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	<title>El Incordio</title>
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	<pubDate>Wed, 21 Jul 2010 22:19:18 +0000</pubDate>
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		<title>Botellón y botellazos</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Jul 2010 22:17:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Los jueves, paella
Vengo notando, desde hace un tiempo, la guerra que algunos ayuntamientos -entre ellos, no faltaba más, el de Barcelona- le han declarado al botellón, es decir, congregaciones, habitualmente ingentes, de jóvenes entregados al consumo etílico. No se han regateado medios contra esa práctica: en el caso de Barcelona, se ha [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Los jueves, paella</strong></em></p>
<p>Vengo notando, desde hace un tiempo, la guerra que algunos ayuntamientos -entre ellos, no faltaba más, el de Barcelona- le han declarado al <em>botellón</em>, es decir, congregaciones, habitualmente ingentes, de jóvenes entregados al consumo etílico. No se han regateado medios contra esa práctica: en el caso de Barcelona, se ha llegado incluso a prohibir vía ordenanza municipal el consumo de bebidas alcóholicas en la vía pública salvo en lugares autorizados (que son, obviamente, las terrazas de los bares).</p>
<p>El pretexto -real en muchos casos- son las quejas vecinales por el escándalo que esa práctica reporta y que les impide el descanso reparador al que todo ciudadano tiene derecho. ¿Por qué califico, pues, de <em>pretexto</em> un motivo tan justificado? Pues porque resulta que cuando el ruido, el follón, procede de un lugar <em>autorizado</em>, esto es, de un bar (un bar que paga las tasas municipales y averigua qué más paga), el descanso de los vecinos es una causa muchísimo menos operativa a la hora de terminar con el transtorno. Si no te deja dormir el <em>botellón</em> es fácil que no necesites muchas denuncias para que la férrea disciplina urbana se imponga <em>manu militari</em>; si, en cambio, la molestia viene del bar de abajo, eliminarla te va a costar un quintal de papeles y otro quintal de billetes en abogados, más los correspondientes mareos de juicios -que no siempre se ganan o no se ganan en condiciones satisfactorias- y otras gaitas jurídico-burocráticas igualmente irritantes, más algunos años de lucha y estrés.</p>
<p>Leo ahora que se está produciendo otro fenómeno de ocio urbano: los jóvenes compran comida de diversos tipos (<em>kebabs</em>, <em>woks</em> y manifestaciones diversas de alimentación basura en versión multicultural, transversal, de mestizaje y no sé qué más) y se dedican a cenar, en principio pacíficamente, en la vía pública, preferiblemente en alguna placita agradable. Por supuesto, el <em>achuntamén</em> ya se dispone a cepillarse la actividad a beneficio de la santa causa del descanso vecinal (oponible solamente, recordemos, frente al ocio gratuito o <em>low cost</em>, no frente al otro) <a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/20100721/gracia-cerrara-las-los-locales-comida-para-llevar-por-los-botellones/397077.shtml">a base de limitar los horarios de los establecimientos expendedores de ese tipo de comida</a>. De ese tipo, digo bien, y no de otros, constitutivos de marcas pertenecientes a empresas gratas al <em>establishment</em> municipal, de esas que organizan trotes calzoncilleros masivos tan del gusto de la carraca propagandística del <em>achuntamén</em>. El artículo enlazado menciona alguna.</p>
<p>No se nos oculta, por supuesto, la presión del <em>lobby</em> hostelero: el ocio juvenil supone demasiada pasta como para que se escape por las costuras de los establecimientos de <em>pakis</em> y de los <em>lateros</em>. Hasta ahí podríamos llegar: no pisan un cine porque lo ven todo en casa (y además ¡abominación! descargado del P2P) y encima van a desertar de bares, pubs, discos y similares. ¡Ni hablar! Al tinglado hostelero hay que contribuir de forma necesaria y reglamentariamente obligatoria: o bebes en casa o al bar, a retratar la semanada.</p>
<p>La verdad es que el tema del <em>botellón</em> no me acaba de hacer gracia. Ya lo he dicho alguna vez: más que la cantidad de alcohol (que la mayoría de las veces no es que acabe siendo excesiva, es que <em>empieza</em> siéndolo), lo que me preocupa es esa morbosa ceremonia de culto, esa especie de misa que montan alrededor del mismo. Sin duda es la reacción a tantos años de antialcoholismo llevado a los gilipollescos extremos de lo políticamente correcto (dentro de quince años habrá «fumadas» masivas de tabaco: al tiempo) pero, bueno, eso no hace menos indeseable el efecto, sólo provoca las irrefrenables ganas de machacar a puntapiés unos cuantos traseros y unos cuantos pares de gónadas cuidadosamente seleccionadas entre los verracos que llevan ya lustros obligándonos a cogérnosla con papel de fumar.</p>
<p>Mucho menos severamente veo el&#8230; ¿cómo se llamaría eso otro? ¿<em>Merendón</em>? ¿<em>Meriending</em>? La verdad es que mientras dejen impecablemente limpio el lugar donde han cenado y moderen razonablemente el tema del ruido y de las voces -en otras palabras, que respeten al vecindario- yo no lo veo mal. Al contrario, si me apuran, hasta parece agradable esto de pasear y ver jóvenes de <em>picnic</em>, hablando, riendo, relacionándose, conviviendo, haciendo, en definitiva, cultura mediterránea, porque esto no es más que una manifestación, versión urbana siglo XXI, de la cultura mediterránea, de vivir la noche al aire libre, algo que no harán jamás en su casa -por falta de clima y por falta de ganas- los pichaflojas de los escandinavos y similares hierbas.</p>
<p>¿Que todo esto jode a los amiguetes del alcalde? Me da igual: que se jodan ambos, los amiguetes y el alcalde. Porque también me jode a mí este asunto del tributo empresarial que, en mi visión de las cosas, consiste en que a las empresas les hemos de pagar por cojones, porque hay que pagarles sin más, y ellas nos dan a cambio productos y servicios -que muchas veces ni queremos ni necesitamos- de mala calidad, en poca cantidad o en formatos que nos importan un pimiento. Vivimos una verdadera dictadura empresarial. AGBAR, ENDESA&#8230; todas estas, <strong>tienen derecho</strong> a que nosotros les entreguemos dinero, al exacto mismo nivel que el Estado nos exige el pago de tributos. Tenemos que ahorrar para ser más ecológicos, pero, ¡ah, eso sí! pagando lo mismo. En casa (y supongo que en la de muchos de vosotros) hemos reducido considerablemente el consumo de agua, cosa que no puede decirse, en absoluto, del importe del recibo. Con la electricidad igual, y espera a que todos funcionemos con bombillas de bajo consumo&#8230;</p>
<p>El <em>achuntamén</em> obviamente -y para variar- no está velando por el interés público, sino haciendo de mamporrero de intereses particulares ajenos al bien común que sólo benefician a los interesados y a la <em>beautiful</em> municipal instalada en el machito.</p>
<p>Lo cierto es que con un 40 por 100 de jóvenes en paro (la tasa más alta de Europa), con padres cuyo sueldo ha sido rebajado y/o son víctimas de salarios o contratos basura, con abuelos -si me apuras- que han visto congeladas sus pensiones, los chavales no van sobrados de pasta y menos aún si tenemos en cuenta los precios <strong>de absoluto latrocinio sierramorenesco</strong> que se estila en los bares de copas. Nuestro ínclito Hereu se ha propuesto meterlos de nuevo en los <em>pubs</em> por las buenas o por las malas. Con clientela forzada, también hago yo negocios.</p>
<p>Hasta el día en que los chicos exploten. Hasta el día en que, desesperados por no poder desarrollar unas actividades de ocio razonablemente satisfactorias y asequibles, desesperación sumada a la que resulta de contemplar su previsible futuro personal, profesional y familiar, descubran una nueva diversión: el tiro al farol a pedrada limpia, el cóctel molotov y el coche ardiendo. Todo ello, por supuesto, como el <em>botellón</em>: masivo. Entonces, sí, entonces todo será clamar por los antidisturbios, llamarlos incívicos y terroristas, mesarse las barbas, rasgarse las vestiduras y berrear y rechinar de dientes.</p>
<p>Nos merecemos lo peor, palabra.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>En una de estas tan propias del cutre gobierno que venimos padeciendo, a <em>Pepiño</em> se le ha ocurrido la enésima: preparar controladores aéreos militares para poner coto a la huelga encubierta que llevan a cabo los controladores aéreos civiles.</p>
<p>Bueno, aparte de que esto es una estupidez notoria cuyo experimento en Francia costó más de medio centenar de vidas en un accidente aéreo -entre aviones de bandera española por cierto- causado por la negligencia del control aéreo militarizado, y aparte de que resulta éticamente nefasto utilizar a funcionarios de obediencia debida como esquiroles, salta a la vista que, en todo caso, nunca podría ser una solución estructural. No hace falta ser un gran conocedor de la aeronáutica para darse cuenta de que la diferencia entre el controlador militar y el civil va muchísimo más allá que la densidad de tráfico que controlan unos y otros (por si esto, ya que estamos, fuera poco) y que las funciones son claramente distintas: el controlador militar no sólo se ocupa del tráfico propiamente dicho, sino que su especialidad es la del control de misiones de combate, en las cuales los parámetros de vuelo, de seguridad y de un montón de variables más, son radicalmente distintos -cuando no diametralmente opuestos- a los del tráfico civil.</p>
<p>Decía ayer Ignacio Escolar que, admitiendo que los controladores aéreos fueran un cáncer, hay quimioterapias que le dan mucho más miedo aún. En lo cual lleva muchísima razón, razón que empaña, no obstante, cuando, <a href="http://www.escolar.net/MT/archives/2010/07/inteligencia-militar.html">en su <em>post</em></a> describe la estúpida intención de <em>Pepiño</em> como motivo de gran contento para los militares. Sabemos que no es cierto, que adelantándose incluso al rechazo del Colegio Oficial de Pilotos Aéreos (creo que se llama así y ya era hora de que en un caso de estos interviniera una corporación pública y no el dichoso SEPLA), los propios militares -a través, como siempre, de una asociación paralela, ya que no tienen órganos propios de expresión- han manifestado su rechazo por la medida en base a las diferencias técnicas entre ambos colectivos la similitud de cuyas funciones es poco más que aparente.</p>
<p>Estamos ante un problema de difícil solución: el de colectivos numéricamente pequeños pero de los que dependen sectores enteros y tienen, por consiguiente, capacidad para causar grandes molestias y n menguados perjuicios. Los controladores aéreos son un ejemplo, pero también tenemos a los maquinistas ferroviarios, a los motoristas del metro -a extinguir en Barcelona, donde una línea ya funciona sin ellos y todas las demás, menos una, están preparadas para funcionar así también- y un etcétera que, si lo miramos bien, nos lleva a la conclusión de que no más de cien mil personas, a todo estirar, pueden paralizar, materialmente, el país entero.</p>
<p>Justamente esa característica de ser minoritarios, de poseer capacitaciones técnicas avanzadas y de asumir responsabilidades muy graves, acaso enormes, es lo que los hace, en la mayoría de los casos, profesionales pródigamente retribuidos. Claro, entre su capacidad de paralización total o parcial de un servicio -que tanto nos fastidia a todos y cada uno de nosotros- y su excelente remuneración -que nos lleva a la fácil y habitual conclusión de que se trata de <em>privilegiados</em>- sus movilizaciones, por justas y razonables que sean -cuando lo son- nos producen una profunda irritación (no exenta de cierta envidia: ojalá, pensamos, tuviéramos nosotros esa capacidad de paralizar servicios o, incluso, el país entero).</p>
<p>Los controladores aéreos han optado por el subterfugio de las bajas para defenderse de un recorte salarial importante (si era excesivo ¿quién se lo otorgó previamente?). En principio es censurable, pero debemos recordar lo que les ocurrió a los motoristas del metro de Madrid, a los que se impusieron unos servicios mínimos brutales y a todas luces abusivos que les llevó a asumir el riesgo cierto de no cumplirlos. El sistema de las bajas elude este problema porque, en estos días, a los controladores aéreos les meterían unos servicios mínimos que no bajarían del 70 por 100 si intentaran una huelga formal.</p>
<p>Precisamente ya se puso de manifiesto, cuando la huelga del metro madrileño, que está pendiente de elaborarse aún la ley de huelga, la ley -orgánica, obviamente- que debiera regular el derecho de huelga y los deberes de empresario y trabajador mientras ésta se produce. Esta ley es una exigencia constitucional y cabe recordar nuevamente que la Constitución va a cumplir 31 años a finales del corriente y uno empieza a preguntarse -según van yendo las cosas en otro orden de ídem- si esta Constitución, ya hecha unos zorros, llegará a morir sin haberse desarrollado completamente.</p>
<p>Una de las virtudes que podría tener esa ley -si se redactara bien- sería la de acabar, entre otras lacras, con las huelgas encubiertas; el problema -el problema para unos cuantos, no para todo el mundo- es que para ello tendría que poner coto a muchos abusos que se practican contra los trabajadores cuando sus huelgas son perfectamente legítimas en fondo y forma. Y, claro, es mucho más fácil criminalizar a un colectivo, denigrarlo ante una ciudadanía encolerizada por las carencias en un servicio cuando sus prestadores se ven obligados a poner en marcha una huelga encubierta, que regular la huelga y tener que prescindir de la cómoda arbitrariedad de la que vienen gozando las administraciones (en pro de los intereses de las empresas) a la hora de imponer servicios mínimos o de proveer el servicio utilizando esquiroles forzosos. Entre otras cosas.</p>
<p>Así que a otro perro con ese hueso, <em>Pepiño</em>.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>No seré yo quien vaya a defender el calzoncillismo futbolero, faltaría más. Ni creo que a estas alturas vaya a ser yo sospechoso de ello. Pero me acabo de enterar de una buena: resulta que ERC prohibió taxativamente que, en el curso de todas las actividades juveniles dependientes de la Generalitat (directamente o por licitación), <a href="http://www.lavanguardia.es/politica/noticias/20100721/53968222867/erc-prohibe-ver-la-final-de-la-roja-en-los-albergues-de-la-generalitat-joventut-holanda-sudafrica-gi.html">se permitiera a los chavales ver la final entre España y Holanda</a>. La prohibición se formuló con ferocidad verdaderamente nacionalista -esa inquina retorcida tan propia del gremio- sin escatimar amenazas de despido hacia quienes la vulneraran e ignorando numerosas peticiones de padres para que se permitiera a sus hijos acceder a la retransmisión de la final en cuestión.</p>
<p>El pretexto alegado por los tíos estos fue que los contenidos pedagógicos no podían ceder espacio a algo como una final futbolera, argumento que sería perfectamente plausible si no fuera porque:</p>
<p>Primero: a las ocho y media de la tarde (hora en que empezó la final en cuestión), todas los participantes de cualesquiera actividades juveniles o están cenando o están preparándose para la cena. Que no me cuenten batallas, que me he tirado unos cuantos años realizando actividades juveniles. Y una actividad nocturna -que, quiérase o no, siempre queda en cierto modo desgajada del común de las actividades del día- puede suprimirse sin graves inconvenientes para el plan formativo de la actividad. Por lo demás, quién dijo que, vectorizada en un sentido u otro, a una final futbolera no pueda extraérsele, aun planteándolo como reflexión o como debate, un contenido formativo (por ejemplo, sobre los valores o los desvalores de los deportes de pelota, de espectáculo y/o profesionalizados).</p>
<p>Segundo: si la final importante llega a serlo para un equipo de primera división (<strong>uno</strong> concreto, <strong>no</strong> el otro) de la barcelonesa capital catalana, presenciar la final en cuestión hubiera sido casi obligatorio (desde luego, lo hubiera sido <em>de facto</em> al no haberse previsto actividad alternativa, que seguro que no se hubiera previsto). Vamos, <em>patriotismo</em> de necesaria uniformidad reglamentaria, para entendernos.</p>
<p>No se nos oculta la realidad de las cosas: lo que no soportaba ERC era la perspectiva de una efusión españolista en actividades promovidas por la Generalitat (ergo públicas, por cierto) a que hubiera llevado -como de hecho llevó- la victoria de los calzoncilleros españoles. Es decir, que ERC no estaba dispuesta a que en las actividades juveniles públicas se produjeran manifestaciones de júbilo contrarias a sus designios. Pensamiento único a la trágala del ordeno y mando.</p>
<p>En definitiva, lo que hizo ERC con premeditación, alevosía y mala leche (sobre todo, una inconmensurable mala sangre), fue un acto de censura. Dicho en otras palabras: <strong>una perfecta canallada</strong>.</p>
<p>Que es lo que cabe esperar de algunos, claro está. Sorpresas, pocas.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Bueno, queridos, pues hasta aquí hemos llegado hoy y hasta aquí hemos llegado en este año que, lo confieso, no ha sido de los más productivos y ha visto mucha incidentalidad paellera. En parte, la muchísima dedicación a que me obligó la organización del IIº Encuentro Nacional de Internautas de Langreo -dedicación y esfuerzo que valieron enteramente la pena, todo hay que decirlo, porque el acontecimiento resultó un éxito- y en parte a una especie de <em>crisis bloguera</em> que me hizo replantearme esta bitácora y cuya resolución final (dejarla como estaba) aún veo provisional, me limitaron mucho la actividad bitacoril, quizá no tanto por falta de tiempo como de ánimos: en el <em>desafío de la hoja en blanco</em> (ahora <em>monitor en blanco</em>), demasiadas veces ha ganado la hoja derrotando a una imaginación a bastantes ratos agotada en una sopa de contenidos, previsiones, preparativos, desplazamientos y demás.</p>
<p>Confío en que el próximo curso será más normal, pero vete a saber qué derroteros tomarán los acontecimientos -familiares, activistas y demás- que puedan tener repercusión en «El Incordio». De momento, a la vuelta de vacaciones esta bitácora se muda de servidor -aún pendiente de decidir a cuál- y probablemente cambiará su estética no mucho más adelante. No, en cambio -y de momento-, la estructura, orientación y temática de sus contenidos.</p>
<p>La paella cierra por vacaciones y «El Incordio» no todavía, a reserva de que quizá mañana pueda -ya más casual que premeditadamente- entrar algún último <em>post</em>.</p>
<p>«El Incordio» se volverá a poner en marcha el 16 de agosto y, por tanto, la próxima paella hay que fijarla para el jueves 19. Pero no hay que descartar que la semana anterior pueda entrar alguna cosilla; incluso es posible -no probable- que si los ánimos están tensos y la actualidad -y mi puesta a punto sobre ella- es propicia, pueda haber paella el propio jueves 12.</p>
<p>Hasta entonces, que tengáis un feliz descanso aquellos cuyas fechas coincidan con las del mío; y que tengáis un buen pasar aquellos a los que el trabajo os marque el descanso en otras épocas. Y los que habéis caído en el pozo del paro -que alguno hay y me consta- muchísimo ánimo, no os dejéis vencer y, sobre todo, que no os abandone la seguridad de que lo mejor está aún por llegar; descansad si podéis -el paro también cansa, y no poco- y reponed fuerzas para comeros el mundo en septiembre.</p>
<p>Y ya sabéis, como siempre: mucho ojo en la carretera.</p>
<p>Os quiero ver a todos aquí, a la vuelta, enteritos.</p>
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		<title>Zarpa el «Titanic» editorial</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2010/07/19/zarpa-el-%c2%abtitanic%c2%bb-editorial/</link>
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		<pubDate>Mon, 19 Jul 2010 16:47:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Correo ordinario
Durante este fin de semana ha circulado mucho un artículo de Ricardo Galli sobre Libranda, la tienda virtual oficial del sector editorial español. Aparte de Galli, otros han escrito también sobre el asunto. Y los comentarios han resultado durísimos. La plataforma es una verdadera porquería, el fondo es raquítico, los precios [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Correo ordinario</strong></em></p>
<p>Durante este fin de semana ha circulado mucho un <a href="http://gallir.wordpress.com/2010/07/16/no-seamos-incautos-libranda-no-pretende-vender-ebooks/">artículo de Ricardo Galli sobre Libranda</a>, la tienda virtual <em>oficial</em> del sector editorial español. Aparte de Galli, otros <a href="http://www.baquia.com/noticias.php?id=16776">han escrito</a> también <a href="http://www.error500.net/articulo/comprar-un-libro-electronico-en-espana-con-libranda-odisea-en-ciberespacio">sobre el asunto</a>. Y los comentarios han resultado durísimos. La plataforma es una verdadera porquería, el fondo es raquítico, los precios son carísimos y, encima, hay que sufrir un DRM absolutamente irritante.</p>
<p>O sea, lo que se veía venir.</p>
<p>Tal como preveíamos muchos, el sector editorial no ha sabido escarmentar en la ajena cabeza del sector discográfico y cinematográfico y, entre el temor a la <em>piratería</em> y su absoluta incapacidad para adaptar el modelo de negocio en la estúpida pretensión de mantener en modo digital la estructura de negocio del modo papel, la va a cagar, pero bien cagada, y va a reproducir punto por punto los mismos errores en que han incurrido los vendedores de discos. No se entiende, la verdad. No me cabe en la cabeza que grupos mediáticos y editoriales potentes -como Planeta que, está, por cierto, en el ajo de Libranda- que se suponen dirigidos por profesionales de primera división -o así parecerían indicarlo sus sueldazos- sean capaces de comportarse con tal necedad, con tanta negligencia, con tan supina idiotez.</p>
<p>Precisamente una industria, la editorial, que sí corre un riesgo severísimo de desaparecer, en mucha mayor medida que la discográfica o la cinematográfica. Lo he dicho muchas veces: autoeditar en papel, por más <a href="http://www.bubok.es/">Bubok</a> y similares que haya, es algo costoso y poco competitivo, porque no existe prácticamente nada que pueda llamarse apropiadamente «distribución» y la distribución es absolutamente imprescindible en el formato papel. Pero en el ámbito digital, la cuestión se invierte: cualquier autor puede escribir su libro y, sin más, distribuirlo en red, según diversas fórmulas: gratuitamente tal cual, gratuitamente pero pidiendo una donación voluntaria o, simplemente, vendiéndolo, cosa que podría hacerse a muy bajo precios (2-3 euros el ejemplar) obteniendo de cada venta una remuneración muchísimo mayor que la que se obtiene de la editorial. De todos modos -y como pasa siempre- la mayoría de los autores literarios no puede vivir de los ingresos de sus obras; digámoslo claramente ahora que aún no hay lo que las empresas llaman <em>piratería</em> en cantidad significativa: salvo unos pocos consagrados -consagrados sobre todo por la industria editorial- que venden centenares de miles de ejemplares, nadie puede comer de escribir libros.</p>
<p>Y se siguen editando libros que no dan de comer a sus autores. ¿Por qué? Pues porque el libro es una plataforma para otras actividades que sí dan de comer al autor: conferencias, intervención en jornadas, cursos, artículos en prensa, clases en universidades, etc. En este sentido, la red puede cumplir con ese papel mucho más eficientemente y prácticamente desde el primer momento. Las editoriales tradicionales quedarán, con el tiempo, reducidas a constituir plataformas publicitarias para los aludidos consagrados, pero hasta eso dudo. El negocio se les va a ir de las manos y así como la industria discográfica y cinematográfica -sobre todo esta última- tienen razonables posibilidades de mantenerse ahí, quizá con volúmenes mucho menores, pero ahí, simplemente adaptándose a las nuevas circunstancias, la editorial, diga lo que diga, lo tiene muy crudo.</p>
<p>Generalmente, los dirigentes editoriales suelen decir que su negocio no decaerá porque, por más que el libro sea digital siempre se les necesitará para efectuar la criba entre lo bueno y lo malo. Tonterías. Esa criba puede perfectamente hacerse en red, donde habrá comentarios, habrá críticos solventes y donde, como siempre, funcionará el boca a oído: los amigos que me recomiendan libros -tanto personalmente como en red- tienen toda mi confianza, muchísima más que una editorial que va directamente a la pela. La criba que realmente efectúan las editoriales es la que, precisamente, debe acabarse: decidir qué <em>podemos</em> y qué no <em>podemos</em> leer. Hasta hoy, necesitábamos a las editoriales para que hubiera libros y dependíamos enteramente de sus criterios culturales o políticos. Desde hoy, esto va a empezar a no ser así. Sencillamente, van a perder el control, van a dejar de imponer lo que se lee y lo que no se va a leer. En la red todo tiene la misma oportunidad de partida y sólo los lectores, sin ninguna otra mediatización, con entera libertad, decidiremos qué autor va a subir como la espuma y cuál no.</p>
<p>La estupidez se eleva a la enésima potencia cuando vemos los precios de los libros electrónicos: entre un 70 y un 80 por 100 del coste de un libro en papel. Pero, bueno&#8230; ¿es que nos toman por imbéciles o qué? Los mayores costes de un libro están, precisamente, en lo que es impresión y encuadernación y, sobre todo en la distribución; además del beneficio del intermediario, del librero, que se empeñan en mantener. Esta es una de las víctimas colaterales lamentables pero irremediables: el librero. Que tampoco van a ser tantos, porque libreros-libreros, lo que se dice <em>libreros</em>, hay poquísimos; lo que abunda realmente son los simples vendedores de libros que no tienen ni pajolera idea de lo que se traen entre manos. Pero sí: tanto los unos como los otros van a caer y en el caso de los libreros auténticos -entre los cuales, además, tengo amigos- es especialmente lamentable, porque prestan un magnífico servicio al lector, su cliente, tanto más excelente cuanto más conocido es. Pero la digitalización del libro no les deja, prácticamente, lugar, más allá de los que se han especializado en material para bibliófilos -que son muy pocos- cuyo nicho probablemente se mantendrá, porque las ediciones raras, los incunables y demás, inversamente a todo el resto del sector, no tienen alternativa digital. Me alegraré por éstos y lamentaré -con verdadera tristeza- la defunción sectorial de los demás, pero todo adelanto tecnológico causa víctimas. También la imprenta terminó con los copistas.</p>
<p>En fin, la propia industria editorial está entregando su negocio a la <em>piratería</em> que tanto teme, y lo está haciendo por su propia estupidez.</p>
<p>Yo no tengo todavía lector electrónico. Voy a esperar a que venga con ciertos adelantos -el color, que ya es inminente, la posibilidad de escribir notas a mano sobre el propio libro o documento, etc.- y que ajuste un poco más los precios, que bajarán ostensiblemente tan pronto la gente se ponga a comprar el aparato masivamente. Hay que tener en cuenta que sus usos van mucho más allá del libro y que es un auxiliar valiosísimo para el manejo de documentos, mucho más práctico que el PC, tanto en su manejo intrínseco como en la comodidad de lectura (que en el PC y parece que también en inventos como el <em>iPad</em>, es una experiencia agobiante a partir de la décima página) o como en su mismo transporte. Pero así como no consumo música bajada de redes P2P, porque la música que se hace ahora no me gusta ni regalada, sí consumiré libros y no pocos (exactamente igual que ahora). Y preferiré pagarlos a un precio razonable que compense adecuadamente al autor, que compense a la editorial de sus gastos (maquetación, promoción, etc.) y que produzca al editor un beneficio igualmente razonable. Pero si los editores se empeñan en tomarme por imbécil, pueden irse a la misma mierda: nos veremos en el P2P.</p>
<p>La primera putada ya me la han jugado con los libros de texto escolares que va a llevar empotrados el PC -con Window$ obligatorio, por cierto, qué vergüenza- que voy a tener que comprarle forzosamente a mi hija pequeña (2º de ESO), lo cual me jode adicionalmente porque mi hija pequeña ya tiene ordenador: heredó un Lenovo 3000 que yo deseché porque la fórmula del portátil como base única de trabajo no me ha convencido y hace ocho meses me pasé al sobremesa más mini. Contando estos dos míos, en casa hay cuatro ordenadores y todos funcionan como una moto con Ubuntu. Ahora me obligan a meter a la trágala un chafarriñón con Micro$oft, y usando libros digitales falsos (sólo podrán ser leídos en red mediante un usuario y una contraseña y por tiempo limitado). Pues muy bien: la industria editorial me va a compensar en sangre de P2P esta cabronada.</p>
<p>Se vayan poniendo las pilas o encargando sus misas de réquiem.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El desastre de la Nación</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2010/07/15/el-desastre-de-la-nacion/</link>
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		<pubDate>Thu, 15 Jul 2010 16:39:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Los jueves, paella
Realmente descorazonador ayer el debate sobre el estado de la Nación, sobre todo en lo referente a los dos principales partidos y los dos principales líderes (y me duelen las yemas de los dedos al teclear la palabra «líderes» referida a esos dos impresentables).
El cutre espectáculo de un presidente de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Los jueves, paella</strong></em></p>
<p>Realmente descorazonador ayer el debate sobre el estado de la Nación, sobre todo en lo referente a los dos principales partidos y los dos principales líderes (y me duelen las yemas de los dedos al teclear la palabra «líderes» referida a esos dos impresentables).</p>
<p>El cutre espectáculo de un presidente de Gobierno volviendo con pretendida rotundidad sobre lo dicho -con rotundidad aún mayor- hace un año, intentando explicar -<strong>¿explicar?</strong>- como propias unas medidas que le han sido impuestas (y además, todos, absolutamente todos los ciudadanos lo sabemos más allá de toda duda) desde las hegemónicas Francia y Alemania, impulsadas a su vez por los no menos hegemónicos Estados Unidos y China (China le amenazó con poner en el mercado, a la venta y de golpe, toda la deuda española en poder del país asiático), sólo se ha visto superado por la aún más choricera representación del triste y lamentable Mariano Rajoy, que por más que se disfrace con pretendida retranca gallega, logra -raro récord- ser aún más anodino que el propio Zap. Que ya es ser anodino. Rajoy, como parece ser norma en la derecha (Aznar hizo lo mismo), no suelta prenda sobre sus alternativas, no quiso decirnos qué pensaba hacer él si lograra tomar el poder, cosa que sólo puede explicarse de una de las dos maneras: o bien carece, efectivamente, de alternativas, o bien teme la <em>espantá</em> de votos que se produciría si éstas fueran conocidas. Y me temo mucho lo segundo. Quizá por eso recurrió al ya manido oportunismo de arrimar el ascua a su putrefacta sardina utilizando a modo de tabla de surf el ya conocido de otros tiempos <em>váyase señor Zapatero</em>.</p>
<p>En cuanto a los corifeos, qué vamos a decir&#8230; Si la bancada azul es desoladora en su lamentable nivel político y hasta intelectual -a falta únicamente de Leire Pajín para redondear a ese deprimente colectivo- los escaños populares son la viva imagen de la bronca tabernaria y de un comportamiento que, en comparación, hace caballeros de club británico a los más brutales forofos futboleros. El comportamiento de auténtica canalla de los diputados populares cada vez que habla un adversario, el despliegue de gritos, abucheos y, en fin, rebuznos, produce vergüenza ajena a cualquier ciudadano al que aún queden tripas para aguantar la retransmisión. A mí me costó un esfuerzo no arrojarle un zapato al televisor; solamente el recuerdo de lo que me costó el aparato y la evidencia de que el zapatazo no impactaría contra los dientes de ninguno de los hotentotes en cuestión me procuraron la contención necesaria.</p>
<p>Lo peor, lo verdaderamente peor de todo es que este espectáculo, el de unos y otros, constituye un fiel reflejo del estado de la nación. Este aspecto no cabe discutirlo, desde mi punto de vista. Una nación entregada enteramente al embrutecimiento futbolero, a un ciego hedonismo devenido en sucia ludomanía, a un individualismo egoista y absurdo, a un comportamiento -a todos los niveles socioeconómicos- del más pringoso <em>nuevorriquismo</em> que todavía pervive en la absoluta y generalizada inconsciencia de la gravedad de la crisis, la cual no pasa de ser un retintín más de conversación carajillesca, no puede tener otra representación que ese parlamento caricaturesco y tabernario, que esa atmósfera pestilente, que ese imperio de la mediocridad y de la corrupción política, económica y social.</p>
<p>En medio de todo este puré de mierda, una única luz: Duran i Lleida. Desde la queja por el agravio estatutario, una intervención comedida, racional, no propiamente conciliadora -de hecho, compareció para expresar un fuerte dolor y una enérgica protesta- pero sí conteniendo la propuesta de una reflexión, de una reflexión grave, sobre el encaje de Cataluña en el proyecto español.</p>
<p>Duran i Lleida es un caso aparte en la poítica española y catalana. Incardinado en una coalición -nunca ha acabado de cuajar como partido unitario- en la que predomina el tono nacionalista -con picos y valles, pero predomina-, a veces me pregunto qué hace ahí Duran. Porque Duran es un regeneracionista del siglo XXI o, desde otra perspectiva, un verdadero <em>noucentista</em>, quizá el último <em>noucentista</em>. Duran i Lleida encarna a mi modo de ver (no digo que represente, sino que <em>encarna</em>, que es otra cosa) a ese catalán arquetípico, que yo siempre he creído y sigo creyendo mayoritario por más que silencioso, que enarbola un catalanismo o, mejor, una catalanidad, incardinada en un proyecto español y, además, liderándolo. Muchas veces he pensado que si Unió funcionase autónomamente, independiente de la tropa esa de Convergència, contaría frecuentemente con mi voto y con mi adhesión intelectual, porque este regeneracionismo catalán proyectado sobre la propia España constituye una idea muy saludable -que, por otra parte, no es nueva, al contrario, quizá es más antigua que el nacionalismo mismo- me hace olvidar el planteamiento derechista de su visión económica&#8230; que, también es cierto, se distancia, a su vez, de la vesanía ultraliberal.</p>
<p>La verdad es que escuchándolo ayer tuve la impresión -desgraciadamente fugaz- de que aún podría haber esperanza. Si se escuchase a Duran, si se escuchase a todos los que propugnamos que se entienda a Catalunya desde un ángulo distinto del fundamentalismo castellano de frontera, España sería no sólo viable, sino, además, atractiva. Pero eso requiere una refundación, una reescultura de la idea misma, del concepto mismo de España. Cosa que, por otra parte, es su única posibilidad de viabilidad. La impugnación de España que se está llevando ahora mismo en Catalunya, extensa y profunda como jamás antes lo había sido, trasciende de los juegos malabares con las cifras de una manifestación. En la manifestación, como pasa siempre con estas cosas, ni eran todos los que fueron -hay muchísimo payaso por ahí- ni fueron todos los que eran. Yo creo que el sector quizá más radical pero también más serio del independentismo y del nacionalismo pasó olímpicamente de asistir a la manifestación asqueado por el mejunje liado en su convocatoria. Es una opinión personal, claro, toda vez que no formo parte de ese colectivo -aunque a algunos conozco que sí y que, efectivamente, no acudieron- pero no se me va esa impresión.</p>
<p>Desgraciadamente, ni Duran ni tantos otros seremos escuchados. Siempre que trato estos temas me vienen a la memoria los versos de Machado:</p>
<p><em>Castilla miserable,<br />
ayer dominadora,<br />
envuelta en sus harapos<br />
desprecia cuanto ignora</em></p>
<p>Desde la fiera e irreflexiva bronca mesetaria, el problema catalán, que como muy bien dijo ayer Duran -y ojo, que esto es muy importante- no es tal problema catalán sino un problema <strong>español</strong>, no tiene solución porque, entre otras cosas, empieza por un profundo, ancestral y arraigado desprecio por la catalanidad misma. Mis vacaciones van a transcurrir este año por Aragón, Castilla-León y Asturias, y me estoy atizando verdaderas sobredosis de protectores de estómago solamente por la bilis que voy a tener que tragar intentando no discutir (¿para qué?) las mil barbaridades, imbecilidades y gilipolleces que voy a tener que escuchar. Y entiéndaseme bien: cuando hablo de <em>castellanos</em> no aludo a un gentilicio -de hecho, me encanta Castilla- sino propiamente a una mentalidad; mentalidad que, además, no es exclusiva de los castellanos (la he visto con mucha frecuencia en andaluces, aragoneses y en naturales de diversas otras regiones) y que no aqueja tampoco a todos los castellanos.</p>
<p>Quizá me posea al escribir estas líneas un acceso de pesimismo, pero nunca había visto la situación tan deteriorada, quizá porque nunca había visto en Cataluña una animadversión tan tremenda y tan extendida -esta vez, sí, real y palpable, sin fantasías eróticas de tebeo nacionalista- a la idea de España. Lo dijo ayer Duran i Lleida: el independentismo se ha extendido de forma inusitada gracias al numerito del Tribunal Constitucional y el <em>estatut</em>. No mintió. Doy fe de que ni miente ni exagera.</p>
<p>Yo voy llegando a la conclusión, por todo lo dicho y mucho más que no he dicho hoy pero sí tantas otras veces, de que el sistema está agotado, colapsado. Cada vez tengo más claro que es necesario -y, hasta donde conviene considerarlo así, urgente- un cambio constitucional. Atención: no una reforma de la actual Constitución -que veo totalmente liquidada- sino una <strong>nueva constitución</strong>, que establezca nuevos canales de representación y de participación, una nueva estructura económica, una nueva construcción territorial, una nueva organización judicial y administrativa, etc. Dicho de otra manera: una auténtica <strong>refundación de España</strong>. Porque el pueblo español permanece ahora como un dragón dormido, sumido en un marasmo, anestesiado por la cabronada política y económica que lo paraliza y lo tiene frito a placebos; pero si ese pueblo se despierta y lo hace de mala leche -como no podrá ser de otra manera- y se rompen los diques de la ira, lo que puede suceder aquí tendría dimensiones históricas -y trágicas- de las que hay no pocos antecedentes y que, en nuestra ceguera, queremos creer superadas. Y no lo están.</p>
<p>Pero, atención: una refundación de España sólo tendría éxito si se hiciese desde el acuerdo, desde el diseño común. Ya sé que es muy difícil, pero no ha de ser imposible. Es la única forma de edificar un país en el que todos sus pueblos, todas sus culturas, todas sus sensibilidades, se encontraran a gusto participando en la tarea común, creyendo en ella y en el proyecto que se edifica. Si se quiere hacer, nuevamente, por enésima vez, desde el imperio de una única mentalidad, de una única idea, de una única sensibilidad a la cual habrían de someterse todas las demás, no estaríamos ganando, realmente, nada y continúaríamos dirigiéndonos a toda velocidad hacia el vertedero histórico.</p>
<p>Que, según me temo, es el camino que ahora mismo llevamos.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>La paella ha sido hoy monotemática, ha constituido mi propia visión sobre el <em>estado de la Nación</em> que, como podréis comprobar, veo hecha unos zorros. Mal asunto, porque el <em>establishment</em> es muy potente y no está la gente en plan de ponerse las pilas y darle la vuelta a todo el sistema con lo que ello conllevaría, en muchos casos, de darle la vuelta a la propia vida, a la propia cotidianidad. El peor conservadurismo es el que llevamos todos dentro: por mal que estemos, siempre nos atenaza el miedo de que nos acontezca algo peor. Desgraciadamente, la historia nos ha dado en demasiadas ocasiones buenas razones para pasar este miedo, pero creo que debemos superarlo y tener un poco de fe en nosotros mismos, como la tuvimos en la época de la transición, cuando todos los españoles, del primero al último -y con la única excepción de los cuatro hijos de la gran puta de siempre- decidimos que, pasara lo que pasara, no íbamos a llegar a las manos.</p>
<p>La única diferencia es que, en aquellos tiempos, prevalecía la ilusión sobre la desazón, y me temo que hoy sucede justamente lo contrario. No vivimos el mejor ambiente emprendedor, pero es que no nos va a quedar otro remedio que diseñar nuestro futuro antes de que nos quedemos sin él.</p>
<p>La próxima paella será el jueves 22 de julio y, atención, como ya dije en la despedida de la del jueves pasado, será, con casi toda seguridad, la última del presente curso. A falta, pues, de esta postrera paella, el curso, por tanto, no ha terminado y aún habrá cosas que contar. Cosa que haré en «El Incordio» durante los demás días de la semana.</p>
<p>Seguimos, por tanto, viéndonos aquí.</p>
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		<title>Mojando el papel</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2010/07/14/mojando-el-papel/</link>
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		<pubDate>Wed, 14 Jul 2010 17:00:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Correo ordinario
Tengo que agradecer a Pepe Cervera, y mucho, la encendida recomendación que me ha llevado a esta entrevista con David Simon en los blogs de ABC. He aprendido de ella -tal y como Pepe viene a vaticinar- mucho más que en muchas conferencias e incluso que en algunas jornadas pomposas y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Correo ordinario</strong></em></p>
<p>Tengo que agradecer a Pepe Cervera, y mucho, <a href="http://www.perogrullo.com/?p=1547">la encendida recomendación</a> que me ha llevado a esta <a href="http://lapalabraescrita.abc.es/2010/07/14/david-simon-la-gente-que-lleva-los-periodicos-ya-no-respeta-su-propio-producto%C2%BB/">entrevista con David Simon en los blogs de ABC</a>. He aprendido de ella -tal y como Pepe viene a vaticinar- mucho más que en muchas conferencias e incluso que en algunas jornadas pomposas y ampulosas con mucho <em>pogüerpoin</em> y mucho cuento.</p>
<p>Debo confesar que, en un principio, he afilado las uñas: je, ya tenemos al típico cabrón clamando por la abominación del <em>todo gratis</em>. Y sí, pero no. Además de que Pepe Cervera así lo afirma (y dicho por él tiene un valor), parece claro, aunque no se sea periodista, que este tío conoce perfectamente lo que es la prensa y lo que es el periodismo. En general, lo que es la comunicación, porque también domina bastante bien los procesos televisivos; y está claro que también sabe de qué va Internet. Quizá no sea un gran gurú -o no ha sentado fama de ello- pero conoce la red lo suficiente como para hablar de ella sin decir burradas. No como otros.</p>
<p>Y me ha hecho cambiar algunas ideas que yo tenía y, en algún caso, sostenía.</p>
<p>Sigo pensando -eso sí lo mantengo- que los ingresos de las empresas periodísticas ante la nueva etapa que Internet ha abierto es un problema de modelos y que el modelo antiguo no se sostiene. Es absolutamente inútil su pretensión de que el público pague por contenidos, por más alta que sea la calidad de éstos. En todo caso, las altísimas calidades en modo <em>premium</em> quizá puedan sobrevivir, sí, pero siempre serán cosa de una minoría, podrán producir algunos ingresos, pero nunca esos volúmenes a que tan acostumbradas están las grandes empresas mediáticas. Eso no quiere decir que la prensa, aun vehiculizada a través de Internet, no pueda subsistir y ser rentable: se trata, simplemente, de buscar una fórmula alternativa a las actuales -y decadentes- de convertir en dinero el valor. Claro que -y ahí empieza mi acuerdo con Simon- lo primero que tiene que haber es valor. Trasponiendo su propia idea, hay grandes cabeceras que creen que, sólo por ellas mismas, pueden mantener la exigencia de percibir un euro diario por contenidos no mucho mejores -de hecho, cada vez más cercanos- que los que ofrece la prensa gratuita. Las noticias, no son -en todos los casos- sino la pura y simple transcripción de los despachos de agencias y demasiadas veces -incluso en medios de relumbrón- vienen escritas por redactores que son una perfecta chusma que desconoce no ya su oficio de presunto periodista -eso por descontado- sino la simple corrección estilística y gramatical al alcance de cualquier bachiller superior -y si me apuran, elemental- del plan de 1958. Y los artículos de fondo no suelen ser -salvo rarísimas excepciones- sino divagaciones de pisacharcos y colipoterras del teclado al servicio de una línea política -ergo de partido- determinada. Ni hablar de pagar por eso.</p>
<p>Pero convengo con Simon en varias cosas importantes. Por ejemplo, que la blogosfera no puede sustituir a la prensa, que se trata de dos manifestaciones distintas que sólo se parecen en que son escritas, aunque también discrepo cuando dice que la blogosfera no puede causar problemas a un alcalde o a un jefe de policía: puede, ya lo creo que puede, y en España eso ya ha quedado demostrado más de una vez.</p>
<p>Convengo también en que es necesario el periodista profesional y el consejo de redacción; me ha gustado, por cierto, su razonamiento sobre lo necesario de dicho consejo. Me ha calado el ejemplo de la Junta -bueno, aquí <em>comisión</em>- de urbanismo y el ejemplo del club de <em>striptease</em> al lado de un colegio, sin duda caricaturesco en los Estados Unidos, pero conociendo a los habituales sinvergüenzas que pueblan los puestos políticos de este país, no sería nada absurdo en España. Su teoría sobre los temas espesos que no serían tratados por nadie si no hubiera prensa profesional es tan alarmante como, en parte, discutible: yo creo que -en el orden temático- la blogosfera da para todo y para más; no hay más que navegar un poco y ver la enorme cantidad de contenidos, no pocos de ellos incluso peregrinos -peregrinos para muchos, no para sus interesados, claro- para quedar perfectamente convencido de que es prácticamente imposible que haya un ámbito de la actividad o del conocimiento humano que la blogosfera no cubra. Por otra parte, tampoco el periodismo profesional lo hace. Digamos, por ejemplo, que hay bitácoras que se ocupan del urbanismo en general o de grandes entornos urbanísticos -grandes ciudades- pero poquísimas que se ocupen de un microentorno, como un barrio o una aldea, que también tienen sus necesidades y su corazoncito. ¿Y la prensa común? Pues lo mismo: los microentornos quedan excluidos, con tantas excepciones y de la misma importancia como puedan darse respecto de la blogosfera. Es posible que en Estados Unidos haya una tradición mucho más importante de periodismo local que la de aquí -que raras veces baja de lo regional- y, además, se haya sostenido conviviendo con los grandes medios y con la televisión. Desde luego, yo creo que, sobre todo gracias a los bajos costes de distribución que permite internet, en grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao o Valencia, habría de ser posible y hasta rentable la prensa de barrio. Prensa, efectivamente, profesional, más allá de boletines asociativos o de bitácoras.</p>
<p>También veo que, aunque sobrevolando la cuestión, acusa recibo de un problema que aqueja a las suscripciones en red: cuestan lo mismo -o poco menos- que las de papel, siendo así que no existen en red los gastos de imprenta y de distribución, que no son pequeños. Esto es lo que matará, por cierto, a los necios de los editores de libros: están preparando sus ediciones electrónicas a precios que apenas son un pelín más baratos que las ediciones tradicionales; las diferencias se miden casi en calderilla. Cuando todos sabemos que el material físico y su edición y distribución se comen una parte muy grande del pastel del precio. Muy grande.</p>
<p>En definitiva, me ha gustado. Es la primera vez que veo una defensa de la prensa tradicional pero desvinculándola del papel, basada en una correcta utilización de Internet -lejos, por tanto, de la criminalización de la red- y en la calidad y profesionalización de sus contenidos. Si pudiera haceme oir por él, sugeriría a Simon que reflexionara sobre la blogosfera como un elemento paralelo y eventualmente interconectable con el periodismo (no tanto pensando en periodistas <em>bloggers</em> sino en <em>bloggers</em> constituidos -ocasionalmente- en periodistas) y, desde luego, imprescindiblemente, sobre los posibles modelos de negocio para esa prensa convencional y profesional en red, intentando dejar de lado las suscripciones. Por ahí va cuando piensa en la financiación por instituciones sin ánimo de lucro, pero incluso en este caso la independencia del medio quedaría en entredicho: la independencia financiera es absolutamente imprescindible para que pueda pensarse en la otra. Hay que seguir buscando.</p>
<p>Desde luego, no dejéis de leer esta entrevista.</p>
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		<title>Los números del pulpo</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2010/07/10/los-numeros-del-pulpo/</link>
		<comments>http://www.elincordio.com/2010/07/10/los-numeros-del-pulpo/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 10 Jul 2010 19:27:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Pequeños bocaditos
No, si ya lo dije ayer:






«El Periódico» acude raudo a hinchar el globo



Ahora, vamos allá con la metodología Manifestómetro&#8230;
El paseo de Gràcia tiene, entre la Diagonal y la Gran Via un kilómetro de largo y 60 metros de ancho, de donde, si no recuerdo mal cómo se multiplica (ni siquiera uso [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Pequeños bocaditos</strong></em><strong></strong></p>
<p>No, si <a href="http://www.elincordio.com/2010/07/09/numerando-que-es-gerundio/">ya lo dije ayer</a>:</p>
<table style="width: auto;" border="0">
<tbody>
<tr>
<td><a href="http://picasaweb.google.com/lh/photo/bvGtsB2LDYetjkIa0fg7lQ?feat=embedwebsite"><img src="http://lh4.ggpht.com/_AOs1RdMmYFU/TDi-4ycEXOI/AAAAAAAAFD0/3FcB-qfpX4s/s400/El%20mill%C3%B3n%20de%20la%20mani.jpg" alt="" /></a></td>
</tr>
<tr>
<td style="font-family:arial,sans-serif; font-size:11px; text-align:center">«El Periódico» acude raudo a hinchar el globo</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Ahora, vamos allá con la <a href="http://manifestometro.blogspot.com/">metodología Manifestómetro</a>&#8230;</p>
<p>El paseo de Gràcia tiene, entre la Diagonal y la Gran Via un kilómetro de largo y 60 metros de ancho, de donde, si no recuerdo mal cómo se multiplica (ni siquiera uso la calculadora, para hacer el salto sin red) nos arroja una superficie total de 60.000 metros cuadrados. Estos metros cuadrados incluyen alcorques de árboles, postes y otros obstáculos viarios, pero como soy así de sobrado, vamos a despreciarlos.</p>
<p>Sobre esta superficie, veamos las siguientes concentraciones de personal:</p>
<p>· 1 persona por metro cuadrado = 60.000 personas<br />
· 2 personas por metro cuadrado = 120.000 personas<br />
· 3 personas por metro cuadrado = 180.000 personas<br />
· 4 personas por metro cuadrado = 240.000 personas</p>
<p>Y cuatro personas por metro cuadrado ya es una concentración de transporte público en hora punta. Aún admitiéndolo, estamos ante un máximo de <strong>240.000 personas</strong>. Google canta:</p>
<table style="width: auto;" border="0">
<tbody>
<tr>
<td><a href="http://picasaweb.google.com/lh/photo/sQiKYTF2fmVB2KuM37Ia1Q?feat=embedwebsite"><img src="http://lh5.ggpht.com/_AOs1RdMmYFU/TDi-5MeUGiI/AAAAAAAAFD4/q7sSVyltFX0/s400/Gr%C3%A0cia%20ancho.jpg" alt="" /></a></td>
</tr>
<tr>
<td style="font-family:arial,sans-serif; font-size:11px; text-align:center">Medición del paseo de Gràcia a lo ancho</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table style="width: auto;" border="0">
<tbody>
<tr>
<td><a href="http://picasaweb.google.com/lh/photo/fb7Fg9DZJ-Ihs1HPkv6ORw?feat=embedwebsite"><img src="http://lh4.ggpht.com/_AOs1RdMmYFU/TDi-5KkfepI/AAAAAAAAFD8/O1VCYFhhTZs/s400/Gr%C3%A0cia%20largo.jpg" alt="" /></a></td>
</tr>
<tr>
<td style="font-family:arial,sans-serif; font-size:11px; text-align:center">Medición del paseo de Gràcia a lo largo</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Para llegar al millón cien mil personas que da la pintoresca Guàrdia Urbana barcelonesa, harían falta <strong>cuatro paseos de Gràcia</strong> y aún habría que mirar dónde metemos a otras 140.000 personas.</p>
<p><strong>¡Ah! ¿Qué también hay que incluir la Gran Via entre paseo de Gràcia y plaza Tetuan?</strong> Ah, entonces igual sí cuadran los números. Veamos&#8230;</p>
<p>La Gran Via tiene, entre paseo de Gràcia y plaza Tetuan 810 metros, siendo su ancho de 50. Esto totaliza 40.000 metros cuadrados, incluyendo, como antes, los alcorques, los postes y demás.</p>
<p>A ver las concentraciones:</p>
<p>· 1 persona por metro cuadrado = 40.000 personas<br />
· 2 personas por metro cuadrado = 80.000 personas<br />
· 3 personas por metro cuadrado = 120.000 personas<br />
· 4 personas por metro cuadrado = 160.000 personas</p>
<p>Pues no, los números siguen sin cuadrar. Suponiendo que estuvieran abarrotados simultáneamente -y con la gente bien apretadita- el paseo de Gràcia y la Gran Via, estamos hablando de un máximo total de <strong>400.000</strong> personas. Veámoslo nuevamente gracias a Google:</p>
<table style="width: auto;" border="0">
<tbody>
<tr>
<td><a href="http://picasaweb.google.com/lh/photo/73fYSC9ka-guYpLTRSHl1Q?feat=embedwebsite"><img src="http://lh3.ggpht.com/_AOs1RdMmYFU/TDi-5et9O2I/AAAAAAAAFEA/7PITNYGevnQ/s400/GranVia%20ancho.jpg" alt="" /></a></td>
</tr>
<tr>
<td style="font-family:arial,sans-serif; font-size:11px; text-align:center">Medición de la Gran Via a lo ancho</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table style="width: auto;" border="0">
<tbody>
<tr>
<td><a href="http://picasaweb.google.com/lh/photo/5ClNkTlbds9g_AhN-AgeeA?feat=embedwebsite"><img src="http://lh4.ggpht.com/_AOs1RdMmYFU/TDi-5b6yRII/AAAAAAAAFEE/Vj8zLiL-Fso/s400/GranVia%20largo.jpg" alt="" /></a></td>
</tr>
<tr>
<td style="font-family:arial,sans-serif; font-size:11px; text-align:center">Medición de la Gran Via a lo largo</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Es decir, que para que los números de la Guàrdia Urbana recogidos por «<a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/20100710/1100000-personas-acuden-marcha-protesta-por-sentencia/379832.shtml">El Periódico</a>» sean algo más que una simple gilipollez, se hubieran necesitado, en los tramos indicados, tres veces el paseo de Gràcia, dos veces la Gran Vía y aún habría que ubicar a 60.000 personas que no hubieran cabido. Lo curioso es que el propio medio, incluye un <a href="http://www.elperiodico.com/resources/pdf/8/7/1278783213478.pdf">gráfico muy coincidente con estos cálculos míos</a> (PDF) pero intenta salvar la evidencia de la exageración con historias de calles adyacentes y de flujos de gente que va y viene. Nada. Irrelevante en estas proporciones, que no le busquen tres pies al gato.</p>
<p>Veamos, como digo siempre, los números tienen una importancia relativa. Sobre estos cálculos y con las densidades que aparecen por la tele (ojo, que no ha habido -o yo no he llegado a ver- imágenes cenitales) pueden haber acudido entre doscientas y trescientas cincuenta mil personas (siempre que se hayan llegado a ocupar simultáneamente, en los tramos indicados, el paseo de Gràcia y la Gran Via). Es, de cualquier manera, <strong>muchísima gente</strong>, muchísimas voluntades.</p>
<p>Ya se sacarán las consecuencias -que deben sacarse y será un gravísimo error si no se hace- de estas cifras, de las cifras reales. Que son importantes.</p>
<p>Pero que no me vendan motos a beneficio de la propaganda del régimen.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Los derechos del autor copyleft</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2010/07/10/los-derechos-del-autor-copyleft/</link>
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		<pubDate>Sat, 10 Jul 2010 17:05:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Correo ordinario
Hace unos días, a la $GAE le han vuelto a sacudir otra justificada y bien merecida torta: ha sido, en esta ocasión, la sentencia de 25 de mayo de 2010 del Juzgado de lo Mercantil de Valencia, que podéis encontrar, por demás, glosada en este post de Legal e-Digital (vía Defunkid, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Correo ordinario</strong></em></p>
<p>Hace unos días, a la $GAE le han vuelto a sacudir otra justificada y bien merecida torta: ha sido, en esta ocasión, la <a href="http://www.aranzadi.es/index.php/informacion-juridica/jurisprudencia/civil/sentencia-num-962010-juzgado-de-lo-mercantil-valencia-valencia-25-05-2010">sentencia de 25 de mayo de 2010 del Juzgado de lo Mercantil de Valencia</a>, que podéis encontrar, por demás, glosada en este <a href="http://blogs.lainformacion.com/legal-e-digital/2010/07/02/un-nuevo-reves-para-sgae-las-creative-commons/"><em>post</em> de Legal e-Digital</a> (vía <a href="http://www.facebook.com/profile.php?id=1686108399">Defunkid</a>, enlace a perfil de Facebook).</p>
<p>Va siendo ya habitual, afortunadamente -lo suyo ha costado-, que los juzgados y tribunales españoles vayan apreciando el uso de contenidos <em>copyleft</em> como alternativa perfectamente legítima a la música alineada ($GAE, discográficas y demás hierbas) y que lo hagan desactivando la presunción que brutalmente otorga la L<em>P</em>I a las entidades de gestión dándoles toda la ventaja procesal, poniendo los jueces de especial relieve que la presunción es <em>iuris tantum</em>, es decir, que admite prueba en contrario y que, además, ni siquiera la prueba en contrario es necesaria, puesto que la presunción puede derrumbarse si el demandado aporta indicios suficientes y racionales de que no estaba utilizando música alineada, de manera que, caída la presunción, el demandante -la $GAE normalmente, en tal caso- se ve en la obligación de probar los términos de su demanda so pena de perder el juicio. En otras palabras, si el dueño de un bar demandado por la $GAE aporta piezas de convicción suficientes para un juez en el sentido de que usa material <em>copyleft</em>, éste puede derrumbar -y lo ha hecho más de una vez- la presunción que la L<em>P</em>I regala a las entidades de gestión pesetera de derechos de autor, viéndose ésta obligada a la carga de la prueba que debe soportar todo actor en un pleito.</p>
<p>Hasta aquí, aleluya y que no decaiga.</p>
<p>Lo que me viene preocupando a mí -y no de ahora- es un fenómeno que ya se detectó hace tiempo con el software libre y que está empezando a suceder con otros contenidos <em>copyleft</em>: la presunción generalizada de que el <em>copyleft</em> es inherentemente gratis. Veamos: <em>stricto sensu</em>, si tomamos el <em>copyleft</em> en su puridad más absoluta, tal como lo entiende -correctamente, cuidado- Richard Stallman, en verdad el <em>copyleft</em> es gratuito, puesto que puede ser tomado tal cual. Pero hace ya tiempo que hemos aberrado la expresión <em>copyleft</em> -quizá lamentablemente, pero la realidad es como es- y ahora se entiende convencionalmente como <em>copyleft</em> todo aquello que puede ser libremente copiado y distribuido sin retribución autoral para usos privados. Pero esta libertad, sobre todo cuando, como en la mayoría de los casos, viene amparada con una licencia <a href="http://es.creativecommons.org/">Creative Commons</a> o <a href="http://www.coloriuris.net/">ColorIuris</a> (aunque esta segunda sólo tiene implantación prácticamente en España), tiene unas limitaciones. Una de las más frecuentes, sobre todo en el mundo de la música, es la del uso comercial. Si observamos las licencias de <a href="http://www.jamendo.com/es/">Jamendo</a>, el mayor almacén virtual de música <em>copyleft</em>, nos encontraremos, efectivamente, que las licencias, casi en su práctica totalidad, limitan -prohiben, para entendernos- el uso comercial de estos contenidos sin permiso del autor. Por tanto, un bar -y, sobre todo, un bar de copas y no digamos una discoteca- no pueden utilizarlos sin ese permiso (que, obviamente, pretenderá una legítima retribución, puesto que el <em>copyleft</em>, en estas condiciones, es un modelo de negocio -por así decirlo- distinto del alineado, pero no deja de ser un modelo de negocio).</p>
<p>Por tanto, efectivamente, cuando un bar utiliza contenidos bajados de Jamendo -en su muy frecuente caso- la $GAE no tiene nada que rascar, pero realmente el dueño del establecimiento se está beneficiando de lo que en derecho se llama <em>enriquecimiento injusto</em>. El autor podría demandar y vencer en esa demanda, obteniendo la correspondiente indemnización. Lo que ocurre es que, muy probablemente, el juez ignore estas cuestiones; es fácil que los jueces -que si hacen cursillos sobre estos temas es sólo con la $GAE, y así nos luce el pelo a todos- ignoran esta característica: creen que el <em>copyleft</em> es el famoso <em>todo gratis</em> y adelante con los faroles.</p>
<p>Esta ignorancia es, por otra parte, puramente académica. Efectivamente, aunque hubiera algún juez -sería <em>rara avis</em>, pero no puede descartarse- que conociera en profundidad el <em>copyleft</em> (que lo dudo, porque todas las sentencias hablan de ello como de algo lejano, como de una cosa rara), debería resolver en el mismo sentido porque, por una parte, la $GAE sigue sin tener nada que pelar ahí y, por otra, si no hay demanda del interesado, el juzgador no puede hacer justicia de oficio, no puede imponer al dueño del bar demandado por la $GAE una indemnización en favor de un autor que no tiene nada que ver con la $GAE. El autor, por su parte, carece de instrumentos de control para saber  qué se anda haciendo por ahí con su música y, por tanto, no puede demandar.</p>
<p>Creo recordar que la $GAE pretendió hace unos pocos años -muy pocos- integrar obras y autores <em>copyleft</em> en su tinglado, lo que constituye una trampa saducea muy peligrosa, puesto que estoy convencido de que el trabajo de los autores con licencias libres hubiera acabado enriqueciendo a los otros (y cuando digo <em>los otros</em>, no me refiero a la totalidad de los demás, sino a los cuatro no casualmente privilegiados que todos tenemos <em>in mente</em>). De todos modos, la iniciativa no tuvo éxito porque, como siempre, la sempiterna soberbia de los dirigentes de la $GAE, acostumbrados al ordeno y mando y muy ajenos al <em>savoir faire</em> político, alumbró una integración absolutamente leonina que los pocos autores que la pensaron rehuyeron en cuanto le vieron el plumero a la cosa.</p>
<p>Porque hay que convenir que es necesaria una entidad -o varias, no se pretenden monopolios- de gestión de derechos de autor en régimen <em>copyleft</em>. La integración de estos autores en entidades convencionales es imposible (económicamente suicida, vamos) por la propia estructura del modelo de negocio que protegen, pero deberían poder proteger estos derechos con eficiencia, lo cual implica una organización dedicada a la vigilancia de usos y de recaudación, porque d forma individual es imposible hacerlo. Yo supongo que, tarde o temprano, las emisoras de radio convencionales llegarán a usar este tipo de contenidos y entonces la necesidad de entidades se hará evidente: de lo contrario, la potencia empresarial y mediática de las emisoras impondrá precios y condiciones.</p>
<p>Hoy por hoy, ya sabemos lo que se opone a ello, aparte de la falta de iniciativa del sector: un <em>numerus clausus</em> marcado por la ley, una ley férreamente controlada por los políticos marioneta del estatus actual, que el actual monopolio no va a soltar fácilmente.</p>
<p>De todos modos, y visto desde esta óptica, el informe de la Comisión Nacional de la Competencia puede ser de gran ayuda en el momento en que se produzcan movimientos en este sentido por parte de los autores <em>copyleft</em>. Pensemos, además, que el problema parece ahora emergente por los autores musicales pero hay muchos más colectivos implicados; la blogosfera, por ejemplo, que estamos viendo cómo nuestras licencias son sistemáticamente burladas por la prensa comercial que constantemente está cometiendo plagios de libro, porque no sólo se apropia de nuestros contenidos más allá del derecho de cita para un uso comercial frecuentemente prohibido por las CC, sino que comete verdaderos plagios al pasar estos contenidos como propios sin citar a su verdadero autor.</p>
<p>Los autores <em>coyleft</em> tenemos tanto derecho -y tanta obligación, por la cuenta que nos trae- a defender nuestros derechos como los autores alineados y no lo estamos haciendo. El júbilo -incluso en nuestro propio campo- ante sentencias que están favoreciendo a empresarios que se lucran con contenidos ajenos sin remunerar al autor solamente porque dichas resoluciones dejan a la $GAE con dos palmos de narices, tiene un punto de irresponsabilidad que habremos de ir rectificando a medida que se vayan produciendo. Tenemos que ir aprendiendo a contrapesar el valor de las noticias y de los acontecimientos y a entender que dejar a la $GAE con el culo al aire es altamente satisfactorio, pero no soluciona la otra parte del problema.</p>
<p>Echando la mirada atrás, es bueno, no obstante, que la problemática esté empezando a llegar a estos extremos. No hace muchos años, apenas había autores <em>copyleft</em>. Hoy, ya estamos empezando a clamar por el lugar bajo el sol de la remuneración por el trabajo al que tienen derecho estos autores. Los nuevos modelos que tanto hemos predicado empiezan a querer consolidarse; estamos aún lejos de que lo estén plena y aceptablemente, pero el camino se está andando. Conviene, no obstante, andarlo bien, en condiciones y mediante etapas razonables.</p>
<p>Y eso hace aún más urgente acabar con los monopolios de gestión autoral.</p>
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		<title>Numerando que es gerundio</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Jul 2010 18:09:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Pequeños bocaditos
Después del ridículo rifirrafe partidístico-institucional a base de coñas marineras de que si bandera de que si pancarta, parece que por fin se han puesto de acuerdo en un esquema que a mí me parece antiestético y demencial, pero como yo no tengo ni quiero tener nada que ver con la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Pequeños bocaditos</strong></em></p>
<p>Después del ridículo rifirrafe partidístico-institucional a base de coñas marineras de que si bandera de que si pancarta, parece que por fin se han puesto de acuerdo en un esquema que a mí me parece antiestético y demencial, pero como yo no tengo ni quiero tener nada que ver con la manifestación esa -como no tengo, ni tuve, ni quise tener, ni quiero tener que ver con ese petardo de <em>Estatut</em>, ni el de antes del Constitucional ni el de después del Constitucional- que hagan lo que les dé la gana y que me dejen en paz.</p>
<p>Sí que me cabrea, eso no voy a callármelo, el numerito institucional. Los partidos, son muy libres de convocar todas las manifestaciones que gusten y de participar en las que les convenga. Pero las instituciones son otra cosa. Las instituciones no se manifiestan, y eso lo tuvo muy claro, por ejemplo, Jordi Pujol, a quien, mientras fue <em>president</em> sólo pudo verse en manifestaciones -si es que puede llamárselas así- de duelo y/o protesta por los atentados terroristas cometidos en Catalunya; recuerdo especialmente el de Hipercor y el asesinato de Lluch. Pero hasta ahí.</p>
<p>La participación del <em>president</em>, de los ex-<em>presidents</em>, y de los sucesivos presidentes del <em>Parlament</em>, los ex y el actual, todos ellos dando escolta a una bandera catalana, es algo que me toca los cojones sobremanera. Porque esta es una manifestación de protesta y el sentimiento que la promueve, sin perjuicio de que pueda ser legítimo y mayoritario (cosa que estaría por ver), no es total. Somos muchos, muchísimos, los catalanes que, cada cual por su razón, no quisimos este <em>Estatut</em> y que, hoy, no queremos montar <em>shows</em> con motivo del <em>Estatut</em>, entre otras cosas porque el tango del <em>Estatut</em> no hubiera sucedido si no lo hubieran puesto en marcha, por simple interés partidista, completamente alejados de los intereses y las aspiraciones de los ciudadanos, unos políticos infames. De uno y otro bando.</p>
<p>La bandera catalana es <strong>de todos los catalanes</strong> y su presencia en esa manifestación -a la que, por cierto, no acuden todos los partidos con representación parlamentaria- es una burla a esa totalidad, como lo es la presencia, en modo institucional, del actual <em>president</em> y de los anteriores. El <em>president</em> de la Generalitat lo es también de todos los catalanes, también de aquellos que no queremos saber nada de este número. Participando ahí, se arroga una representatividad de la que, en realidad, carece (para ese efecto, en ese acto).</p>
<p>Otra cosa es que ya haya una especie de <em>decreto</em> implícito sobre las cifras de una manifestación que, según todos los indicios no tiene muy motivado al personal: un millón. O más. Pero no bajará de un millón.</p>
<p>Hay algunas cosas cuyo mito supone verdaderos estándares. Ya se sabe que el pene hispánico medio mide un palmo y que toda manifestación que se precie congrega, al menos, un millón. Luego pasa lo que pasa en la cama y en la calle, pero el mito sigue ahí: el palmo y el millón. Y no se cae el mito ni aunque mediciones bien fundamentadas, con evidencias puestas al alcance de todos, transformen <a href="http://manifestometro.blogspot.com/2009/10/manifestacion-171009-recuento.html">los millones que vos contáis en doscientos mil y vais que os estrelláis</a>.</p>
<p>Lástima que los del <a href="http://manifestometro.blogspot.com/">Manifestómetro</a> sólo operen en Madrid.</p>
<p>El domingo me reiré con los fastos numéricos que se sacará de la manga esta gente.</p>
<p>Al tiempo.</p>
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		<title>Patadas, garrotes y pensiones</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2010/07/08/patadas-garrotes-y-pensiones/</link>
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		<pubDate>Thu, 08 Jul 2010 17:44:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Los jueves, paella
La prensa, los foros, la calle, las tertulias, en fin, todo tipo de ríos, riachuelos y arroyos sociales, presenciales o virtuales, bajan llenos con la baladronada: somos grandes, somos cojonudos, hemos entrado en la gloria. Nada menos. Millones de grandes, de cojonudos y de gloriosos cuando, según tengo entendido, sólo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Los jueves, paella</strong></em></p>
<p>La prensa, los foros, la calle, las tertulias, en fin, todo tipo de ríos, riachuelos y arroyos sociales, presenciales o virtuales, bajan llenos con la baladronada: somos grandes, somos cojonudos, hemos entrado en la gloria. Nada menos. Millones de grandes, de cojonudos y de gloriosos cuando, según tengo entendido, sólo once (y dos o tres más alternativos) daban puntapiés a la pelota. Ayer, el equipo español de multimillonarios hizo su -escaso- trabajo clasificándose para la final de la cosa. En fin, después de lo que estoy oyendo hoy, como también ganen la final esa no sé qué tendré que oir. Y dicen los que entienden -que parecen ser todos- que las posibilidades de que se gane lo del domingo no son ilusorias, que son reales.</p>
<p>Parece que nadie es consciente de lo que esto tiene de catástrofe nacional, por la anestesia que conlleva y más con la que está cayendo. Lo de anoche es portada en todos los medios, ocultando o dejando en segundo plano cosas tan importantes como lo de la Diputación de Alicante, el rifirrafe externo y el grave significado interno de la manifestación convocada para este sábado 10 en Barcelona en reivindicación del <em>estatut</em> irredento, o el siniestro propósito de Bruselas de alargar la edad de jubilación hasta los 70 años. Nada menos y por sólo hablar de las noticias del día, sin mirar la situación global.</p>
<p>Con este panorama, sumado a lo que ya había, no me extraña que en la Moncloa tengan el compresor a toda potencia hinchando el globo. En próximos días se celebrará en el Congreso el debate sobre el estado de la Nación -notoriamente hecha unos zorros- y el de las cejas sabe que los zorros, con campeonato del mundo, son menos, de modo que si el domingo toca la lotería, la oposición ya puede desgañitarse, que el personal estará feliz y, lo que es más importante, indiferente.</p>
<p>Desde todas partes llegan voces alarmadas de que lo que está pasando ahora no es nada, que espera a que llegue septiembre y verás la tromba que nos cae encima. Yo no sé si hay razón para tanta alarma pero lo que sí está claro es que, salvo ciencia propia mejor fundada -de la que yo carezco-, y visto lo que hay, esa alarma no puede ignorarse.</p>
<p>Aquí puede liarse una muy gorda en lo económico. Porque, además, nuestra estructura productiva está muy atrasada: nuestros trabajadores son tecnológicamente muy deficitarios, nuestros empresarios son una chusma compuesta por aficionados aprendices de JR de mercadillo de saldos; nuestras infraestructuras son muy deficientes y muy mal planificadas; además, tenemos desequilibrios territoriales de caballo. Un país de peones de albañil y de camareros, con empresas dirigidas por el sector de esos mismos venidos a más gracias al pelotazo. Y los planes de estudio amontonan un desastre tras otro a medida que van modificándose, lo que pronostica un negro futuro en lo que respecta al nivel formativo del país. Todo ello, coordinado por la clase política más analfabeta, más sinvergüenza, más ineficiente y más cutre que se ha visto en los últimos decenios.</p>
<p>No tenemos esperanza en lo político: lo dicho en el párrafo anterior no se dirige a ningún partido concreto sino a todos ellos, o sea que, votemos a quien votemos, no hay salida. Tenemos poca esperanza en lo económico: hemos visto lo que pasa cuando se hunde el ladrillo; ¿qué pasará si se hunde el turismo? Somos un país integrado en la zona euro, lo que implica que nuestra moneda es una divisa fuerte o, en otras palabras, que somos un destino caro, por más que lo alivien vuelos <em>low cost</em> y ofertas de barra libre en la costa. Además, hemos destrozado nuestras playas y somos uno de los primeros países responsables de que el Mediterráneo sea una palangana llena de mierda. Agazapados, países turísticamente emergentes, con monedas -ergo servicios- baratitas esperan su ocasión para poner la mano en el cesto de huevos de oro turísticos. Nos salvamos por la campana: su propia corrupción -en los casos europeos- o el desorden islamista en el Mediterráneo sur. Como se acabara el <em>peligro moro</em>, en el sentido terrorista de la expresión, lo íbamos a tener nosotros, pero en el sentido turístico de la misma. Y eso, tarde o temprano, llegará. Si para entonces nosotros no hemos salvado todos estos hándicaps, iremos de cabeza al más negro subdesarrollo.</p>
<p>Y con todo esto encima, la población -prácticamente en masa, a lo que es de ver- creyéndose cojonuda, creyéndose más grande que nadie, creyéndose el rey del mambo, sólo porque once petardos han metido más pelotas en una portería que los once petardos de enfrente. Y todavía hay quien no se cree que la mierda esta del patadón, cuando no me es indiferente, me indigna hasta el colapso hepático. Os lo juro: anoche aún me decían por correo electrónico lo de <em>venga, hombre, no disimules y no te hagas el chincheta, que en el fondo estás tan eufórico como cualquiera de nosotros</em>. Y eso no me lo decían desconocidos de estos que tanto abundan que hablan por hablar, sino gente que me conoce bien, algunos desde hace años, unos cuantos de ellos buenos amigos, mucho más que simples conocidos. Y en no pocos de esos casos alucino ante su euforia, porque me consta que no son los habituales gilipollas, los habituales pedazos de tocino a los que se les toma el pelo con un chupachups y una trompetita.</p>
<p>Vamos mal, vamos muy mal y lo vamos a pagar muy caro. Y lo que más me jode es que yo también tendré que pagar a escote la factura.</p>
<p>A ver si hay suerte y el domingo se cierra de mala manera ese repugnante bar en el que se sirve tanta inconsciencia.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Ayer me quedé de piedra (por lo menos en un primer momento). Resulta que los jóvenes españoles <a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/20100707/pena-muerte-gana-adeptos-gracias-apoyo-los-jovenes/372087.shtml">van siendo partidarios, en número creciente, de la pena de muerte</a>. Si leéis el artículo enlazado, veréis que el redactor se dedica a poner paños calientes en el sentido de que se trata del sector ciudadano más pringado, de menos formación, de tendencia más acusada a liberar instintos primarios&#8230;Tonterías. Se empieza, sí, por ese sector, pero la idea, como por capilaridad, va ascendiendo hacia ámbitos socioculturales más elevados. Esto puede constatarse en la Historia: cualquier barbaridad asumida masivamente por un pueblo entero, empezó siendo propugnada por su sector más cenutrio.</p>
<p>Y me jode mucho, qué queréis que os diga. En primer lugar, porque no me lo esperaba: precisamente los jóvenes, quién lo iba a decir, cuando lo que yo hubiera dicho es que ese sentimiento es propio de gente ya muy adulta y aburguesada. Al aburguesarse, uno incorpora como esenciales valores superfluos, y por ello -orden y disciplina- tiende a darle leña al mono, que es de goma. He visto muchos reportajes y documentales sobre la pena de muerte en los Estados Unidos (uno de los pocos países que la practica, si no el único, en el que puede hablarse de ella libremente) y siempre han aparecido sus partidarios como gente de edad entre mediana y avanzada -la mía, como joven- y casi siempre, más que ricos, pequeñoburgueses. A lo mejor he sido víctima de una manipulación, pero me extrañaría: al ser un tema que siempre me ha interesado, he visto y leído bastante sobre el mismo y nunca como hasta ahora se había señalado a los jóvenes como sector partidario y/o promotor de esa barbaridad. Al contrario, más bien.</p>
<p>En segundo lugar porque yo creo que esa es una manifestación de la abulia y el acriticismo juvenil. Cortar por lo sano, casi siempre, pero más en cierto tipo de temas, denota falta de análisis, falta de estudio de una situación. Los jóvenes están desmovilizados, son totalmente conformistas, carecen de todo sentido crítico (y la poca apariencia del mismo que se les puede ver ocasionalmente no es más, realmente, que puro y simple pasotismo). A esta generación la han lobotomizado y, como tan bien lo ilustraba Ignacio Escolar, les han cambiado el contrato indefinido por una <em>playesteichon</em>. Acríticos, conservadores, ultraliberales en no pocos casos, hablar hoy de «rebeldía juvenil» es un sarcasmo. Bien al contrario, la juventud constituye hoy, blanca y radiante, como la novia de la vieja canción, la perfecta imagen del pensamiento políticamente correcto.</p>
<p>En tercer lugar, porque venimos de uno de los países de Europa occidental más tardíos en quitarnos de encima esa lacra juridica. Que fue más que teórica: el mismo año 1975 terminaba su verano con la ejecución de cinco tíos en una misma madrugada. Que no eran unos angelitos, por supuesto, pero esta no es la cuestión. Sólo un año y medio antes, otros dos -uno en condiciones más absurdas que otro, si es que en el absurdo puede haber graduaciones- pagaban el pato del asesinato de Carrero Blanco, acontecido justo antes de las Navidades de 1973 (obviamente, sin haber tenido nada que ver en tal asesinato). Pura <em>vendetta</em> institucionalizada, al más clásico estilo mafioso.</p>
<p>La lucha contra la pena de muerte fue muy dura en España porque, además, la pena de muerte estaba íntegramente ligada a los postulados de una dictadura de origen cuartelero y no es un cuartel el mejor lugar para explicar que las cosas van mucho mejor cuando a la gente se la convence e incentiva que cuando se la obliga bajo amenazas. No, por lo menos, un cuartel de los de entonces (posiblemente ahora las cosas vayan de otra manera). Por lo tanto, luchar contra la pena de muerte, llevaba asociado, aunque no se quisiera (y, curiosamente, había quien no quería, hay gente <em>pa tó</em>), luchar contra el Régimen mismo.</p>
<p>Se consiguió, en una primera instancia y, por supuesto, muerto  el viejo, abolirla de la vida civil, aun manteniéndose, sólo para tiempo de guerra, en la normativa militar. Hoy ya ni eso, aunque se tardó también en lograr esa erradicación total y absoluta, no vino una semana después de la otra.</p>
<p>La pena de muerte, el espanto de unas ejecuciones no carentes de esperpento y de cutrez extrema, es algo que ya creía superado, aunque de vez en cuando la memoria histórica -la de verdad, no la otra cretinada- nos acongoja con una efeméride o un hecho determinado nos lleva a la memoria esa lacra.</p>
<p>Y ahora resulta que la quieren los jóvenes.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>He hecho más arriba una referencia de pasada al hecho de que Bruselas pretende alargar la edad de jubilación a los 70 años. Una pretensión traumática: lo será en España, donde la jubilación es ahora a los 65 años, así que imaginarse lo que puede ser en Francia, que es a los 62 o en Alemania que me parece que es antes aún.</p>
<p>Es un paso más -y no será el último- en el constante retroceso de derechos de los trabajadores que viene ya durando más de treinta años. Sí, porque es necesario decir las cosas tal como son: salvo en el terreno de las libertades sindicales (y para la mierda de sindicatos -y de sistema sindical- que tenemos, ya ves qué chollo) y cuatro chorradas a todas luces insuficientes en materia de conciliación familia-trabajo (bajas maternales, bajas <em>paternales</em> y para de contar) desde que cascó el viejo en olor de melenas, los derechos sociales no han hecho más que retroceder.</p>
<p>Si en los países occidentales, europeos, hubiera ido a su vez hacia atrás en riqueza económica, esto podría comprenderse, pero es que ha sido todo lo contrario: el PIB de los países que componen la Unión Europea (y, sobre todo, la zona euro) no ha parado de crecer, en moneda corriente y en moneda constante (que es lo que vale a la hora de comparar riqueza en términos históricos).</p>
<p>En otras palabras: estamos ante una enorme tomadura de pelo, ante una estafa de dimensiones históricas. Nos están timando en el reparto de la riqueza. Como decía hoy un <a href="http://www.elpais.com/vineta/?d_date=20100708&amp;autor=El%20Roto&amp;anchor=elpporopivin&amp;xref=20100708elpepivin_3&amp;type=Tes&amp;k=Roto">chiste de «El Roto» en «El País»</a>, que pone en boca de un poderoso: <em>«Vuestro nivel de vida es incompatible con nuestro nivel de codicia»</em>. Y es exactamente eso.</p>
<p>Cuando se hundió el comunismo soviético, el ultraliberalismo se subió a la moto y la puso a toda leche. Fue entonces cuando descubrimos que el <em>paraíso soviético</em> no había constituido jamás una referencia para los trabajadores, que nunca vimos en él una meta atractiva (al contrario, vaya asco), sino para los prebostes del capitalismo, que veían en el sistema leninista el espejo de lo que podría ocurrir si se pasaban de la raya. Roto el espejo se acabó la imagen y el temor.</p>
<p>Es posible que, con datos demográficos en la mano, el sistema de financiación de lo que se ha dado en llamar <em>estado del bienestar</em> no sea viable tal como se concibe ahora. Bueno, pues se cambia (asumiendo, naturalmente, los costes de ese cambio y con ello estoy mirando a los que están levantando inmensas cantidades de pasta a costa nuestra, a costa de la pleitesía de los políticos) y ya está. Si el sistema de Seguridad Social no aguanta el gasto, lo asume el Presupuesto y listos. Todo es una cuestión de impuestos: se sube Sociedades, se sube el IRPF, se atornilla a los cabrones de las SICAV y andando que es gerundio. Y aunque muchos vestirán un desmentido con doscientos kilos de tratados financieros, lo cierto es que es así de sencillo y no pasa nada. También puede pensarse en una reordenación de prioridades que ayude a base de ahorro: menos alegrías a la hora de mandar costosísimas unidades militares al culo del mundo, menos subvenciones para cosas superfluas y/o raras, menos viajes del IMSERSO -con la jubilación vas que te estrellas, chaval-, racionalización de algunos servicios públicos (la sanidad nos está costando un dineral entre otras cosas porque hay colectivos enteros que la consumen compulsivamente y no señalo para no armar follón hoy, pero otro día me levanto broncas y señalo hasta con un puntero láser), racionalización de las administraciones locales (reducción en un 30 por 100 del número de ayuntamientos porque muchos son realmente inviables y hay que ir apencándolos con incesantes dinerales), adelgazamiento de la administración central y autonómica (y también de la de Justicia) a base no solo de su tecnificación sino de la simplificación de sus procedimientos liquidando elementos tradicionales ya obsoletos (¿qué es eso de que un juez tenga que dejar su guardia, con una cola de denunciantes y de detenidos así de larga, para ir a <em>levantar</em> el fiambre de un tío que se ha tirado al metro?).</p>
<p>El sistema democrático es una especie de pacto social mediante el cual se perpetúa el feudalismo capitalista a cambio de las llamadas <em>tres patas</em> del estado del bienestar (sanidad, educación y jubilación) y de razonables posibilidades de mejora económica para la clase media (la proletaria dejó de existir después de las guerras europeas) en base a su trabajo y a la iniciativa personal en concurrencia. Si <em>ellos</em> no cumplen su parte, se acabó la democracia y procede entonces empuñar el Kalashnikov.</p>
<p>Que no caigan en el error de pensar que lo tienen todo controlado y que no caigan en ese otro error de llevar demasiado el cántaro a la fuente.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Damas, caballeros y militares sin graduación, la paella de esta semana está felizmente servida en tiempo y forma. Tienen ustedes tiempo sobrado para echarle un buen vistazo antes de cenar.</p>
<p>La próxima será el día 15, penúltima antes de mis vacaciones. Este año, mis vacaciones paelleras (incordiantes, en general) estarán marcadas por el 29 de julio y el 5 de agosto, con total seguridad; y grandes -aunque no totales- posibilidades de que se sume el 12 de agosto, también. Ese 12 de agosto ya habré regresado, pero estaré en pleno período de reacondicionamiento, así que, salvo que los acontecimientos o los hados me propicien un ataque de inspiración grafomaníaca, vislumbro crudo el arroz.</p>
<p>Pero, bueno, hasta llegar ahí quedan dos semanas largas y tendidas. Todo llegará y todo se verá.</p>
<p><em>Carpe diem</em></p>
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		<title>Ea, ea, ea, la ACAM se cabrea</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Jul 2010 17:27:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Me parto el culo
Ya sé que es algo alergénico, pero, de verdad, vale la pena:
Cómplices.
Recreémonos en su frustración. Regodeémonos en su cabreo.
Es tan agradable&#8230;
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Me parto el culo</strong></em></p>
<p>Ya sé que es algo alergénico, pero, de verdad, vale la pena:</p>
<p><a href="http://acam.es/noticia-12389-la-asociacion-de-internautas-consigue-25000-complices-p.html">Cómplices</a>.</p>
<p>Recreémonos en su frustración. Regodeémonos en su cabreo.</p>
<p>Es tan agradable&#8230;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Mentecateces</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Jul 2010 21:50:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[De la serie: Los jueves, paella
Inevitablemente -y cansinamente, también- tengo que hacer alguna referencia al tema del estatut tras la sentencia que ha dictado un Tribunal Constitucional indigno a todas luces de formar parte siquiera de los saldos más zarrapastrosos del más infecto mercadillo de pueblo. Pero eso ya lo dije mucho antes de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Los jueves, paella</strong></em></p>
<p>Inevitablemente -y cansinamente, también- tengo que hacer alguna referencia al tema del <em>estatut</em> tras la sentencia que ha dictado un Tribunal Constitucional indigno a todas luces de formar parte siquiera de los saldos más zarrapastrosos del más infecto mercadillo de pueblo. Pero eso ya lo dije mucho antes de la sentencia (y, naturalmente, lo dio muchísima más gente) y esto hubiera seguido siendo así, aún cuando la sentencia hubiera ido en sentido justamente contrario, aunque esta expresión parta de la muy falsa base de que la sentencia -que aún no hemos podido leer, de la que no sabemos más que lo que indica unanota de prensa- tenga algún sentido.</p>
<p>En general, todo lo que ha sucedido con este dichoso <em>estatut</em> es un despropósito acojonante de principio a fin.</p>
<p>Para empezar, nadie lo quería. Me refiero a que un nuevo <em>estatut</em> no era, ni de lejos, una necesidad sentida por la ciudadanía, que hace cuatro años lo ponía -quien se molestara siquiera en pensar en ello- muy abajo en su lista de prioridades. El único problema emergente que el <em>estatut</em> vino a <strong>no</strong> solucionar fue el de la financiación. Y digo que <strong>no</strong> lo solucionó porque -supuesto pueda considerarse solucionado, cosa que dudo- el tema de la financiación se arregló con una Ley aparte. Que era, en realidad, lo que se necesitaba, una nueva normativa de financiación autonómica y no todo un <em>estatut</em> nuevo. Pero un mal día, Maragall se levantó con esa <em>ceba</em> -no sé si por iniciativa propia o por impulso de las malas compañías que cabe esperar sean barridas en los comicios de otoño- y ahí tienes el marrón.</p>
<p>Un marrón que pasó el trámite parlamentario catalán con mucho tira y afloja; una marrón que pasó el trámite parlamentario español después de un recorte considerable a cargo de una sección de amputaciones dirigida por un eufórico Alfonso Guerra, que le dio a la tijera con el entusiasmo de un censor franquista. Un marrón que hubiera debido terminar en aquel triste referendum que apenas rebasó el 50 por 100 de participación, lo que abona mi argumento de que nadie quería un <em>estatut</em> nuevo y, cuando lo hubo, los catalanes pasamos de él olímpicamente.</p>
<p>A partir de ahí, se pasó del marrón al despropósito. El primer despropósito, el del Partido Popular, que tuvo la que creo por ellos mismos lamentada idea de llevar el <em>estatut</em> al Tribunal Constitucional, en su hábito, aún no abandonado, de practicar una oposición ciega, vacía de sentido político, carente de argumentación y, por ende, de alternativa y, en definitiva, <em>destroyer</em>; un tipo de oposición que llevó a que no pudieran vencer electoralmente a un impresentable como Zapatero y un tipo de oposición que, algo -muy poco- atenuado, sigue ahí y que, aunque las cifras actuales (y coyunturales) sean tristemente buenas -porque tampoco son, desde su punto de vista ninguna alegría-, largo me lo fiáis con veinte meses por delante y aún un mindundi como Zapatero podría arrearles otro puntapié en la entrepierna. Derrotados dos veces (y, como queda dicho, no cabe excluir la tercera) por un tío que, si el país tuviera un nivel político normal, no pasaría (y como mucho) de concejal de un pueblo de 500 habitantes. Qué vergüenza.</p>
<p>El segundo despropósito es el alucinante tango del Tribunal Constitucional. Tango, por dos razones: la primera, que la mitad de sus miembros hubieran pasado largamente de la fecha de caducidad (en el cargo); la segunda, el ejercicio de descarada politización, de servicio al partido y no, ya no a la ciudadanía -que eso serían palabras mayores para esta gente- sino al más elemental sentido del Derecho. Tenía razón Montilla cuando decía que este Tribunal Constitucional pasaría a la Historia de España, pero utilizaba palabras suaves y caritativas: él habló de irresponsabilidad y de falta de sentido de Estado; en realidad, los términos habrían de ser muchísimo más gruesos. Montilla los eludió por elegancia institucional; yo los eludo por el Código penal.</p>
<p>Como resultado, ahora tenemos a medio país que se cree (y se cree en serio, tu&#8230;) que España está rota; y a mucha Cataluña tremendamente decepcionada de cómo España nos está tratando. Se ha dicho que todo este cuento del <em>estatut</em> sólo ha llevado a acrecentar el número de nacionalistas. No creo; vamos, no creo que en un número importante. Lo que sí ha creado es un incremento -y me temo que muy grande- de decepcionados con el proyecto español (si es que a estas alturas cabe hablar de proyecto español, que lo dudo mucho). Ha creado apátridas. Ha conseguido que mucha gente que jamás ha creído, ni cree, ni probablemente creerá, en el tebeo nacionalista, se haya desgajado afectivamente de España, haya abandonado el sentimiento de españolidad, de pertenencia a España, que hubiera podido tener o que hubiera podido quedarle.</p>
<p>Esta, señores del TC, señores del PP, señor Alfonso Guerra (y los impulsos <em>soberanos</em> que en su día lo accionaron) es su obra. Un polvo que, a la larga, traerá lodos.</p>
<p>Ya lo verán.</p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Ahora vamos al otro lado, porque nadie crea que sólo los nacionalistas españoles son capaces de comportarse como un gorila brutal y fanfarrón; la ganadería local, el nacionalismo catalán, tampoco es manco.</p>
<p>Ayer, en el Parlament de Catalunya, aprobaron por cojones (así, por cojones) la ley del cine que, entre otras cosas, establece la obligatoriedad de doblar o subtitular al catalán el 50 por 100 de las copias que se exhiban. Así, por las buenas.</p>
<p>Los de las salas de exhibición han puesto el grito en el cielo, clamando que esto es la ruina y que no han sido ni recibidos ni escuchados por la autoridad competente.</p>
<p>Y tienen toda la razón.</p>
<p>Hay que joderse con la vista de lince que tienen los honorables y catalanísimos diputados, que parecen no haberse enterado de que el sector de la exhibición cinematográfica es una especie en peligro -y en peligro muy cierto y de difícil remedio- de extinción. No iré a explicar aquí y ahora obviedades (que lo son aún más para los cuatro o cinco lectores habituales de esta bitácora) de cómo la tecnología está creando nuevos hábitos en la forma de ver cine que está acabando con el modelo clásico de la sala de exhibición. No hace falta ser san Malaquías para ver venir que dentro de poco el número de salas de exhibición será residual, reservado prácticamente a satisfacer la ínfima demanda de cinéfilos de pura raza (que no son ni la décima parte de los que juran serlo) y casi como un planteamiento de filmoteca, para ver cine clásico, más que estrenos a la última. No es una visión tan aventurada: en una capital de provincia como es Tarragona, ya no queda ni una sola sala de exhibición cinematográfica. Tal como suena.</p>
<p>Pues con este panorama, ponles aún más pegas, imponles más obligaciones, constríñelos con más limitaciones. Lo que conseguirán estas preclaras inteligencias parlamentarias es que dentro de poco -y mucho antes de lo que calculado- desaparezcan las salas de cine en Cataluña. En catalán, en castellano, en urdu y en tagalo. Cero patatero.</p>
<p>Como primera consecuencia, los exhibidores han roto el pacto del 30 por 100. Al parecer, hace doce años habrían llegado a un <em>gentlemen agreement</em> con Jordi Pujol, en el sentido de ir aumentando progresivamente en salas y en películas el cine catalán, de un modo paulatino y acorde con la demanda hasta llegar, según parece, a un 30 por 100. Adiós, muy buenas. Estas navidades, probablemente, no va a haber cine en catalán. Ni mucho, ni poco: nada.</p>
<p>Y los exhibidores anuncian ahora -con poca credibilidad, desde mi punto de vista- que en lo sucesivo no habrá en Catalunya cine norteamericano doblado: ni castellano, ni catalán, todo en versión original y sin subtítulos. No sé hasta que punto pueda ser esto una baladronada: si fuese así, ya podrían ir engrasando los candados para chapar <em>a divinis</em> porque entonces sí que la gente acabaría por no ir más, definitivamente, al cine. Pero es cierto que las <em>majors</em> norteamericanas ven el invento de la ley catalana del cine como humo en los ojos. Además, con aquella frialdad empresarial, han expresado la situación en sus crudos términos: si el problema fuera con el catalán, bueno, va, podría mirarse; pero temen -y con razón- el elemento multiplicador: en cuatro días, vascos y gallegos amanecerían con idéntica pretensión. <em>Imposible la hais dejado para vos y para mí</em>, le decía don Luis Mejía a don Juan Tenorio.</p>
<p>Por otra parte, si desaparecen las salas de exhibición, los eximios diputados catalanes no podrán imponer el catalán en los DVD. Bueno, sí, podrán imponerlo en los que se vendan aquí pero no podrían evitar que esos DVD llevaran también versión doblada al castellano y dudo que se les ocurra montar un cuerpo de comisarios político-lingüísticos que fiscalice lo que hace cada cual en su casa (aunque sospecho que a más de tres ya les gustaría, ya). Además, andar marraneando con soportes de material intelectual, cuando ese material puede circular por la red en grandes volúmenes, es algo que suena a profunda estupidez.</p>
<p>O sea que no se enteran. ¿Que prefieren que no haya salas de cine a que las haya mayoritariamente en castellano? Pues allá ellos. Yo lo que sí sé es la que no va a salir en absoluto beneficiada: la lengua catalana, que desaparecerá de toda la cinematografía más allá de TV3. Ni cincuenta por ciento, ni treinta por ciento, ni hostias en vinagre. Cero patatero.</p>
<p>¡Muy bueno lo vuestro, machotes!</p>
<p><em>PS - Ya sé que ahora saldréis algunos con la cosa de la versión original, que es lo bueno, lo fetén, los que Dios manda y el </em>comme il faut<em>. Bueno, pues no: en primer lugar, la cultura del doblaje está metida hasta en la última neurona de los españoles de todas las lenguas; liquida el doblaje y liquidarás al cine (en cualquier idioma) en España. Por lo demás, el </em>ukase<em> nacionalista también afecta a los subtítulos, de modo que la VO tampoco soluciona el problema que en concreto nos ocupa.</em></p>
<p style="text-align: center;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Esto del cine y el doblaje (o la subtitulación) al catalán, va a ser otra guerra interesante de ver. Va a ser curioso contemplar el enfrentamiento entre quienes quieren imponer contra viento y marea una realidad inexistente e imposible y quienes quieren mantener un modelo de espectáculo (y de negocio) que se pudre por momentos.</p>
<p>En realidad, a mí personalmente, mientras no me toquen los libros ni la red, que hagan lo que les dé la gana, que <em>ja s&#8217;ho trobaran</em>, como decimos precisamente aquí. Incluso si intentan tocarme los libros hay ya alternativas digitales altamente eficientes (sin contar mis desplazamientos habituales a Asturias, Aragón o Madrid, que añadirían una nueva finalidad: ¡toma <em>compring</em> bibliófilo!).</p>
<p>Leía hace poco no sé donde que cuando uno quiere hacer un chantaje, primero debe asegurarse de que el otro necesita perentoriamente lo que uno tiene y, además, no puede ir a adquirirlo a otra parte. Aunque el nacionalismo catalán -o cualquier otro- baile sevillanas, no podrá impedir que vean cine o que leamos libros en la lengua que nos salga de los cojones siempre que haya doblaje o ediciones en esa lengua en alguna parte del mundo.</p>
<p>Aquí os dejo la cosa por hoy; con sólo dos entradas, pero en su puesto de combate.</p>
<p>La próxima semana el jueves cae en 8. Si no pasa nada raro, la paella estará aquí puntual. Vamos, espero que puntual, porque esta llega en jueves, pero casi de refilón, casi tangente al viernes.</p>
<p>Hijos míos, se hace lo que se puede.</p>
<p>Sed felices.</p>
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