fuera del Régimen. Los funcionarios -<strong>todos</strong> los funcionarios de la época y no pocos de épocas anteriores- tuvieron que jurar los Principios del Movimiento Nacional, tanto si les gustó como si no, de la misma forma que ahora tienes que jurar o prometer -igualmente a la trágala- la Constitución. Y quien dice funcionarios dice, por simples pero en absolutos únicos ejemplos, jueces, presidentes y decanos de colegios profesionales, catedráticos y profesores universitarios, y un etcétera larguísimo. ¿Fueron <strong>todos</strong> franquistas? Habrá que recordar que en julio de 1969, dentro de tres semanas hará, justitos, cuarenta años, el vigente monarca juró, como <em>Príncipe de España</em>, los Principios Fundamentales del Movimiento.</p>
<p>Muchas actividades, <strong>entre ellas, el deporte</strong>, caían bajo la férula directa de la estructura del partido único. El deporte se gestionaba desde la Delegación Nacional de Deportes que dependía de la Secretaría General del Movimiento. Digamos, para que los chavales de ahora lo entiendan, que la Secretaría General del Movimiento era como un ministerio (de hecho, los secretarios generales eran ministros, con el título de «ministro secretario general del Movimiento») y las delegaciones nacionales un a modo de direcciones generales. Otro ejemplo: hasta muy avanzado el Régimen -a mí no llegó a tocarme, pero no hacía muchos años que había desaparecido la cosa- todo estudiante universitario quedaba automáticamente encuadrado, por el sólo hecho de matricularse, en el SEU, el sindicato estudiantil falangista. ¿<strong>Todos</strong> los licenciados universitarios anteriores a -pongamos- 1965 fueron franquistas? Como digo, esto a mí no llegó a alcanzarme, pero a las compañeras que se matricularon en la Universidad en aquel año de 1972, la matrícula les fue aceptada condicionalmente a que durante el curso realizaran el <em>servicio social</em> (gestionado por la Delegación Nacional de la Sección Femenina) o alcanzaran (matrimonio, orfandad, etc.) la exención de su obligatoriedad. ¿Todas fueron franquistas? Se dirá que no, claro, que la afiliación al SEU era automática y el servicio social era obligatorio. Pero -respondo yo- también podía uno renunciar a la Universidad y no pasar por el tubo, esa libertad sí existía. Y se me duplicará que eso es una barbaridad, que renunciar a una carrera para no pasar por ese estúpido aro es algo absurdo, desproporcionado y, por tanto, inexigible. Exacto, es verdad. Lo que pregunto yo, entonces, es por qué esa tolerancia hacia el universitario y esa intolerancia -en prácticamente lo mismo- al empresario o al servidor público vocacional.</p>
<p>Samaranch procedía de una típica familia catalana de empresarios textiles, gente de mucha pasta. Su familia hubo de pasar, más o menos a gusto (esto lo sabe cada cual) por el aro del franquismo, como todo quisque. Y a Samaranch le dio por lo del deporte, ya ves tú. No habrá cosas interesantes en la vida para un tío con todas las oportunidades a su disposición y este tuvo que tirar al calzoncillo. Pero, en fin, le dio por ahí. Le dio por ahí no tanto por practicarlo (no sé si él mismo era muy deportista o poco o nada) como por gestionarlo. Y si en tiempos de Franco uno quería gestionar deportes, pues hala: a la Delegación Nacional de la cosa. Y allí, ya sabes, el uniforme de bombero, como le dijera un ordenanza del <em>achuntamén</em> a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Eugenio_d'Ors">Eugeni d&#8217;Ors</a>, cuando éste regresó a Barcelona después de la guerra ataviado reglamentariamente: guerrera negra y camisa azul.</p>
<p>Samaranch llegó a donde llegó escalando puestos en el régimen de Franco. A ver qué vida: ¿iba a llegar al Comité Olímpico Internacional como jefecillo de una célula clandestina de la oposición?</p>
<p>Lo de la plataforma esta tendría alguna razón de ser -en su caso- si Samaranch hubiera sido un típico <em>hombre del Régimen</em> (como lo fueron, mira por dónde, Martín Villa, Adolfo Suárez, Manuel Fraga y muchos otros, que la lista es larga), un trepa franquista al que la flauta del triunfo internacional le hubiera sonado en el tema del deporte tras pasar -pongamos por caso- por Obras Públicas, por Gobernación y/o por Educación. Pero, aunque ocupó diversos cargos de carácter civil o político -presidente de la Diputación de Barcelona, embajador de España en Moscú- todos ellos iban orientados hacia su promoción como gestor deportivo. El último cargo, el de Moscú, se le dio, de hecho, para que pudiera hacer cómodamente <em>lobbyng</em> para acceder a la presidencia del COI a la sombra de los Juegos Olímpicos que se celebraron en aquella ciudad.</p>
<p>Por lo demás, me cabrean sobremanera estos antifascistas de la señorita Pepis que se instituyen en inquisidores y en dispensadores de bulas, a saber con qué autoridad moral. A un hombre sólo se le puede juzgar por sus actos y, que yo sepa, Samaranch no tuvo participación ni directa ni indirecta, ni próxima ni lejana, en ninguna barbaridad. Siendo así, ahí se acaba todo.</p>
<p>Porque juzgar a alguien por sus ideas, sin más que por sus ideas, cualesquiera que éstas sean, y no digamos, buscarle un perjuicio por razón de esas ideas, <strong>sí que es fascismo</strong> en el peor sentido de la palabra.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Venga, comerla ahora, que está calentita. Voy a por el segundo plato.</p>
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		<title>Fina estrategia</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2009/07/01/fina-estrategia/</link>
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		<pubDate>Wed, 01 Jul 2009 18:27:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Rugidos
Recuerdo, hace muuuuchos años, que a Alfonso Guerra le daba por tener saliditas graciosas con la gente, por lo menos hasta que su hermano tuvo otro tipo de salidas y entonces los que empezaron con saliditas -pero no tan graciosas- fueron los ciudadanos hacia Alfonso Guerra quien, al final, tuvo que tomar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Rugidos</strong></em></p>
<p>Recuerdo, hace muuuuchos años, que a Alfonso Guerra le daba por tener saliditas graciosas con la gente, por lo menos hasta que su hermano tuvo otro tipo de <em>salidas</em> y entonces los que empezaron con saliditas -pero no tan graciosas- fueron los ciudadanos hacia Alfonso Guerra quien, al final, tuvo que tomar la salida, pero la de verdad, la que se practica pasando por la puerta.</p>
<p>Ello no obstante, algunos de sus desplantes tenían una cierta gracia, una cierta elaboración intelectual, como si dijésemos, como cuando dijo de cierta ministra de UCD que parecía el retrato del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_Pr%C3%ADncipe_Baltasar_Carlos_a_caballo">príncipe Baltasar Carlos a caballo</a> vestido de Mariquita Pérez. O cuando, con menos elaboración pero probablemente con mayor acierto en el imaginario, tachó a Adolfo Suárez, y ahí quería yo llegar, de «tahúr del Mississipi con chaleco floreado».</p>
<p>Y quería llegar ahí porque el dicharacho de Guerra ya no me recuerda hoy, treinta años después, a Adolfo Suárez -que bastante tiene el pobre con lo que lleva- sino precisa y exactamente a sus compañeros de hoy. A sus compañeros en el Gobierno. Incluso me pregunto si la figura a la que aludía Guerra en su parangón cinematográfico no será demasiado delicado, excesivamente refinado para ser aplicado a la tribu en el poder.</p>
<p>Porque <em>tahures del Mississipi</em> no sé si lo serán, pero cutres y tramposos como ellos solos, vaya que sí.</p>
<p>Llevo ya algunas semanas con la mosca tras la oreja desde que la Sinde soltó aquello de <em>internautas somos todos</em>. Bueno, pensé inicialmente, si ahora se cae esta del guindo, ya se dice que nunca es tarde si la dicha es buena, aunque, la verdad, tiendo a valorar más bien poco las paupérrimas opiniones de esta triste señora que seguramente pasará a la pequeña historia política de este país como la encarnación de <a href="http://www.cope.es/cultura/30-06-09--gonzalez-sinde-planteo-dudas-al-gobierno-sobre-su-continuidad-al-frente-cultura-64068-1">una de las más características cagadas de Zapatero</a>.</p>
<p>Pero a base de ir ella insistiendo en el asunto (ya digo que son <strong>muy</strong> cutres), comprendí la maniobra concebida en un alarde de inteligencia y fina estrategia: se trataba, de alguna manera, de hacer <em>decaer</em> la representatividad de la Asociación de Internautas sobre la base de sostener que nos habíamos apropiado de un nombre que pertenece a todos los internautas.</p>
<p>En su ignorancia y en su mala fe, que de tan supinas se acercan a lo abyecto, doña Sinde y sus&#8230; bueno, sus asesores o lo que quiera que sean, meten el remo hasta el corvejón. Indocumentados, desconocedores de todo, creen que son Napoleón cuando no tendrían talla ni para llevarle el botijo a Viriato. Así son los políticos y, especialmente, estos de ahora y estos de aquí. Menos mal que Pablo Iglesias está muerto porque si levantara la cabeza y viera a su propia tropa yo creo que hasta correría a alistarse&#8230; qué se yo (no, tanto como al PP no me atrevo a decir, aunque confieso que se me ha pasado por la cabeza)&#8230; pues igual a los Jesuitas o a la Legión, vete a saber&#8230;</p>
<p>A ver, doña Sinde, tome nota, si recuerda cómo se hace&#8230;</p>
<p>Yo no voy a decir tanto como que en 1998 la palabra «internauta» no existía. Yo no recuerdo que existiera, la verdad, pero tampoco voy a descartarlo frontalmente. Digamos, en rigor, que si existía como neologismo, apenas se usaba; esto puede comprobarse fácilmente utilizando cualquier buscador y pocas veces -para no decir <em>ninguna</em>- encontrará la palabra <em>internauta</em> desvinculada de la AI con anterioridad a 1998. Bien: a finales de 1998, se funda la Asociación de Internautas y lo del nombre, precisamente lo de <em>internautas</em>, tuvo su historia. ¿Sabe usted <em>pinchar</em> un enlace dilecta ministra y experta internauta? <a href="http://jrem.internautas.net/1262.html">Pues aquí está muy bien explicadita esa historia</a>, vivida y contada por el actual vicepresidente de la entidad y uno de sus fundadores.</p>
<p>Fíjese, pues, que al revés te lo digo para que me entiendas: la Asociación de Internautas no ha usurpado una denominación genérica para hacer populismo, como usted parece querer inducir a conclusión (de una manera, por cierto, asaz negligente); ha sido la propia adhesión de los internautas, la asunción masiva de esta palabra como propia, la que la ha hecho genérica. Tanto, que <a href="http://dlc.iec.cat/results.asp?txtEntrada=internauta&amp;operEntrada=0">en catalán ya existe en el diccionario normativo</a>; en castellano, aún no, quizá porque este que suscribe no se ha dedicado -porque no ha podido, entre unas cosas y otras- a un encargo que se le hizo en Junta hará ya cosa de dos años: tocar un par de teclas próximas a la <a href="http://www.rae.es">Real Academia</a> para promover su incorporación al <a href="http://buscon.rae.es/draeI/">DRAE</a> (aunque también hay que decir que no hubo que tocar tecla alguna para que la Secció Filològica del <a href="http://www.iec.cat">Institut d&#8217;Estudis Catalans</a> la incorporara a nuestro <a href="http://dlc.iec.cat/">DIEC</a>, parece que en algunos sitios se la cogen con papel de fumar menos que en otros).</p>
<p>Vamos ahora a lo de la representatividad.</p>
<p>Mire usted, dilectísima ministra y ducha internauta: la Asociación de Internautas es lo que es y nada más -valga la perogrullada-; una entidad que agrupa a una serie de señores (y unas pocas señoras, aquí no hay paridad, qué más quisiéramos, pero no nos la podemos inventar) empeñados en cumplir unos fines estatutarios. Estos fines estatutarios, como somos así se cachondos, no empiezan y terminan en los socios -esto no es un club de fútbol ni una cooperativa de consumo-, sino que llevamos a cabo unas reivindicaciones que queremos <strong>para nuestro entero país</strong>, algunas de las cuales son por usted bien conocidas: que la banda ancha sea un servicio universal, que su precio sea asequible, que los derechos civiles se respeten en red, que la privacidad de los ciudadanos esté a salvo, que las administraciones públicas usen software o, como mínimo, formatos libres y otras cosas de menor amplitud histórica (que no menor importancia) como que supriman el canon de una puta vez o que la quiten a usted de enmedio (políticamente, ya se entiende). ¿Que quienes somos nosotros para pretender tanto? Pues unos simples ciudadanos que pretenden lo que les da la gana en uso de sus libertades de opinión, de reunión, de asociación y de todo los que nos sale del&#8230; bueno, eso.</p>
<p>Y resulta que millones de ciudadanos -la inmensa mayoría de los internautas españoles- pretenden exactamente lo mismo. Y esa es nuestra representatividad: tan cierta como eventual. Porque la Asociación de Internautas <strong>no crea opinión</strong>, únicamente suscita <strong>adhesión</strong>. Mientras lo que nosotros pretendamos coincida con las de los ciudadanos, seremos representativos; y el día en que lo que nosotros pretendamos al común de los ciudadanos no les cuadre, nos enviarán a hacer puñetas. ¿Quiere usted que los ciudadanos nos envíen a hacer puñetas? Es muy fácil: hágales usted propuestas <strong>creíbles</strong> (no se las encargue a su jefe, que no cuela) que mejoren aquello a lo que nosotros aspiramos. Y entonces nos dirán: hala, carrozas, id al cementerio de los elefantes, que eso que nos trae la Sinde le da ochenta vueltas a ese rollo que os lleváis vosotros. Y usted, empuñando victoriosa una espada flamígera, será coronada en triunfo mientras su piececito calzado con pieles ricamente aderezadas y armado con espuelas de oro pisa disciplente nuestros cuellos de bestia agonizante. <em>Vae victis!</em></p>
<p>Y ahora usted, señora ministra, puede coger la palabra <em>representatividad</em>, hacer con ella pasta para buñuelos y metérselo todo por donde le quepa: la <em>representatividad</em>, la pasta y los buñuelos. Ande, ande y vaya a decirles a los ciudadanos que nosotros no somos representativos, que aquí la representativa es usted, cuyo nombramiento colmó las aspiraciones democráticas de todos los españoles. Pero conténgase, ¿eh? Con un poco de cachondeo es suficiente, no vaya a ocurrírsele llamarlos «imbéciles» con todas las letras.</p>
<p>Déjese de historias: si les tenemos a ustedes preocupados -¡muy preocupados, y eso es notorio!- no es porque cuatro, cuarenta, cuatrocientos o cuatro mil socios andemos dando la tabarra. ¡Pobres de nosotros! ¿Cómo íbamos <em>nosotritos</em>, cuatro mindundis, a preocupar a todo un Gobierno? ¿Cómo íbamos a poder hacerlo? <strong>¿Cómo íbamos a poder hacerlo, señora ministra, si no contáramos con el apoyo de la ciudadanía que siente suyas nuestras reivindicaciones precisamente porque nosotros las planteamos pensando en el conjunto de la ciudadanía?</strong>. Somos lo que somos precisamente porque nos arropa la entera ciudadanía, no por otra cosa. Y esto es lo que a ustedes les jode.</p>
<p>Hala, pues. Mejor suerte en otra ocasión. Dígale a esa <em>eminencia gris</em>, a ese <em>genio</em> en la sombra que la asesora (porque no me dirá que ese montajito de mercadillo de saldos es idea suya ¿eh?) que coma muchas sopas, que aún no da la talla. Que para llegar a Mazarino aún le falta mucho.</p>
<p>Al artista.</p>
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		<title>¡Al Velázquez! ¡Ar!</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jul 2009 11:52:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Correo ordinario
Todavía con la inercia del reciente artículo sobre los museos, me viene a la memoria una exposición monográfica sobre Velázquez que organizó el Museo del Prado hará cosa de unos veinte o veintidós años. Recuerdo que, en aquel entonces, fuimos a pasar un fin de semana a Madrid mi mujer y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Correo ordinario</strong></em></p>
<p>Todavía con la inercia del reciente <a href="http://www.elincordio.com/2009/06/29/ni-aprendido-ni-deleitado/">artículo sobre los museos</a>, me viene a la memoria una exposición monográfica sobre Velázquez que organizó el Museo del Prado hará cosa de unos veinte o veintidós años. Recuerdo que, en aquel entonces, fuimos a pasar un fin de semana a Madrid mi mujer y yo; cuando íbamos a Madrid solíamos tomar un Talgo muy cómodo y agradable que salía a las once de la noche de la estación de Francia y te depositaba en Chamartín a las ocho de la mañana, <em>con la cara lavada y recién peiná</em>, y nos quedamos sorprendidos de lo inusualmente larguísimo que era el tren el fin de semana en cuestión. Nos explicaron que era por la exposición (<em>irrepetible</em>, decían) de Velázquez. Ciertamente, había sido muy publicitada y los medios de comunicación, de manera prácticamente unánime, no habían escatimado botafumeiro para la cosa.</p>
<p>Yo, que nunca acabo de aprender a estar de vuelta de todo cuando se trajina a masas enteras, me asombré hasta lo infinito. Pero, bueno&#8230; <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Diego_Velázquez">Velázquez</a> era el <strong>pintor del Rey</strong>, de Felipe IV, y, por tanto, como es lógico -y sabe perfectamente cualquier habitual del Museo del Prado- lo más y lo mejor de Velázquez está ahí, en el Prado, con <em>plaza fija</em>. Como una de las cosas que hacemos siempre que vamos a Madrid, si vamos por ocio (o, siendo por trabajo, si tenemos dos o tres horas libres), es darnos una vuelta por el Museo del Prado, aquel fin de semana nos acercamos. Mi asombro se multiplicó: ¡la cola para acceder a la exposición velazquiana era inmensa, larguísima! Perfectamente comparable a las taquillas de un campo de calzoncilleros en víspera de final tremenda. ¡En un <strong>museo</strong>! El daño colateral consistió en que, si bien no tan exagerada, también había una cola notable para la entrada general.</p>
<p>Íbamos a dejarlo correr, porque considero las colas como un fenómeno típicamente soviético, degradante, indigno de un país desarrollado, no importa a qué fin se hagan, y les tengo casi tanta alergia como a las aglomeraciones de gente, de modo que las evito como el mearme en la cama salvo que sea irremediable (que casi siempre tiene que ver con algo obligatorio o de otro modo insoslayable), pero algo se me encendió en alguna parte y persuadí a mi mujer para que nos quedáramos; por supuesto al museo común.</p>
<p>Y, efectivamente: allí estaban los cuadros de Velázquez de siempre, y donde siempre. La <em>irrepetible</em> exposición estaba en salas aparte. No me importa decir que me colé (era facilísimo y no fui, ni mucho menos el único). Y me colé no al malévolo fin de disfrutar de un bien cultural sin abonar la justa compensación al autor y toda la cagarela sino al de satisfacer mi curiosidad sobre qué carajo de Velázquez se estaba exponiendo allí. Conclusión: salvo un cuadro realmente importante traído de Londres, todo lo demás eran obras menores -algunas de ellas <em>muy menores</em>, si me perdonáis la expresión- traídas de diversas colecciones privadas que hacían, efectivamente, de muy difícil repetición la exposición monográfica en cuestión, pero que tampoco la hacían nada del otro mundo.</p>
<p>Era tan pobre, cuando menos en relación al fondo habitual que puede verse cualquier día del año en el Prado, que si llega a realizarse esa exposición en Barcelona y hubiera sabido en qué consistía, probablemente no me hubiera tomado siquiera la molestia de acudir (y más, previendo la cola correspondiente). Me he perdido, en cambio -dicho sea entre paréntesis- la exposición de Sorolla, por aquello de que un día por otro nunca encontré momento y cuando quise darme cuenta, mec, ya se había ido. Dentro de muchos años aún estaré lamentándolo, como me lamento aún por lo que explico en el párrafo siguiente.</p>
<p>Tres o cuatro años antes, hacia 1982 o 1983, no recuerdo con precisión, pasé varios días en Madrid realizando unas oposiciones, con lo que, obviamente, tuve tiempo para hacer muchas cosas entre las que se contaba, casi en primer lugar, la visita al Prado. Y pillé, por pura casualidad, porque no había sido en absoluto divulgada, una exposición monográfica sobre <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_Greco">El Greco</a> que era para echarse a temblar de puro <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Síndrome_de_stendhal">síndrome de Stendhal</a>. Aquella sí que era verdaderamente irrepetible y aquella sí que reunió un fondo valiosísimo e imposible en España. Siempre he agradecido al <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pastafarismo">Espagueti volador</a> que me hubiera puesto aquella colección maravillosa a tiro. La disfruté como un enano, aunque el recuerdo es agridulce porque todavía me corrompo por un error que cometí: no compré el catálogo de la exposición. Yo iba bastante <em>canino</em> y costaba cuatro mil inabarcables pesetas de las de entonces, pero me he tirado un cuarto de siglo reprochándome agria y amargamente no haberlo comprado aún al coste de una semana a pan y agua. Errores de juventud, qué le vamos a hacer&#8230;</p>
<p>Dicho todo esto, y a la vista de ello, no me extraña que el patio cultural sea en España una cuestión de chorizos y macarras, como aquellos asaltantes de la sede barcelonesa del Banco Central, de los cuales poco más se supo.</p>
<p>La gente se mueve -debo volver a lo que sostenía en el artículo precitado- a puro toque de silbato, a simple incitación ludómana. Se diría que la gente vive amargada, en una especie de marasmo soporífero, en un caldo espeso de aburrimiento profundo del cual no sabe salir sola. Cuando la vida tiene tantísimos alicientes que no pasan por engordar a la $GAE -putear a la $GAE es, precisamente, uno de ellos-, cuando hay tantas y tan necesarias causas atascadas por falta de esfuerzo, por falta de brazos, cuando hay tanta gente que dice que <em>no tiene tiempo</em> sin que nadie sepa en qué lo emplea, cuando hay tanto libro por leer&#8230; Puro toque de silbato: hoy os vais a entretener poniéndoos en calzoncillos y corriendo a la salud de «El Corte Inglés»; tal día, toca llenar Talgos de infinitos vagones para ir a Madrid a ver una exposición (cuando en la puta vida se les ha ocurrido ir al Prado por iniciativa propia ninguna de las veces que han visitado Madrid); tal día, lo que procede es ir a un museo tipo <em>enseñar deleitando</em>, para deleitarse poniendo especial cuidado (¡no lo quiera Dios!) en no aprender y en no permitir que los demás aprendan.</p>
<p>¿Sabéis la última del <em>achuntamén</em> barcelonés? Resulta que no sé qué día de estos vienen por aquí unos tíos de estos del calzoncillo, sector biciclo; sí, de esos que no paran de meterse cosas y que ya han procesado por narcotas a no sé cuántos, todo un ejemplo de lo modélico, lo educativo y lo ético de eso que llaman (y no sé por qué) <em>deporte</em>. Bueno, pues nuestro dilecto alcalde ha convocado al personal para que llene las calles recibiendo a los tíos estos&#8230; ¡con todo el mundo llevando algo amarillo en el atuendo! Os propongo una <em>porra</em> sobre el número de tontos del culo que acudirán como bobos a la cosa, pero, si queréis tener la menor posibilidad de ganar, tendréis que ponerle muchos ceros a la cifra por la que apostéis: con menos de cinco (más el primer número, por supuesto), vamos, es que ni lo intentéis. Yo apuesto por los 600.000.</p>
<p>Tirad por lo alto sin miedo.</p>
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		<title>Interoperabilidad, divino tesoro</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2009/06/29/interoperabilidad-divino-tesoro/</link>
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		<pubDate>Mon, 29 Jun 2009 19:34:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Pequeños bocaditos
Estoy subiendo a Linux-GUAI (Grupo de Usuarios Linux de la Asociación de Internautas) una serie de artículos escritos por Fernando Acero sobre la interoperabilidad, ese problema que no debiera serlo, sobre todo pensando en el 31 de diciembre de este año, cuando la Administración del Estado, las autonómicas y unas cuantas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Pequeños bocaditos</strong></em></p>
<p>Estoy subiendo a <a href="http://guai.internautas.org/">Linux-GUAI</a> (Grupo de Usuarios Linux de la Asociación de Internautas) una serie de artículos escritos por Fernando Acero sobre la interoperabilidad, ese problema que no debiera serlo, sobre todo pensando en el 31 de diciembre de este año, cuando la Administración del Estado, las autonómicas y unas cuantas municipales, tendrán que estar en condiciones de atender al ciudadano electrónicamente y, como mínimo, respetar los estándares libres con los que el ciudadano pueda y quiera actuar. Digo que el problema no debiera serlo, pero <strong>lo es</strong> y mucho me temo que, además, <strong>lo va a ser</strong>.</p>
<p>Como pasa siempre en este país de políticos chusma, las leyes sólo son para hacerse la foto. El 31 de diciembre, el 2 de enero de 2010, para ser más realistas, los ciudadanos <strong>no</strong> van a poder ejercitar su derecho a interactuar electrónicamente con estándares libres (y hasta me huelo que tampoco con los otros) con la Administración pública -salvo en pequeñas islas de gestión que, de hecho, ya funcionaban ahora con las TIC a tope-, porque eso está más verde que la nuez de la fábula. Enseguida empezarán a llegar modificaciones legales (a lo mejor hasta por vía de Ley de Presupuestos Generales del Estado, que estos analfabetos son capaces de cualquier cosa) que dispondrán prórrogas y <em>tíos Paco con la rebaja</em>.</p>
<p>Mientras tanto, y como aperitivo para el sufrimiento, vamos a ir siguiendo estos documentadísimos artículos de Fernando de los que subí el primero hace días -demasiados- y hasta hoy no he subido el segundo; pero esta semana iré llevando a Linux-GUAI los otros dos. Lo que hay ahora es esto:</p>
<p><a href="http://guai.internautas.org/html/237.html">El problema de la interoperabilidad I parte: Las definiciones</a><br />
<a href="http://guai.internautas.org/html/242.html">El problema de la interoperabilidad II parte: La realidad</a></p>
<p>Que no sea nada, señores.</p>
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		<title>Ni aprendido ni deleitado</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2009/06/29/ni-aprendido-ni-deleitado/</link>
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		<pubDate>Mon, 29 Jun 2009 10:11:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Correo ordinario
Ayer, domingo, la salida familiar tuvo como destino el Museu de la Ciència -estúpidamente denominado Cosmocaixa por la entidad que no sé si lo patrocina, promueve o, en definitiva, paga- a ver si le echábamos un refresco al racionalismo y a la cultura (aunque no mojen -de momento y eso si [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Correo ordinario</strong></em></p>
<p>Ayer, domingo, la salida familiar tuvo como destino el Museu de la Ciència -estúpidamente denominado <em>Cosmocaixa</em> por la entidad que no sé si lo patrocina, promueve o, en definitiva, paga- a ver si le echábamos un refresco al racionalismo y a la cultura (aunque no mojen -de momento y eso si no es que ya mojan- don Teddy y el resto de la banda).</p>
<p>La verdad es que acabó siendo deprimente. Había mucha gente, lo cual ya es empezar mal. Yo soy un conspicuo gentófobo, soy de los que piensa que la gente debiera estar prohibida y cuando veo más de un individuo por cada doce metros cuadrados deambulables ya me pongo de los nervios. Por eso no voy a más manifestaciones que las que considero muy estrictamente necesarias, perentorias e insoslayables y paso de muchas otras a las que, en el fondo, pienso que no estaría mal acudir. Pero es que me pongo enfermo, de verdad.</p>
<p>Además de gentófobo, me estoy volviendo <em>niñófobo</em> y eso que época hubo en que el trato con niños y jóvenes me gustaba: fui educador de tiempo libre y he llevado a unos cuantos enanos a mear al monte, y me jubilé del asunto no porque me dejara de gustar sino porque ya no tenía edad (un día, un niño me trató de <em>usted</em> y ese mismo día decidí que se acabó). Eran tiempos en los que un niño todavía trataba de <em>usted</em> a quien consideraba como «persona mayor». Y, con los inevitables e inherentes sinsabores, he disfrutado muchísimo -y disfruto aún- educando a mis hijas. Quizá, más que <em>niñófobo</em> lo que me estoy volviendo, pensando más bien en los padres, es <em>hijoputófobo</em>. Veamos un ejemplo de ayer mismo.</p>
<p>Estaba leyendo unos paneles sobre la historia de los números; cosas como, por ejemplo, cómo se llegó a la constante <em>pi</em>, al cero, al teorema de Pitágoras (y de cómo éste llevó a la norma DIN de proporciones del papel, ya sabéis, el DIN A-4 y demás), a la sección áurea de un segmento y otras cosas, en una sabia mezcla de rigor matemático y curiosidad de lo cotidiano. Como es sabido, yo estudié letras en el Bachillerato superior de aquel entonces y para entender un tema de matemáticas -planteado en varias ocasiones en forma de ecuaciones- necesito bastante concentración. Pues bien, llevando mi cámara fotográfica colgada al cuello, un enano de unos ocho o diez años se dedicó a colocarse delante mío -invadiendo mi espacio personal- y a intentar mirarse utilizando la lente a modo de espejo y hacer gañotas; me giré, y el pequeño cabrón se giró conmigo; me volví a girar y el otro dale. Si hubiera sido cualquiera de mis hijas&#8230; no, a ninguna de mis hijas se le hubiera ocurrido -es que ya ni siquiera pasado por la cabeza- una grosería semejante. En fin, cerré el objetivo con la tapita <em>ad hoc</em> que llevaba en el bolsillo, pero no hubo manera, el niño siguió haciendo el indio a mi alrededor. Ya totalmente descolocado, volví a sacar la tapita, fotografié el panel que había dejado a medio leer para enterarme de la cosa ya con más calma en casa, y me largué con viento fresco a otra parte, no sin constatar que los padres del enano maldito andaban por allí pasando del mambo.</p>
<p>No pude dejar de pensar que si, en el momento de mayor impertinencia, el padre se hubiera acercado y le hubiera propinado una torta al niño, todos hubiéramos salido ganando: el padre, porque merced a los cinco años de alejamiento que le hubiera impuesto el juez por el bofetón, se hubiera quitado de encima a esa plasta de crío; el crío porque, por la misma razón, se hubiera quitado de encima a un imbécil como su padre, que hubiera podido ahorrarse -en su caso- el bofetón, si hubiera educado correctamente al imberbe desde su más tierna infancia; y yo, porque me los hubiera quitado de encima a los dos.</p>
<p>El problema es esta tendencia al aprendizaje recreativo. Un museo concebido para aprender de una manera divertida, graciosa, experimental, en plan de <em>permitido tocar</em> es, intrínsecamente, una gran cosa, eso es innegable. El problema es que el hedonismo ludómano que constituye la verdadera y más temible epidemia de las sociedades desarrolladas acaba pervirtiendo el principio y, al final, resulta que no se va a un museo con estos planteamientos a aprender de una manera refrescante y relativamente fácil, sino a pasar el rato haciendo más o menos (tirando a más) el burro. Con lo que se consigue, como efecto colateral, amargar la vida de los que acuden intentando hacer algo de provecho.</p>
<p>Un ejemplo de esto: ante el péndulo de Foucault, un niño -no demasiado distinto al anterior- le pregunta a su presunto padre que qué es esto, que para qué sirve. Y el imbécil le contesta que es una pijada, un reloj como otro cualquiera que va marcando los minutos tirando palitos y que <em>la maquinaria, <strong>el reloj propiamente dicho</strong>, la tiene arriba</em>. Veamos: nadie es culpable de su desconocimiento, pero sí de su ignorancia, entendiendo por tal el desconocimiento voluntario o negligente. Allí, a metro y medio del burro en cuestión, había un panel explicando qué es el péndulo de Foucault y cómo y por qué desmuestra el movimiento de rotación de la Tierra y explicándolo, además, en términos muy asequibles. Pero claro: para enterarse hay que leer y eso de leer, amigo, son palabras mayores. Es mejor soltarle a tu hijo la primera chorrada que te viene a la cabeza y que más o menos sincronice con las campanas que un día se oyeron. No tiene mayor importancia: la cuestión es que el niño pase el rato toqueteando cosas y arreando. Si sale igual de lerdo que entró -o más, porque lo del reloj tiene tela- no tiene la menor importancia. Nos hemos divertido. He aquí el objetivo único ante el cual se rinde todo lo demás.</p>
<p>Otro ejemplo, este quizá menos sorprendente. La gran nave del museo linda con la reproducción de un bosque amazónico que periódicamente se inunda y que tiene una fauna piscícola especial. Aparte de que se puede entrar en el propio bosque y deambular por él a través de unos senderos marcados (no en la zona inundada, ya se entiende) desde la nave principal del museo puede verse esa fauna y esa parte inundada del bosque gracias a un muro de cristal. Hay un cierto número de gente mirando en todo el amplio frente -unas cuantas decenas de metros- de vidrio. De pronto, por el otro lado del cristal, llega un tío con traje de neopreno y una botella de aire comprimido. Comprensiblemente, llama la atención: a ver qué va a hacer, igual vemos cómo alimenta a los peces o algo así. Bien, pasamos unos minutos contemplando las maniobras del hombre, que parece estar de un cierto mal humor porque tiene dificultades con el regulador, hasta que, por fin puede sumergirse&#8230; y se pone a limpiar el cristal. Nada, que le vamos a hacer, claro, el cristal hay que limpiarlo, supongo (el agua es de un claro color verde, estará abarrotada de microorganismos que se pegan al vidrio, dificultando la visibilidad y es lógico que periódicamente haya que pasarle un paño o cosa parecida). De modo que mis hijas y yo nos vamos con la música a otra parte, a ver otras cosas; y, cinco o quizá diez minutos después, volvemos a pasar por allí y veo de nuevo todo el cristal despejado y <strong>muchísima</strong> gente apelotonada en unos pocos metros. Pienso en el escafandrista y me digo que nos hemos colado y que después de limpiar un poco el cristal se habrá dedicado a algo verdaderamente interesante y que el cristal lo habrá limpiado para que se vea mejor. Vaya, pienso, nos hemos precipitado y hemos metido la pata. De modo que nos acercamos y, no sin cierta dificultad, conseguimos ver&#8230; <strong>¡al tío que sigue limpiando el cristal!</strong>.</p>
<p>Alucinante: la gente se tiró cinco o diez minutos -de reloj, que tardan lo suyo en pasar- (más lo que te rondara la morena después de irnos por segunda vez) mirando a un señor que limpiaba cristales. Debajo del agua y con equipo de buceo, eso sí.</p>
<p>Y bien, cada cual es muy libre incluso de sus burreces. El problema es que, aunque al niño le quede un mínimo de educación -que no, que no le queda- y no incordie específicamente, la presencia masiva de gente mayoritariamente así es incordiante. Y los niños, más todavía. ¿Quién coño educa a esos bárbaros? Sus padres no, desde luego.</p>
<p>Un día bien diferente de otros. Generalmente, solemos ir a este tipo de instalaciones los días de vacaciones de verano que pasamos en Barcelona y, en general y salvo desgraciadas casualidades, estas cosas tienen relativamente poca gente (digo <em>relativamente</em> porque son espacios tan grandes que unos cuantos centenares de personas, ni se notan) y, además, no sé por qué, cuando hay poca gente, la mayoría es presentable y no sería la primera vez que nos hemos asociado espontáneamente un par de padres para, cubriéndonos las carencias mutuamente, dar a los hijos de ambos explicaciones bien completas de todo lo que se va viendo. Es como otra cosa.</p>
<p>Suerte de esos días, porque si no&#8230;</p>
<p>La verdad es que eso de <em>enseñar deleitando</em> que, repito, es intrínsecamente estupendo, acaba siendo contraproducente. Aún tendremos que acabar pidiendo que los museos vuelvan a ser tediosos, rígidos y aburridos pero que, al mantener lejos a la chusma ludómana, sirvan por lo menos para que la gente interesada pueda, aunque con más dificultades, acceder a la materia de que se trate.</p>
<p>Es triste, pero es así.</p>
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		<title>El foto&#8230; matón</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2009/06/26/el-foto-maton/</link>
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		<pubDate>Fri, 26 Jun 2009 12:04:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Correo ordinario
Cada vez se pone más complicado esto de fotografiar. Parece que las cámaras de fotos, y más cuando se lleva una réflex, que, aunque sea de las de gama baja, a ojos de analfabeto siempre parece el camarón de un paparazzi o una ametralladora del 12/70, ya no lo sé, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Correo ordinario</strong></em></p>
<p>Cada vez se pone más complicado esto de fotografiar. Parece que las cámaras de fotos, y más cuando se lleva una réflex, que, aunque sea de las de gama baja, a ojos de analfabeto siempre parece el camarón de un <em>paparazzi</em> o una ametralladora del 12/70, ya no lo sé, y mucha gente se pone de los nervios.</p>
<p>En los foros de <em>spotters</em>, los incidentes aparecen constantemente. Basta acercarse con una cámara a un aeropuerto -fuera de éste, claro- para que aparezca alguien de uniforme poniendo pegas; si es un segurata es fácil neutralizarlo porque en la vía pública no es absolutamente nadie, en términos de autoridad, pero si es un policía (incluyendo a la Policía Militar) o un guardia civil, la cosa ya es mucho más delicada, sobre todo si no hay testigos. Si los hay, basta con envainarse la cámara (aunque puede desobedecérsele, ya que podria estar cometiendo un delito de abuso de autoridad, pero es mejor no darle razones) y, a continuación, pedirle su número de identificación y denunciarlo con el apoyo de estos testigos. Si uno está solo, más le vale pasar por el aro, porque montar una trifulca sólo lleva a que el tío se invente el argumento de la película y, su palabra contra la tuya, estás frito. Así funcionan las cosas en este país de mierda, aunque eso de que los de la chapa y la fusca hagan lo que les dé la gana impunemente es un problema prácticamente internacional.</p>
<p>Ya conté aquí mismo cómo me las tuve con un segurata cuando pretendí, desde la Rambla de Catalunya (vía pública, evidentemente) fotografiar la fachada de la Diputación barcelonesa. También, si uno va un sábado a la plaza del Pi y pretende realizar fotografías en aquel lugar (en el que los sábados se monta una feria de pintores que vende allí sus cuadros), nunca, nunca, nunca falta el imbécil que viene a decirte que los cuadros no se pueden fotografiar. Nada, tonterías.</p>
<p>Antes de seguir -y para que todos los aficionados de cualquier nivel a la fotografía lo tengan claro de una vez- sépase lo siguiente:</p>
<p>1. Toda obra ubicada en la vía pública con carácter permanente puede ser fotografiada y esa fotografía puede ser divulgada. Cante el artículo 35.2 de la Ley de <em>Propiedad</em> Intelectual: <em>«Las obras situadas permanentemente en parques, calles, plazas u otras vías públicas pueden ser reproducidas, distribuidas y comunicadas libremente por medio de pinturas, dibujos, fotografías y procedimientos audiovisuales»</em>. Alguna vez leí por ahí que el inevitable segurata le prohibió a alguien fotografiar la fachada del Guggenheim arguyendo que <em>tiene «propiedad» intelectual</em>. La única <em>propiedad</em> intelectual que protege al Guggenheim es que su imagen no puede formar parte, sin autorización, de una marca o logotipo ajenos o de cualquier tipo de identificación comercial: no puedo usarla para ilustrar el logotipo de mi marca de caramelos, por ejemplo&#8230; Insisto mucho en lo dicho antes: en términos de autoridad, <strong>un segurata no es nadie en la vía pública</strong>, salvo unos ciertos derechos de persecución (del que ha robado en el interior del local que protege, por ejemplo) o cuando custodia la carga y descarga de caudales, y otras situaciones similares, muy concretas y muy específicas. Así que ni caso si sale uno con ganas de gresca.</p>
<p>2. Obra de arte o no, todo lo que está a la vista desde la vía pública puede ser fotografiado, sin otro límite que la intimidad de las personas y el derecho a su propia imagen. Pero, ojo: la intimidad de las personas y el derecho a la propia imagen afectan a la <strong>divulgación</strong> de la foto, no a su obtención. Su obtención no puede ser prohibida salvo que se utilicen métodos que hagan dudosa la consideración de <em>vía pública</em> del lugar en el que se halla el fotógrafo (por ejemplo, escalar una fachada o subirse a una farola <strong>al exclusivo propósito</strong> de fotografiar a una persona en su dormitorio. En general, la regla es que quien no quiera que algo suyo sea fotografiado desde la vía pública lo que debe hacer es ocultarlo a la vista de los viandantes. Y eso incluye aeropuertos <strong>e instalaciones militares</strong> (siempre que no se esté en estado de guerra o similar, en los límites, por supuesto, de la Constitución). Si el señor coronel no quiere que el turista o el <em>spotter</em> fotografíen el modelo ultrasecreto que nos va a hacer amos del mundo mundial, lo que procede es que, alrededor de la base que lo aloja se acote una zona de paso prohibido o restringido (mediante normativa de rango suficiente y promulgada y publicada en tiempo y forma por el órgano competente) que, automáticamente, deja de ser vía pública libre, tan amplia como sea suficiente para que no podamos echarle el objetivo al fastuoso aparato ni siquiera cuando despega o aterriza. El segurata de la Diputación barcelonesa, cuando ya no le quedó otro argumento, me dijo que él tenía derecho a su propia imagen y que no me autorizaba a sacarle la foto. Le respondí que si no quería salir en ella que se apartara de la puerta o se metiera en el interior del edificio; me duplicó que no podía hacer tal cosa porque con ello abandonaría su trabajo; y yo cerré la cuestión diciéndole que iba a hacer la foto de todos modos, que si fuera a divulgar esa foto ya le pondría la socorrida y típica tirita negra en los ojos para que no fuera reconocido y que si quería impedir que hiciera la foto que fuera llamando a la fuerza pública, porque allí iba yo a armar la de San Quintín. Al final, dio media vuelta, se metió en el interior del edificio y yo hice la puta foto (entonces ya por cojones) que puede verse <a href="http://picasaweb.google.com/lh/photo/v_WM-1s_7m09d-dpirf74Q?feat=directlink">aquí</a>.</p>
<p>Con la Iglesia es la rehostia, y nunca mejor dicho. Los curas han ocupado alegre e impunemente -y sin que nadie les diga ni pío, esto sí que es gordo- no sólo la propiedad inmobiliaria de buena parte del patrimonio artístico y arquitectònico de este país sino, además, su <em>propiedad</em> intelectual. En consecuencia, ya hay que pagar -y cada vez más- por entrar en una iglesia románica o gótica (y ello a pesar de los cuantiosísimos dineros que les da el Estado de nuestro bolsillo y no siempre con nuestra autorización) pero es que, además, cada vez es más frecuente la prohibición de tomar fotografías. Yo siempre comprendí la prohibición del flash, que podía molestar el recogimiento de los creyentes o perturbar una ceremonia y nunca lo utilizo en el interior de templos (tampoco en los museos y exposiciones), y mucho menos si, efectivamente, se está llevando a cabo alguna ceremonia o veo personas que pudieran estar orando o en simple actitud contemplativa (nunca les pregunto qué hacen), pero lo de prohibir la fotografía ya es puro encabronamiento al que opongo feroz resistencia. Lo que ocurre es que si te ven montar un trípode reaccionan como si en vez de instalar una cámara fotográfica estuvieras preparando un mortero de 120. Hace algún tiempo me pasó esto en Santa María del Mar, la más hermosa basílica gótica barcelonesa, donde un tío con guardapolvo vino a decirme que no se podía tomar fotografías&#8230; ¡mientras <strong>decenas</strong> de guiris de mierda estaban disparando con flash que parecía aquello la batalla de Solferino! Pero yo estaba montando un trípode, amigo. Le respondí que eran fotografías para mi uso privado o para compartir sin ánimo de lucro y se fue rezongando. No sé qué iría a hacer, pero dejé el trípode en su bolsa y me puse a fotografiar a pulso pensando que para cuando llegaran los GEOs yo ya estaría lejos y con una buena colección de fotos. Como <a href="http://picasaweb.google.com/lh/photo/lse2JLlPsfy5Xza9S1F6Vw?feat=directlink">así fue</a>.</p>
<p>El pasado miércoles, festividad de San Juan, en el Monasterio de Sant Cugat. Ningún problema para el claustro. Pero en la planta superior había una exposición de no sé qué, de la cual me llamaron la atención unos paneles con imágenes de frescos románicos. Apenas fue poner la mano sobre la cámara y apareció un mengano diciéndome que no se podían hacer fotos, ya tardaba; le pregunté que dónde estaba la prohibición escrita y me respondió que no hacía falta, que lo decía él y ya está, que el museo tenía derechos de autor. Iba con mi familia y, además, tenía una laguna de información: no sabía si el museo este es de la Iglesia o del Ayuntamiento de Sant Cugat, así que me la envainé, no sin decirle que se metiera por el culo su puto derecho de autor, cosa que el tío tuvo que aguantar porque no era poli, ni segurata, ni se había identificado como tal ni, en definitiva, tenía media hostia. Pero no era cosa de armar follón con mi mujer y mis hijas allí cuando el objetivo de la maniobra era el de tratar de pasar una mañana de festivo lo más agradable posible. De otro modo -y si la exposición en cuestión hubiera sido municipal- le hubiera hecho varias preguntas: en primer lugar, qué disposición prohibía la toma de fotos y por qué no estaba visiblemente indicada con los ideogramas habituales; la segunda, quién era él -o sea, qué representación de la autoridad municipal- para prohibirme nada por la puta cara; la tercera, qué derechos de autor (según él, aunque el pájaro se refería a la <em>propiedad</em> intelectual, que no es lo mismo) pueden tener las obras románicas; la cuarta, que aunque las fotos de los paneles pudieran tener derechos de autor, también existe mi derecho a la copia privada. Pero, ya digo, se trataba de pasar un día festivo en plan familia Ulises y no de montar la de Montecassino en Sant Cugat del Vallès.</p>
<p>Todo este asunto de la <em>propiedad</em> intelectual se nos está yendo de las manos. Se nos está yendo de las manos porque lo estamos tolerando. Una iglesia gótica o románica es un bien cultural de carácter público, dígase lo que se quiera, como si Rouco Varela se pone en plan «Full Monty». La prohibición de fotografiar es un delito de lesa cultura y debería ser sistemáticamente respondido -yo lo hago siempre que puedo- con la desobediencia civil. La apropiación de monumentos histórico-artísticos es el <strong>robo</strong> más alevoso y más lacerante de todos cuantos se vienen cometiendo en materia de conocimiento -que no son pocos ni livianos- bajo la protección de esa ley infame promulgada en traición de toda la ciudadanía y denominada, para mayor escarnio, de <em>Propiedad</em> Intelectual. Tener que pagar a una entidad privada -la Iglesia- por visitar monumentos que son <strong>públicos</strong> porque costaron dinero, sudor y sangre de los ciudadanos de la época, ya es para cagarse, pero la prohibición de fotografiar es <strong>absolutamente intolerable</strong>. E irracional, porque, salvado lo antes dicho sobre el flash, no causa ningún daño: ¿alguien dejó nunca de visitar un monumento porque lo haya visto fotografiado? No, es simple codicia: detrás de la prohibición de fotografiar siempre hay un negocio de diapositivas o de postales o algún catálogo -no pocas veces de factura nefasta- que se vende a precio de oro. Y aún así, sigue siendo una soberana estupidez: la mayoría de la gente, quiere <strong>sus</strong> propias fotos (porque se asocian a <strong>su</strong> propio recuerdo de la visita) y rechaza las que se venden, aún a costa de no tener, al final, ninguna; y el que quiere -por sus excelentes razones- fotos de extraordinaria calidad o, bueno, dejémoslo en <em>calidad profesional</em>, aunque haga sus propias fotos, compra las que están a la venta, porque cada caso requiere cada cosa.</p>
<p>Menos mal que la tecnología viene en nuestro auxilio. La calidad de la cámara fotográfica de los móviles es cada día mayor y aunque hay mucho que avanzar todavía en la parte más delicada, la óptica, poco a poco se van obteniendo calidades más y más dignas. Lejos, desde luego, de las de una buena réflex (con buena óptica, cuidado), pero se van acercando. La generalización del móvil está haciendo [aún más] estúpida, a cada día que pasa, la prohibición de fotografiar; y cuanto más la sostengan, menos tardará alguien en encontrar un pequeño pero sustancioso nicho de negocio: la microcámara de gran calidad óptica y excelente resolución con baja luminosidad&#8230; precisamente para estas cosas.</p>
<p>Siempre en guerra, siempre en puta guerra con este carajo de gente&#8230;</p>
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		<title>Vidas, muertes y trapos</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2009/06/25/vidas-muertes-y-trapos/</link>
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		<pubDate>Thu, 25 Jun 2009 11:44:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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La noticia quizá más conmovedora de esta semana corriente, no sé si antes o después de la protomártir iraní (que está por ver que al final no sea un montaje, que hay mucho lío y mucha confusión en todo lo que está pasando) es la muerte de Vicente Ferrer, el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Los jueves, paella</strong></em></p>
<p>La noticia quizá más conmovedora de esta semana corriente, no sé si antes o después de la protomártir iraní (que está por ver que al final no sea un montaje, que hay mucho lío y mucha confusión en todo lo que está pasando) es la muerte de Vicente Ferrer, el arquetipo de <em>cooperante</em>, como se llama ahora a los filántropos y a los benefactores de la Humanidad (dicho sea, esta vez, sin sorna) o, simplemente.</p>
<p>Vicente Ferrer se dedicó al cuidado sanitario de los menesterosos indios, hasta donde pueda hablarse de una especialización en esta labor, porque las carencias son tantas y van tan interconectadas que dedicarse al cuidado sanitario es dedicarse, además, a la alimentación, a la educación y a un sinfín de actividades más.</p>
<p>Todo mi respeto hacia la figura de Vicente Ferrer y mi adhesión a la petición del premio Nobel, pero a ver si fuera posible que no le dieran el de la <em>Paz</em>, que se ha prodigado tanto entre asesinos, y en un rapto de decencia le dieran algún otro menos vergonzante. Qué se yo: a Churchill le dieron el de Literatura&#8230; pues a Ferrer le podrían dar el de Medicina porque, al final, es lo que hizo: practicar la Medicina en su aspecto más humanitario; no todo, digo yo, habrá de ser inventar vacunas o descubrir virus. Alguna otra vez ya lo he dicho: la Medicina es, en su más propio sentido, una práctica humanitaria, una entrega al ser humano, no una especie de <em>ingeniería de la salud</em> que es en lo que la hemos convertido.</p>
<p>Pero, dicho todo esto (y que quede bien fijado), yo no puedo menos que arrugar la nariz cada vez que veo a tanto <em>cooperante</em>, tanto esfuerzo y tanto sacrificio en pro de la India. Es verdad que sus crifras -y sus fotos- nos hablan de un país pobre y hecho polvo: un PIB nominal <em>per capita</em>, en 2006, de 797 dólares norteamericanos; en España, en ese mismo año y por el mismo concepto, tuvimos 32.000 dólares. Si en vez de PIB nominal se pasa al PIB relativo al valor adquisitivo real, la cifra india se incrementa bastante mientras que la nuestra disminuye algo (3.000 y 30.000, dólares, respectivamente), lo justo para configurar un escenario de diez veces exactas de diferencia. Y se dice, además, que la India (la segunda población del mundo) es la democracia más grande (en número de habitantes, claro).</p>
<p>Sin embargo, estas cifras y esto de la democracia, a mí me huele a chamusquina. Por una parte, mucha cagarela con lo del PIB, pero lo cierto es que la India desarrolla programas armamentísticos muy importantes, es potencia nuclear (en términos militares) y entre sus juguetes se cuenta una considerable cantidad de costosísimos cazabombarderos <em>Mirage 2000</em>, un portaaviones y una cohetería de mucho cuidado. También es potencia espacial, titular de un cierto número de satélites -la mayoría de ellos consagrados de forma exclusiva o compartida con otros a usos militares- y su política de <em>defensa</em> que le dicen es bastante agresiva, ya no solamente con el vecino e histórico enemigo, Pakistán (que déjalo correr también a este&#8230;) sino con Sri Lanka, la vieja Ceilán, que nunca ha dejado de codiciar. Y por lo que respecta a la democracia, su conocido sistema de castas -por más que formalmente prohibido, ampliamente tolerado- configura un <em>apartheid</em> <strong>por muchísimo menos del cual</strong> se tomaron medidas rigurosísimas contra el régimen <em>afrikaner</em> de Sudáfrica, medidas que ni de lejos (ni de cerca) se toman contra la India, que parece el paraíso mundial del buen rollito, con sus gurús y su meditación trascendental y sus hostias en vinagre, cuando en realidad es el cenagal sociopolítico y el pozo de mierda económico más acojonante que pueda concebirse. Y eso por no hablar de la mierda real, de la caca pura y simple, porque sólo de verlos meterse en ese agua (joder, para purificarse, dicen) a mí me entra urticaria.</p>
<p>Por tanto, todo esto de la filantropía y tal, puede verse de dos maneras: la manera <em>oficial</em>, en plan qué buenas son las hermanas dominicas u otra manera, no menos real, que consiste en estimar que todos estos <em>cooperantes</em> (y las correspondientes ONG y tal) no serían más que un hatajo de panolis que le están arreglando el gasto social al Gobierno indio para que éste pueda dedicar toda la pasta que haga falta a sus costosísimos programas bélicos. Se dirá: es que el Gobierno indio no va a atentder, de todos modos, a estos gastos asistenciales, con lo cual los que saldrían escaldados serían los parias de siempre; y sí, es un argumento plausible, pero cabe insistir en que esto es darle cuartelillo al belicismo hindú: si todo el sistema de ONGs, <em>cooperantes</em> y demás buen rollo no acometiera por libre estas políticas sociales, tarde o temprano habría de hacerlo el Gobierno so pena de que le salieran aún más caras las convulsiones sociales que inevitablemente acabarían sobreviniendo.</p>
<p>Todavía recuerdo, en mis años mozos, que con el cuento del hambre en la India, íbamos dando nuestros modestos obolillos mientras -como ahora es notorio- el Gobierno indio desarrollaba a marchas forzadas su programa nuclear y compraba cazambombarderos y buques de guerra a porrillo.</p>
<p>Con ser tonto una vez, ya tuve bastante.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>El asesinato a manos de ETA del inspector Puelles ha sorprendido. Ha sorprendido no tanto por el hecho de que ETA haya matado de nuevo sino por lo certero del objetivo. El inspector Puelles no era un policía cualquiera, valga la expresión, sino un verdadero puntal del Servicio de Información de la Policía Nacional, el hombre que coordinaba el seguimiento de todos los etarras sospechosos, el verdadero jefe de <em>estado mayor</em> de la lucha antiterrorista. Felizmente, como decía su propia viuda -dos grandes cojones, la señora, por cierto-, a pesar de tratarse de un profesional eficacísimo, no es insustituible y la calidad de la lucha contra ETA no va a verse mermada.</p>
<p>La pregunta del millón -que ya se han hecho varios medios- es si esta precisión por parte de ETA se ha debido a un churro, si sonó la flauta por casualidad y fueron a por Puelles porque les pareció un objetivo más fácil que otros, o porque <em>sabían</em> quién era Puelles. Si se confirmara esta última posibilidad, la cosa sería muy preocupante porque, entre otras especulaciones, podría incluirse racionalmente la de que ETA podría tener infiltrados en el Cuerpo Nacional de Policía.</p>
<p>Esto sería malísimo. En primer lugar, por lo que significaría intrínsecamente: conviene no olvidar que la postración a la que ha llegado ETA ha sido debida a muchos motivos, entre los cuales no es pequeño la cantidad de infiltrados que sufre (según he leído por ahí, la paranoia a la que han llegado en el seno de la organización habría dado lugar a historietas verdaderamente hilarantes); si ETA ha decidido jugar a lo mismo y juega eficazmente, la eficiencia de la Policía Nacional podría acabar llegando a extremos muy bajos. Y, en segundo lugar, que el foso de rivalidad y hasta de antagonismo que, lamentablemente, separa a la Policía de la Guardia Civil se ensancharía hasta extremos muy difíciles.</p>
<p>¿Es posible que ETA haya infiltrado a gente suya en la Policía? No sé si será posible, pero imagino que no será nada fácil. El infiltrado tiene que empezar por pasar unas oposiciones que no se regalan (hoy día, no regalan ninguna) y, ya para empezar, debe ser un tío -o tía- absolutamente limpio, mucho más que un simple <em>legal</em> porque no sólo ha de carecer de antecedentes penales y policiales, no sólo sería imprescindible que jamás hubiera constado como elemento sospechoso o dudoso en ninguna investigación sino que, además, no habría de ser conocido -a ser posible ni siquiera visto- en los ambientes <em>abertzales</em>. Y luego, escalar puestos hasta llegar a estar cerca de la cúpula técnica antiterrorista, puesto al que, imagino, sólo podría accederse tras filtros de confiabilidad muy acabados. Parece difícil que ETA disponga de alguien así, sobre todo porque no sé cómo ETA podría localizar a alguien así, a la vez tan <em>limpio</em> y tan comprometido; y si hubiera sido éste el que se hubiera <em>presentado</em> a ETA, por esas mismas razones ETA hubiera tenido mucho trabajo para asegurar la fiabilidad y la fidelidad del indivíduo. Claro que también es verdad que no conozco ni poco ni mucho las interioridades de la sociedad vasca y a lo mejor esto que a mí me parece tan raro podría ser incluso lo más normal del mundo. No lo sé. Pero desde fuera lo veo así.</p>
<p>Tampoco me gusta la teoría de la casualidad. En ciertos ámbitos, las casualidades no existen o son tan improbables que es, igualmente, como si no existieran. ¿Es posible, pues, que la información sobre Puelles hubiera podido conseguirla ETA desde fuera? Parece que la condición de policía del inspector era públicamente conocida; y esa condición no se desvanecía por el hecho de que él se presentaba como un funcionario puramente burocrático, vamos, como un a modo de técnico de gestión tributaria, pero con chapa y pistola. Y es posible -ahí entroncaríamos con la casualidad- que la chapa y la pistola fueran atributos suficientes como para ser apetecidos por ETA. Precisamente la acción terrorista de la banda siempre ha destacado por su indiscriminabilidad: es verdad que ha preferido a un coronel que a un sargento, pero nunca le ha hecho ascos a ningún empleo; recuerdo que en Barcelona asesinó a un suboficial músico (¿o a dos?). Por no hablar de los guardias civiles sin graduación que han llegado a caer, pero, bueno, el tricornio tiene un <em>valor</em> en si mismo, a estos tristes efectos, y el grado ahí es secundario.</p>
<p>En fin&#8230; Duermo tranquilo porque estoy absolutamente convencido de que todas estas posibilidades están siendo investigadas y repasadas hasta la exhaustividad; estoy no menos seguro, por otra parte, de que si realmente hay un infiltrado, será un hecho aislado, es decir, dudo muchísimo de que ETA pueda disponer de una cantidad significativa de gente en las dificilísimas condiciones que explicaba más arriba como para llevar a cabo operaciones de infiltración sistemática; tal posibilidad, para que existiera, debió preverse hace ya muchísimos años -nada menos que un sistema de <em>durmientes</em> preparados ya desde adolescentes, casi niños, para ser formados como infiltrados- y se hubiera sabido en alguno de los múltiples desmantelamientos de la cúpula etarra. Una operación sistemática así, no hubiera sobrevivido ni siquiera a la primera.</p>
<p>Y, por cierto: una cosa que no quiero dejar de decir: las alabanzas del PP vasco a la política del PSOE vasco y las alabanzas conjuntas de Rajoy y Zapatero a ambas formaciones (cada uno a la suya <strong>y a la del otro</strong>) abren brecha para la esperanza ciudadana. Es así como queremos ver a nuestros políticos. Y en más temas quisiéramos verlos actuando así, al consonante unísono. Pero en este del terrorismo, de manera muy principal. Que la <em>perrera</em> haya terminado en el ámbito antiterrorista es un alivio grandísimo para todos los ciudadanos.</p>
<p>Algo es algo y esto no es poco.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Una de las cosas que me gustan de Sarkozy -y mira que son bien pocas- es lo clara que tiene la europeidad cultural. Cultura, casi es innecesario decirlo, que aludo no en su proyección baratija, no en plan <em>cultureta</em> titiriteresco, sino como bagaje generacional y tres veces milenario de todo un continente. Quizá porque Sarkozy es un producto francés con denominación de origen y en Francia tienen estas cosas muy claras (en Alemania también, pero por razones obvias no se atreven a decirlo con la boca grande). O sea que no son como aquí, que somos gilipollas del todo (muy a mi pesar, tengo que asumir mi parte alícuota de gilipollez como un impuesto más) o como el mundo oficial italiano (los italianos de a pie son otra cosa con mucha más guasa) que no es más que una peña de fachas folklóricos, que es la manera más cutre de ser facha. Porque llamar <em>fascista</em> a Berlusconi es algo que, de puro cachondeo, no se merecen ni los propios fascistas: el fascismo es una cosa muy seria y Berlusconi no.</p>
<p>Los franceses siempre han visto el tema del trapo en la azotea como un forúnculo en el culo y, armados de su laicidad legal, le han cerrado el paso en las aulas escolares y universitarias. Ahora intentan erradicarlo de la calle, cuando menos su manifestación más exagerada, el <em>burkha</em> o como carajo le llamen, y lo van a intentar por la vía no tanto religiosa (los islamistas siempre pretenden que lo del trapo no es religión, que es que a las mujeres les gusta ir así) como por la vía cívica, argumentando que algo tan claramente discriminatorio y aherrojador de dignidad no puede ser tolerado en un Estado democrático (civilizado, diría yo más bien).</p>
<p>Este tema del trapo, personalmente lo contemplo de manera muy parecida a lo que me refería el otro día hablando de las bandas de <em>hispanos</em> (que dicen los mentecatos) y al igual que un vulgar <em>ñeta</em> (aunque el <em>ñeta</em> no atenta a lo cultural sino a lo social) lo que hace una tía con trapo es ciscarse en mi cultura, declararla individual y colectivamente inmoral, inferior e indeseable. El trapo, por encima de religiones y de discriminaciones, es una negativa <strong>militante</strong> a la integración.</p>
<p>Por eso no hay que guardarle la menor consideración al trapo ni a quienes lo llevan.</p>
<p>Y cada vez que digo esto, aparece el típico imbécil que me llama racista. Cuidado: no me importa que me llamen racista -toda vez que no lo soy- sino que me lo llame un imbécil intrínsecamente notorio. Si fuera racista étnico o religioso, no podría soportar, por ejemplo, a los negros, que son eso, negros, y mayoritariamente musulmanes. Y, sin embargo, si albergo algún sentimiento hacia ellos como colectivo, es más bien el de simpatía, simpatía que se ve acrecentada por el hecho de que, como tal colectivo, no se dedica a tocarme los cojones; y, mayoritariamente, son corteses y poco conflictivos (el hecho de que haya cuatro hijos de puta que, de vez en cuando, líen un festival de puñaladas no quiere decir nada: también lo lían, a veces, blancos cristianos e incluso&#8230; ¡blancos ateos!). No siento mi cultura agredida por un negro; tampoco por un hispanoamericano, por más <em>ñeta</em> o <em>latin king</em> que sea, porque su cultura es la mía (lo que es el tal gamberro es un puro y simpe asocial: lo es también en su país de origen); pero con harta frecuencia -hasta lo sistemático- la <strong>sé</strong> agredida por musulmanes árabes y, principalmente, indostánicos. Cada vez que veo a un cura de esos -imán, o como lo llamen- siento una enorme nostalgia por la FAI, no sé por qué será&#8230;</p>
<p>Me alegro, pues, de la ofensiva francesa contra el trapo casi como una redención también para este triste país nuestro en el que tal ofensiva sería imposible sin que los que la imposibilitan -menudo montón de botarates analfabetos- tengan la menor idea del despropósito que están cometiendo. Ni siquiera me quedará el consuelo de partirme de risa viendo a las <em>imbécilas</em> del buen rollito con el trapo puesto obligatoriamente, porque si llego a verlo también veré a mis hijas en la misma tesitura.</p>
<p>Si alguien con un fusil de asalto no lo remedia.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Bueno, pues después de una semana bastante perezosa para con la bitácora (en realidad estuve bastante <em>capficat</em> con la asamblea de la Asociación de Internautas, en la que tuve que oficiar de anfitrión, puesto que este año se ha celebrado en Castelldefels, a catorce kilómetros de Barcelona), con esta paella cabalgo de nuevo, a ver si volvemos a imprimirle ritmo a la cosa. Y cerramos con ésta el mes paellero de junio.</p>
<p>El próximo jueves será 2 de julio, el primero de los dos meses veraniegos y vacacionales por excelencia. Por cierto, os anuncio que este año sí que voy a hacer vacaciones un poco en serio y que «El Incordio» cerrará tres semanas enteritas, ya os diré cuándo; pero se acerca fatalmente el momento en que mis hijas ya no querrán pasar las vacaciones con nosotros y, de hecho, me huelo que este año será el penúltimo (si no el último, espero que no) en que haremos vacaciones los cuatro juntos. Quiero aprovecharlo a tope antes de tener que escribir otro remedo del <em>«nunca más ¡ay amigos! seremos estudiantes&#8230;»</em>. Así que os va a tocar pasar un poco de hambre.</p>
<p>Pero eso no será inmediatamente.</p>
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		<title>Un año de canon digital</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2009/06/20/un-ano-de-canon-digital/</link>
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		<pubDate>Sat, 20 Jun 2009 18:27:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Pequeños bocaditos
Un año que son muchos más, tantos como seis. Pero bueno, la cosa se refiere a su aparición estelar en el Boletín Oficial del Estado, para vergüenza y oprobio de unos cuantos.
Se trata de un artículo de Felip Gordillo en 3cat24.cat titulado Un any de cànon digital: com està la situació [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Pequeños bocaditos</strong></em></p>
<p>Un año que son muchos más, tantos como seis. Pero bueno, la cosa se refiere a su aparición estelar en el Boletín Oficial del Estado, para vergüenza y oprobio de unos cuantos.</p>
<p>Se trata de un artículo de Felip Gordillo en <em><strong>3cat24.cat</strong></em> titulado <a href="http://www.3cat24.cat/noticia/391719/societat/Un-any-de-canon-digital-com-esta-la-situacio-dels-drets-a-la-xarxa">Un any de cànon digital: com està la situació dels drets a la xarxa?</a>, artículo que documentó entrevistando a varias personas, entre ellas a este modesto escribidor a ratos. Está en catalán pero creo que puede entenderse sin demasiado esfuerzo. En todo caso, <a href="http://www.enriquedans.com/2009/06/un-any-de-canon-digital-com-esta-la-situacio-dels-drets-a-la-xarxa-en-3cat24cat.html">gracias a Enrique Dans</a>, disponemos que una buena <a href="http://translate.google.com/translate?u=http%3A%2F%2Fwww.3cat24.cat%2Fnoticia%2F391719%2Fsocietat%2FUn-any-de-canon-digital-com-esta-la-situacio-dels-drets-a-la-xarxa&amp;sl=ca&amp;tl=es&amp;hl=en&amp;ie=UTF-8">traducción al castellano</a>, vía Google Translator.</p>
<p>Un artículo interesante. Y no porque <em>salga </em>yo.</p>
<p> <img src='http://www.elincordio.com/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';-)' class='wp-smiley' /> </p>
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		<title>Se la envainan</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Jun 2009 11:14:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Correo ordinario
Empieza bien esta mañana asamblearia para la Asociación de Internautas: el gremiecillo este de los culturetas se mete sus principales intenciones inciviles por salva sea la parte y sólo mantiene en pie una reivindicación intolerable pero comparativamente menor. Ahora iremos a ello pero, por lo pronto, hay que anotar una victoria [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Correo ordinario</strong></em></p>
<p>Empieza bien esta mañana asamblearia para la Asociación de Internautas: el gremiecillo este de los <em>culturetas</em> <a href="http://www.elpais.com/articulo/tecnologia/industria/cultural/renuncia/sistema/avisos/frenar/descargas/Internet/elpepucul/20090619elpeputec_2/Tes">se mete sus principales intenciones inciviles por salva sea la parte</a> y sólo mantiene en pie una reivindicación intolerable pero comparativamente menor. Ahora iremos a ello pero, por lo pronto, hay que anotar una victoria resonante de la ciudadanía que demuestra que cuando todo el mundo mueve el culo se obtienen resultados.</p>
<p>Es una importante anotación en el haber de nuestra Asociación, y esto también quiero decirlo muy alto. Los que me siguen habitualmente, saben que suelo ser modesto con el protagonismo de la Asociación de Internautas y que siempre otorgo el principal valor que lleva a los triunfos a la movilización cívica de todos los internautas, asociados o no, o integrados o no en la AI; pero en este momento es bueno recordar que es la AI la que ha liderado el movimiento social contra esa gente, ha sido la AI la que ha estado en vanguardia en todo momento en defensa de los derechos civiles y ha sido la AI la que, de forma incansable y pertinaz, ha llevado el principal peso en esa lucha. Muchas veces bien acompañada por otras entidades, pero en no pocas ocasiones -sobre todo cuando han caído chuzos de punta- hemos estado solos y las hemos pasado reglamentariamente putas.</p>
<p>Y sí, es verdad que ha habido condicionamientos externos importantes: el primero, la resistencia de las <em>telecos</em> a admitir la intromisión del <em>culturetariado</em> en las comunicaciones y el segundo -y parecería que principal- el descalabro espectacular que ha sufrido el señor Bruni y su «Ley HADOPI» en el Consejo Constitucional francés. Pero ninguno de ambos factores hubiera existido de no haberse dado el potentísimo vector de la opinión unánime de los ciudadanos que trae muy acojonados a los políticos (pero mucho), porque, aunque es imposible documentarlos y evaluarlos ya que en este momento se niegan a reconocerlo públicamente, <strong>ha tenido repercusión electoral</strong>, y muy cabreados (hasta la exasperación) a los <em>culturetas</em> que se quejan de que la reivindicación de la <em>propiedad</em> intelectual puede conducir a la muerte civil. Bueno, como digo siempre, esto es lo que tienen puesto que ellos, en su cerrilidad, así se lo han buscado. Y en lo que se refiere a las <em>telecos</em>, era más que evidente que, aún suponiendo que no tuvieran una importante oleada de bajas -que ya es suponer- lo que sí estaba claro es que ya se podían meter por el tras todos sus planes de expansión y sus paquetes de banda super ancha (que, bueno, no dependen exclusivamente de las descargas, pero el cierre de las mismas hubiera supuesto, sin duda, una merma quizá importante del número de abonos a esos planes).</p>
<p>Queda en pie una reivindicación de esta gente, que es el propósito de cerrar las páginas que contienen enlaces a contenidos P2P.</p>
<p>Lo tienen ciertamente difícil, por varias razones. La primera, que el medio para cerrar estas páginas pasaría por una modificación de la LSSI, ya que los tribunales se han cargado reiteradamente las pretensiones de la gentecilla esta de cerrar las páginas ya que los jueces no consideran que un enlace constituya un contenido -como es obvio- y que, por tanto, no constituyen un acto de divulgación ilegal por más que pueda cometerlo el contenedor al que se enlaza; y Zap no parece estar por la labor de tocar los cojones a los ciudadanos con normativas; y la segunda, que aún cuando se modificara la LSSI en este sentido, la modificación sería constitucionalmente más que dudosa porque el criterio de los jueces de que un enlace no es propiamente un contenido teóricamente no debiera variar; y si un enlace no es un contenido, queda plenamente protegido por la libertad de expresión.</p>
<p>Desde luego, lo que está claro es que en la Asociación de Internautas -y supongo y espero que la entera ciudadanía- no vamos a tolerar de ninguna manera ninguna de estas dos cosas: que se establezca cualquier modo de censura a los contenidos y que una página web pueda ser cerrada sin intervención judicial. Ambas cosas son absolutamente intolerables, son radicalmente inconstitucionales y las combatiremos a dentellada limpia, diga lo que diga la LSSI.</p>
<p>Por tanto, victoria, sí, importantísima: se ha terminado -<em>ellos</em> dicen que por un año, ya veremos- la amenaza de desconexiones, de limitaciones de ancho de banda, de avisos preventivos y todo el marrón que intentaron echarnos encima y que sólo una férrea defensa de sus derechos civiles por parte de la ciudadanía ha logrado desactivar. Pero esa es sólo una batalla. Todavía no se ha ganado la guerra y <em>ellos</em> no se rendirán fácilmente y la prueba es que continúan pertinazmente exigiendo acciones de gobierno que limiten los derechos civiles y que vulneren los derechos constitucionales.</p>
<p>Hay, pues, que seguir en tensión. En primer lugar, porque pese a estas públicas renuncias, conviene no fiarse, no fuera a ser que mientras miramos para otro lado se estén negociando bajo mano acciones contrarias a nuestros derechos constitucionales. En segundo lugar porque, efectivamente, ya están pretendiendo un atentado así, como queda dicho. Y averigua qué se les puede ocurrir en el futuro. Es evidente que están muy contrariados por el desarrollo de los acontecimientos y está claro también que no van a dejar de maquinar trapazadas; después de todo, llevan años haciéndolo.</p>
<p>Y conviene no olvidar que la guerra contra el canon sigue ahí, que seguimos soportando un canon desproporcionado y brutal, que <strong>ya</strong> ha tenido efectos desastrosos sobre una parte de la industria española (no queda, por ejemplo, una sola fábrica de discos ópticos) y que lastra el desarrollo tecnológico del país para favorecer injustamente a una minoría privilegiada <strong>que no está constituida por los autores</strong> sino por unos pocos que dominan las entidades de gestión de sus derechos económicos.</p>
<p>Hoy es, pues, un buen día, ciertamente, pero es el día que se ha ganado una batalla.</p>
<p>La guerra, sigue.</p>
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