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	<title>El Incordio</title>
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	<description>Nos están robando el conocimiento; nos están robando el futuro</description>
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		<title>Tweetcallando, que es gerundio (y 2)</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Jan 2012 09:30:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
				<category><![CDATA[Correo ordinario]]></category>

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		<description><![CDATA[De la serie: Correo ordinario Mi artículo de ayer recibió, como podéis ver, una respuesta bastante desabrida de Ricardo Galli, en un tono que me sorprendió porque parecía querer defenderse de una agresión que, en definitiva, no se había producido, llegando incluso a insinuar mala fe en mis argumentaciones. Todos podéis leer mi artículo y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Correo ordinario</strong></em></p>
<p>Mi artículo de ayer recibió, como podéis ver, una <a href="http://www.elincordio.com/2012/01/30/tweetcallando-que-es-gerundio/#comment-239673">respuesta bastante desabrida de Ricardo Galli</a>, en un tono que me sorprendió porque parecía querer defenderse de una agresión que, en definitiva, no se había producido, llegando incluso a insinuar mala fe en mis argumentaciones. Todos podéis leer mi artículo y constatar que me limité, en lo que a él y a Dans se refiere, a expresar mi desacuerdo con sus opiniones para el concreto caso que nos ocupaba, que era el famoso anuncio de Twitter de borrar mensajes geolocalizadamente en función de un contenido eventualmente -es necesario recalcar lo de <em>eventualmente</em>- ilegal en el país en cuestión. Sin más. En fin&#8230;</p>
<p>Hoy he leído una intervención más sobre el asunto, <a href="http://mangasverdes.es/2012/01/30/twittercensura-amenaza-libertad-expresion/">la de Manuel Almeida en su blog <em>Mangas Verdes</em></a>, una intervención muy estudiada, muy reflexiva, con la cual estoy, en general, de acuerdo, si bien con algunos matices en los que no voy a entrar. Pero como análisis me parece muy válido. Y ese análisis me lleva a extenderme en algún aspecto que solamente insinué en mi <a href="http://www.elincordio.com/2012/01/30/tweetcallando-que-es-gerundio/#comment-239675">réplica a Galli</a>. En esa respuesta, venía a decir, ya para finalizar, que los ciudadanos estábamos un tanto vendidos en manos de empresas y que, a semejanza de los viejos -y no tan viejos- tiempos del software libre, nuestros instrumentos de comunicación deberían estar en manos de fundaciones o de ONG. Recordemos que, desde el mundo de la empresa, nadie le pudo plantar cara al monopolio del navegador de Micro$oft hasta que llegó la fundación Mozilla. Quizá en el caso de las redes sociales haya que seguir el mismo camino.</p>
<p>No, Twitter no es el demonio o, si lo es, lo es en la misma medida que Facebook, que Google o que Micro$oft, los cuales en su día ya cedieron al chantaje censor de regímenes dudosos&#8230; o, en algún caso, no tan <em>oficialmente</em> dudosos. El problema no está en esta o en aquella marca, sino en el hecho empresarial mismo.</p>
<p>Se suele decir que el dinero es cobarde y, bueno, quizá algo haya de ello, pero lo que sí es cierto (y ello justificaría la cobardía) es que el dinero es tremendamente volátil, que nada es para siempre y que hoy puede uno estar llenando cajones de billetes y mañana, quizá hasta sin saber por qué, puede acabarse de golpe y para siempre el flujo. Los gobiernos lo saben y cuando se enfrentan a una empresa no incardinada en un potente <em>lobby</em> aprietan las tuercas sin contemplaciones.</p>
<p>Sumemos a esto que las redes sociales se han mostrado, sobre todo durante este último año 2011, como un instrumento poderosísimo de comunicación ciudadana merced al cual se ha canalizado la acción que ha derribado algunos gobiernos, hecho tambalear a otros, poner contra las cuerdas a algunos más y meter muchísimo miedo a prácticamente todo el resto. No sorprende, pues, que todos aquellos gobiernos, incluso los teórica y oficialmente democráticos no atados por una constitución redactada cuando no podía preverse un fenómeno así, se hayan lanzado como lobos a morder fuerte el talón de Aquiles de estos medios: el dinero; si me fastidias, te bloqueo; y los demás, andan masturbándose las meninges a ver cómo pueden ponerle puertas a ese campo sin que sus jueces las derrumben. Y, obviamente, la respuesta de la práctica totalidad de estos medios ha sido transigir, tragar. Google y Micro$oft tragaron en China, donde hay un mercado enorme y prácticamente virgen, si bien Twitter dice que no, que no pasará por el aro en países como China aunque ello le cueste ese mercado (Manuel Almeida lo duda); Micro$oft y Facebook tragaron en Estados Unidos, pero no Google&#8230; totalmente.</p>
<p>Por tanto, por más que podamos comprender la actitud como empresas de quienes poseen esos recursos, lo cierto es que los ciudadanos, ahora que habíamos encontrado la vía de penetración idónea, no podemos renunciar a ellos, ni por intereses de empresa ni por nada. Sobre todo porque es la única vía que tenemos.</p>
<p>La única solución que se me ocurre es la apuntada: un proyecto de red social realizado por un colectivo sin ánimo de lucro organizado de la manera que resulte más eficiente. Está dicho pronto, claro. Primero, porque ese colectivo habría de serlo a un nivel global: ahí no sirve un proyecto puramente nacional, o de algún otro modo local, porque sería aplastado fácilmente incluso en su propio germen. Pero un proyecto a nivel global no surge o no se organiza así por las buenas. Segundo, porque se necesita una financiación y esa financiación vuelve a ser el punto débil: no puede fiarse a la publicidad, porque la publicidad la contratan empresas que, por propia naturaleza y por lo dicho antes, son presionables; no puede depender de un patrocinio por lo mismo: si te quieres cepillar el proyecto Mozilla, presiona a Google para que deje de apoyar a su Fundación. Incluso Wikipedia, que teóricamente recauda en plan <em>limosnita</em> cada año, goza de aportaciones corporativas de cierta consideración, lo que mantendría el modelo en el exacto precario que queremos evitar.</p>
<p>No sé cómo tendría que hacerse, la verdad, pero lo veo como una necesidad perentoria. El anuncio (y la intención) de Twitter es intrínsecamente grave, pero lo es muchísimo más como signo de debilidad, como constatación para los gobiernos que pinchando ahí duele y sale sangre. Es el primer paso (o el segundo, o el tercero) para neutralizar a las redes sociales. Y a medida que las redes sociales potencien la eficacia y la fuerza de movimientos ciudadanos al estilo de la <em>primavera árabe</em> o de neustro 15-M, la presión será más y más fuerte y se adherirán a ella más y más gobiernos. Las empresas que gobiernan las redes sociales deberían ser más conscientes, como dice Almeida, de que la libertad de expresión es su negocio y de que restringirla o permitir que sea restringida es restringir su negocio y su propia expansión, pero mucho me temo que esas empresas trabajan con la vista fija en el corto plazo. O quizá porque vivan en el convencimiento de que el flujo social intrascendente -el amontonamiento de tonterías que ha llevado a muchos de nosotros a abandonar Facebook- será suficiente para mantener el negocio en segmentos altos de beneficio. Puede que, en ese caso, no se equivoquen, pero si se equivocan, cuando se den cuenta del error, será tarde.</p>
<p>Para ellos y para nosotros.</p>
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		<title>Tweetcallando, que es gerundio</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 12:23:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
				<category><![CDATA[Correo ordinario]]></category>

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		<description><![CDATA[De la serie: Correo ordinario Como ya sabe todo el mundo a estas horas, Twitter anunció la semana pasada el establecimiento de la censura, de una censura la medida de cada país (de cada régimen), pero censura, en definitiva. Bajo el subterfugio de adaptarse a los límites de cada país en materia de libertad de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Correo ordinario</strong></em></p>
<p>Como ya sabe todo el mundo a estas horas, Twitter anunció la semana pasada el establecimiento de la censura, de una censura la medida de cada país (de cada régimen), pero censura, en definitiva. Bajo el subterfugio de <em>adaptarse a los límites de cada país en materia de libertad de expresión</em>, Twitter va a borrar todo aquello que no sea grato al régimen local, aunque, eso sí, lo mantendrá intacto para que sea visto en otros países. En otras palabras: de la <em>primavera árabe</em> en Egipto, hubiéramos estado muy bien informados los europeos o los americanos, pero los egipcios no se hubiera enterado. Así que ya ves qué gracia.</p>
<p>Por más que algunos de los grandes gurús (<a href="http://www.enriquedans.com/2012/01/twitter-la-censura-y-los-disparos-desde-la-cintura.html">Enrique Dans</a> y <a href="http://gallir.wordpress.com/2012/01/27/la-masa-enfurecida-ahora-contra-twitter/">Ricardo Galli</a>, como más caracterizados) lo hayan encontrado la mar de natural, lo cierto es que no lo es. Y no sirve de justificación el hecho de que, en definitiva, Twitter es una empresa, un negocio, y que ha tenido que evitar como mejor ha podido o sabido que cada país afectado lo cierre por entero. Parece razonable, sí, pero es inevitable que la decisión sugiera un regusto de complicidad con ciertos regímenes abominables.</p>
<p>Precisamente a lo que hay que acostumbrar a los <em>regímenes abominables</em> es a que la Red es un todo y que, aunque técnicamente se pueda hacer, no es política ni, sobre todo, comercialmente, posible tomarla <em>a la carta</em>, que una Red <em>a la carta</em> es una Red devaluada que no genera negocio, que no genera dinámica económica, que no genera PIB. Si fuera de otra manera, haría mucho tiempo que Estados Unidos la hubiera expurgado muy en profundidad hace ya años, y no sólo por lo del <em>copyright</em>.</p>
<p>Si todos los recursos de la Red estuvieran subordinados a <em>los límites de cada país en materia de libertad de expresión</em>, desde luego que no hubiera existido la <em>primavera árabe</em>, pero tampoco hubiera existido -por poner cosas bien próximas- ni el manifiesto contra la <em>Ley Sinde</em>, ni el 15-M, ni Wikileaks, ni Anonymous, ni ningún vector de los que estamos utilizando para intentar recuperar nuestra condición de ciudadanos; porque <em>los límites a la libertad de expresión</em> si no están, se inventan y, a las malas, ya tenemos las pintorescas interpretaciones constitucionales y de directivas europeas del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional.</p>
<p>Twitter muestra el camino que no queremos que emprenda la Red porque, si lo emprende, estamos perdidos, se va al garete nuestra última oportunidad para comunicarnos entre nosotros, para vectorizar campañas distribuidas. Porque la mayoría de estas campañas empiezan dándose a nivel nacional y no internacional, y si Twitter (y quien dice Twitter habla de Facebook o de cuales quiera otra red social) las <em>capa</em> a ese incipiente nivel nacional, nos pone la Red en compartimentos estancos.</p>
<p>Porque el problema no es Twitter, sino el conjunto de redes sociales, que entonan el <em>mal de muchos</em>: si la competencia hace lo mismo que yo, no experimento pérdidas por causa de esa competencia. Lo que ahora anuncia Twitter que va a hacer o que acaba de comenzar a hacer, ya lo está haciendo Facebook y lo hace Google (recordemos cuán vergonzosamente cedió ante China), igual que Micro$oft. Y el problema es que los usuarios, en vez de dar valor a lo que no cede ante el chantaje, lo despreciamos por <em>pequeñito</em> o por poco conocido, y seguimos en manos de lo que contribuye a la existencia de regímenes brutales.</p>
<p>Porque lo que hace Twitter (y los demás) es exactamente eso: contribuir y facilitar la existencia de regímenes brutales. Y me atrevo a pronosticar que contribuir asimismo, a que regímenes todavía presentables en esta materia, vayan deslizándose hacia la censura. Conviene no olvidar que la tentación censora asoma su putrefacta nariz a poco que la libre expresión se convierta en algo colectivo e indisimulable. Recordemos la falacia constitucional de la libertad de expresión cuando el legislador sabía que, más allá de la taberna, de la pintada o del <em>fanzine</em> mal podía ejercerla el ciudadano si no era propietario de un medio de comunicación. Pero ahora tenemos Internet y la falacia se ha derrumbado, ahora sí podemos ejercerla&#8230; siempre que <em>ellos</em>, el enemigo, los políticos, no logren tomar el control de los instrumentos que utilizamos para comunicarnos. Y lo que ha hecho Twitter, en su ámbito (otros ya lo han hecho en el suyo) es precisamente eso: entregar al poder los instrumentos del ejercicio de la libertad de expresión.</p>
<p>Me inquieta que gente como Dans y Galli, verdaderos líderes de la Red española, por más comprensivos que sean con las necesidades y limitaciones empresariales, no sepan ver esto, no sepan ver que sólo podremos recuperar nuestras libertades mediante una red libre. Por más que he intentado comprender sus argumentos, sólo lo he conseguido en parte, y esa parte se ve absolutamente ahogada por todo lo demás.</p>
<p>El paso que ha dado Twitter no sólo es incomprensible e inaceptable, sino que es nefasto. Otra cosa es que, por más que a muchos les guste hacerse el revolucionario de sofá, la realidad es que el activismo es minoritario y los <em>twitterout</em> sean tan difíciles como que la gente abandone una cosa tan cara y superada como un sistema operativo de Micro$oft, pero realmente es lo que procedería. Pero parece que los enganchados a Facebook no pueden prescindir de él y los enganchados a Twitter, tampoco. No me extraña que pese a disponer [todavía] de un instrumento tan magnífico como es la red, nos la sigan metiendo doblada cuando quieren.</p>
<p>¡Qué cara vamos a pagar tanta indolencia!</p>
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		<title>País</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 11:30:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
				<category><![CDATA[Esto es lo que hay]]></category>
		<category><![CDATA[Me parto el culo]]></category>

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		<description><![CDATA[]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center></p>
<table style="width:auto;">
<tr>
<td><a href="https://picasaweb.google.com/lh/photo/EeqwYpxK9ZqZbdGGIQzxy9MTjNZETYmyPJy0liipFm0?feat=embedwebsite"><img src="https://lh4.googleusercontent.com/-CgP7IZZ_W-E/TyPbXBBEiZI/AAAAAAAAGjE/XfdnpnV_o7Q/s400/soborne.jpg" height="378" width="400" /></a></td>
</tr>
</table>
<p></center></p>
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		<title>La patada en la puerta</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Jan 2012 13:05:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
				<category><![CDATA[Correo ordinario]]></category>

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		<description><![CDATA[De la serie: Correo ordinario Había algunas cosas en el caso MegaUpload que me traían mosca, y no de ahora, no a raíz del asalto del FBI, quiero decir. Me refiero a que, a la luz de Napster (y mira que ya ha llovido desde entonces), me preguntaba cómo MegaUpload -y tantos otros- podían alojar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Correo ordinario</strong></em></p>
<p>Había algunas cosas en el caso MegaUpload que me traían mosca, y no de ahora, no a raíz del asalto del FBI, quiero decir. Me refiero a que, a la luz de Napster (y mira que ya ha llovido desde entonces), me preguntaba cómo MegaUpload -y tantos otros- podían alojar en sus servidores contenidos sin autorización; por más que no los subieran propiamente ellos y se encogieran de hombros diciendo que eso lo hacían sus clientes y que ellos sólo ponían el servicio. El caso es que tener todo ese material en unos servidores propios los hacía vulnerables a un ataque como el que han sufrido o a otros parecidos, quizá menos espectaculares pero de igual resultado. Y, sobre todo, me preguntaba por qué MegaUpload -y tantos otros- han estado ahí tantos años y tan tranquilos pese a las iras, cada día más furibundas, de la muchachada del <em>copyright</em>.</p>
<p>Me preguntaba -y me sigo preguntando- por qué la histeria industrial no cargaba contra esos tan expuestos servidores mientras sí lo hacía contra <em>pájaros</em> mucho más pequeños y, sobre todo, contra los intermediarios, siendo así que, muerto el perro se acabó la rabia, caído MegaUpload y retirados de <em>servicio activo</em> otros <em>hermanitos</em> (cuando las barbas de tu vecino veas pelar&#8230;), las páginas de intermediarios, las tan odiadas páginas de enlaces, se han derrumbado estrepitosamente. Lo que, por cierto, provoca la graciosa situación de que la <em>Ley Sinde</em> se ha quedado como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando, diseñada para cepillarse unas páginas de enlaces que ahora ya no enlazan a nada; es decir, PSOE, PP y CiU han pagado un precio político, han sufrido un desgaste considerable -sobre todo el PSOE- por atender a la voz de su amo&#8230; finalmente para nada, porque el amo los ha dejado, por la vía rápida, con el culo al aire. Ya se ha dicho siempre aquello de que Roma no paga a los traidores.</p>
<p>Hasta ahora nos contado que la investigación sobre MegaUpload venía de lejos (dos años) y que la protesta contra SOPA no tenía nada que ver, llevándonos arteramente a creer que el asalto a MegaUpload era, precisamente, una represalia contra esa protesta y, quizá, un aviso a navegantes. Pero ahora asoma por el horizonte la posibilidad de que MegaUpload tuviera ya preparado para ejecución inminente un <a href="http://www.nacionred.com/lobbies-pi/megaupload-iba-a-tratar-directamente-con-los-artistas-y-puentear-a-las-discograficas">proyecto que sí iba de verdad a hacer daño a la industria</a>. La verdad es que la coincidencia mosquea, sobre todo cuando se vuelve a la idea de la cantidad de años durante los que MegaUpload operó tranquilamente pese a toda la escandalera. ¿Puede interpretarse que a la industria del ocio le interesa la existencia de la <em>piratería</em> y que el mal puede estar, precisamente, en que la <em>piratería</em> deje de serlo? ¿Teme la industria del ocio la aparición de nuevos -y perfectamente legales- modelos de negocio que no sólo no pueda controlar sino que puedan dar al traste con el suyo propio? Ahí queda eso, en todo caso&#8230;</p>
<p>Y, bueno, como era previsible, el personal ha regresado <em>al viejo mete-saca</em>, como se decía en aquella <em>Naranja Mecánica</em> de Burgess-Kubrick, es decir, a las redes P2P, a los <em>torrents</em>, a la artesanía clásica, y los olvidadizos de los antiguos hábitos vuelven a clamar por los foros para que alguien les recuerde cómo diantre se mapean los puertos. Caramba, casi se tiene la sensación del viejo marino que, después de años tierra adentro, vuelve a la orilla del mar a oler el aroma del aire cargado de salitre.</p>
<p>Mientras tanto, los corifeos de la industria del cachondeo largan impúdicamente sus bulos: que si la gente se ha lanzado a las salas de cine, que si están comprando como descosidos en los sitios legales&#8230; Nada, bolas así de gordas. Puede que en lo último, en los lugares de descargas autorizadas, sí que haya habido algún incremento, pero nada sustancial y meos aún las cifras con las que mienten con toda su inmensa jeta. Su único motivo de diversión, este sí, es el pánico generalizado que atenaza a los servidores cargados de contenidos no autorizados y el derrumbamiento, obvio, de las páginas de enlaces. Diversión que, por otra parte, tiene fecha de caducidad; incierta, al presente, pero la tiene. Pueden tener por absolutamente seguro que decenas de miles de manos están ahora mismo sobre los teclados tratando de desarrollar alternativas tecnológicas que hagan más eficiente y más impune la descarga. Y todo ese trabajo, en la inmensa mayoría de los casos, se está llevando a cabo sin el menor ánimo de lucro porque el odio incendiario que ha generado la rapacidad y la brutalidad del entorno del <em>copyright</em> es, por sí mismo, para muchísima gente, incentivo suficiente para los mayores esfuerzos. Por tanto, ya veremos cuánto tardan en volver los lloros y los clamores por lo mucho que <em>les roban</em> todo tipo de presuntísimos ladrones, piratas, filibusteros, corsarios y demás navegantes del no menos presunto mal vivir.</p>
<p>Sin embargo sí que ese asalto puede dejar unos <em>daños colaterales</em> de importancia, como es tan habitual cada vez que los norteamericanos entran por el sendero del mamporro y tentetieso. Me estoy refiriendo al ya recurrente hecho de la gente que utilizaba MegaUpload como alojamiento <em>in the cloud</em> de su documentación personal o profesional. Eso sí: no me gusta ser fariseo ni tomar por tontos a quienes me leen incluso en el hipotético caso de que algunos pertenezcan a las filas del enemigo. De ahí que rasgamiento de vestiduras y mesado de barbas, el justo. Y, en su virtud, diré que me cuesta mucho creer que empresas de envergadura y profesionales serios confiaran su documentación a inventos como MegaUpload que, por lo dicho ya al principio, ello constituiría una opción de riesgo. Por tanto, los <em>daños colaterales</em> cometidos sobre algunos presuntamente inocentes usuarios de MegaUpload, las víctimas de ese Guantánamo virtual al que hacía acertada referencia Víctor Domingo, tienen relativamente poca entidad, incluso en proporción al número total de usuarios de la cosa.</p>
<p>Sí me preocupa, en cambio -y debería preocupar a muchos-, como precedente. Porque el estricto precedente es que una compañía que se dedicaba a la cesión de espacio en servidores para alojar archivos particulares mediante e pago de una determinada cuota (es decir, un prestador de servicios TIC), ha sido tumbado <strong>por el uso que algunos</strong> -pocos o muchos- <strong>de esos particulares han hecho de ese espacio</strong>. La culpabilidad o inocencia en una posible tolerancia de ese uso por parte de los directivos de la empresa ya se determinará judicialmente, pero los jueces hablarán a toro pasado, y eso es lo grave. Eso es lo que queríamos impedir con la <em>Ley Sinde</em> y eso es lo que se pretendía impedir con la oposición a SOPA: la acción ejecutiva pre-judicial.</p>
<p>Porque lo que ahora ha quedado comprometidísima es la viabilidad de una de las tendencias de futuro más claras y más importantes de la Red y, por ende, uno de los negocios de mayor auge previsible, que es el <em>hosting</em> para el trabajo <em>on the cloud</em> en el que, además, muchas empresas estaban estudiando fiar, como clientes, la eficiencia de una alternativa a mantener un costoso sistema de servidores propios. Los daños causados, pues, por el pistolerismo norteamericano a beneficio del <em>copyright</em> pueden ser cuantiosísimos. Incluso para la propia economía norteamericana, con mucho más futuro en el desarrollo tecnológico que en los <em>shows</em> de la industria peliculera. Porque lo que se ha hecho tiene un nombre: responsabilizar al prestador de servicios por los contenidos de sus clientes. <a href="http://www.internautas.org/html/5038.html">Esta tendencia ya la inauguró el Tribunal Supremo español</a>, contra lo dispuesto en directivas europeas, lo que sumió a toda la industria tecnológica española en una inseguridad tremenda; ahora la reafirma, por vía ejecutiva y pasando directamente de jueces, la administración norteamericana y a efectos del entero mundo.</p>
<p>Veremos qué nos trae el futuro. Queda la esperanza de que los jueces norteamericanos declaren ilegal la acción del FBI y eso contribuiría mucho a tranquilizar a los prestadores de servicios TIC de todo el mundo que han quedado ahora en la cuerda floja. Muy floja. Pero esa decisión judicial va a tardar, me temo unos cuantos años, demasiados. Los daños van a ser tremendos.</p>
<p>El odio al <em>copyright</em> acabará pronunciándose como un juramento en los consejos de administración. Al tiempo.</p>
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		<title>Pearl Harbour</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2012/01/22/pearl-harbour/</link>
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		<pubDate>Sun, 22 Jan 2012 08:50:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
				<category><![CDATA[Correo ordinario]]></category>

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		<description><![CDATA[De la serie: Correo ordinario Alguien dijo ayer que el número montado por el FBI para cerrar MegaUpload era en todo comparable al ataque de los japoneses a Pearl Harbour, recordando que éste provocaría una intervención en la Segunda Guerra Mundial que cambiaría el curso de ésta y, en definitiva, de la historia. Está por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Correo ordinario</strong></em></p>
<p>Alguien dijo ayer que el número montado por el FBI para cerrar MegaUpload era en todo comparable al ataque de los japoneses a Pearl Harbour, recordando que éste provocaría una intervención en la Segunda Guerra Mundial que cambiaría el curso de ésta y, en definitiva, de la historia.</p>
<p>Está por ver. Está por ver si es para tanto&#8230; o si será para más.</p>
<p>La comparación con Pearl Harbour está bien hallada. Algunos han dicho que ayer empezó una guerra, la <a href="http://www.youtube.com/watch?v=JBu9Ue_zBvY">World War Web</a>, pero yo creo que eso es inexacto, que esta guerra hace ya años que está desencadenada y que ya ha causado víctimas en los dos bandos: gente arruinada, <em>caídos</em> y <em>desaparecidos</em> en combate, zonas (virtuales) desoladas&#8230; Incluso en el curso histórico a largo plazo se encuentran antecedentes lejanos de lo que ahora está sucediendo: muchos hemos explicado con prolija reiteración que el tema del lagrimeo cocodrilesco por la <em>piratería</em> existe, como poco, desde hace cien años; y muy probablemente podríamos remontarnos a hace cuatrocientos o quinientos, ya en las épocas inmediatamente anteriores a la implantación del <em>copyright</em> en el mundo anglosajón y de las cédulas reales en el mundo hispano.</p>
<p>Se produce, además, en el contexto de la polémica sobre la llamada SOPA, un normativa norteamericana muy similar a la de nuestra <em>Ley Sinde</em> (que aún colea y lo que te rondaré, morena). El FBI lo ha negado, diciendo que llevaban dos años investigando a MegaUpload, que no es una operación improvisada, pero este argumento creo que demuestra justamente lo contrario: que siendo una operación de tan antigua procedencia y de tal largo alcance, no le venía de  una semana o de un mes. Aunque quizá no atinemos a adivinar qué tecla concreta toca el asalto a MegaUpload en el piano de la SOPA, está claro que forma parte de la misma partitura.</p>
<p>Bueno, y, en definitiva&#8230; ¿qué pasa con MegaUpload? Pues absolutamente nada. Que habrá tres o cuatro fulanos que, tras un larguísimo y costoso proceso e inacabables recursos, quizá den con sus huesos en presidio (quizá así, entre rejas, aprenderán que cuando se tienen negocios&#8230; <em>raros</em>&#8230; es mejor vivir con discreción y no darle tres cuartos al pregonero), que, de momento, unos cuantos millones de usuarios se quedan sin el método más rápido para bajarse <em>by the face</em> películas y música y que, en unos meses -quizá más pocos que muchos-, surgirá otra alternativa más eficiente, más completa&#8230; y más dañina para la ambición de los talibanes del <em>copyright</em>. El caso Napster es ya un argumento recurrente en toda la red, por eso no lo ilustro con ningún enlace: basta con navegar un poquito en el ámbito del tema para encontrar la alusión en cuestión de segundos.</p>
<p>Puede no obstante, hacerse algún análisis e intentar algún ejercicio de prospectiva.</p>
<p>En el ámbito del análisis, me llama la atención -lo decía anteayer mismo en Ràdio 4 hablando de la SOPA- una diferencia entre la resistencia española y la norteamericana: la resistencia española contra la <em>Ley Sinde</em> tuvo un origen y un desarrollo puramente ciudadano, mientras que en la resistencia contra la SOPA se implicaron empresas tecnológicas potentísimas (y aún hubo unas cuantas que chaquetearon: si la cosa se pusiera más negra, el número de empresas resistentes aumentaría sustancialmente en cantidad y en <em>potencia de fuego</em>). Eso nos lleva a una triste constatación: en España no hubo resistencia empresarial porque no existe empresariado tecnológico, más allá de las <em>telecos</em>, que pasan de todo porque, de un modo u otro, su negocio está asegurado (en EE.UU. tampoco han presentado batalla contra la SOPA).</p>
<p>Esto puede ser importante porque ahí podría pasar como en la guerra de verdad: nunca una guerrilla ha ganado por sí sola una guerra; aunque fuera como remate final, para conseguir la victoria ha necesitado de un ejército regular o bien transformarse en uno la propia guerrilla. El ejército regular de la guerrilla ciudadana son las empresas tecnológicas; sólo podría prescindirse de éstas si esa guerrilla se convirtiera en un movimiento ciudadano amplio.</p>
<p>Movimiento ciudadano que constituye la segunda fase de esta guerra en Estados Unidos: los esfuerzos de los dos bandos van a dirigirse ahora hacia el amplio sector de la ciudadanía que aún no está en red. Y va a ser curioso ver cómo lo hacen y ver cómo resulta, porque vamos a asistir a una competición entre el <em>glamour</em> holliwoodiense y el empresariado que muy bien pudiese representar la recuperación económica, entre el raro placer en la contemplación de un lujo inalcanzable, sólo asequible a una <em>bautiful</em> y una siembra de puestos de trabajo que serán para todos.</p>
<p>En el caso norteamericano conviene no olvidar un factor importantísimo, esencial: que el tema <em>Hollywood</em> allí sí que es cultura de verdad. Me explico: todo el tiglado del ocio está al servicio del expansionismo norteamericano. Hace dos mil años, el imperio dominante emprendió la <em>romanización</em> de sus posesiones, <em>romanización</em> que no era la simple imposición de sus legiones sino algo mucho más profundo: la inyección de una entera cultura en los pueblos hasta el momento sojuzgados. Si vestimos pantalones vaqueros, si todas las fiestas navideñas tenemos a esa porquería triglicérica vestida de CocaCola, si últimamente nuestras fiestas de difuntos se van trocando por esa imbecilidad de <em>halloween</em>, si nuestras casas se parecen cada vez más a las de ellos, todo eso viene de Hollywood. Y sólo he hablado de signos externos: si nos fuéramos a las profundidades abisales de lo ideológico, la homogeneización resultante la veríamos muchísimo mayor. Por eso, el que Hollywood siga siendo lo que es, tiene para los Estados Unidos una importancia muchísimo mayor que el enriquecimiento brutal de cincuenta o cien consejos de administración, por poderosos que éstos sean. Es interesante tener esto bien claro para constatar qué clase de enemigo nos ha declarado la guerra.</p>
<p>Y ahora vamos a la prospectiva: ¿podría ser el dominio tecnológico una alternativa al dominio cultural? No lo sé, la verdad. Eso ya es cosa de sociología de altos vuelos y no sé definirme. Así, desde mi limitada perspectiva pienso que, aún como simple posibilidad, debería considerarse. En todo caso&#8230; Recuerdo una viñeta en uno de aquellos entrañables almanaques Agromán, en la que se veía a un soldado armado y equipado hasta los dientes ante un letrero que rezaba «Haz el amor y no la guerra», y el soldado decía: <em>Y pudiendo hacer las dos cosas&#8230; ¿por qué privarse de nada?</em>. El acuerdo entre las dos partes en pos de un único fin beneficioso para ambas, no sólo es posible sino muy probable. Que nadie piense que la industria tecnológica <strong>norteamericana</strong> cargará contra interese vitales <strong>norteamericanos</strong>.</p>
<p>Pero esto ya es, casi casi, geopolítica. ¿Qué puede pasar a corto o medio plazo?</p>
<p>Yo creo que quienes sueñan con el hundimiento de Hollywood y, en general, con la actual industria del entretenimiento, se equivocan. Basta con ver la historia: ante la aparición de nuevos modelos de negocio, la industria tradicional resiste encarnizadamente hasta el último momento&#8230; último momento en que se sube al carro del vencedor. Mientras tenga un dólar que ganar con el modelo clásico, no lo abandonará; pero cuando el hundimiento del modelo clásico sea verdaderamente inminente, cuando el colapso esté ya ahí, los viejos barraganes abandonarán el barco&#8230; para tomar el mando d una motonave ultramoderna. Repito, mirad el panorama: las mismas marcas, los mismos logotipos (quizá evolucionados, pero los mismos), las mismas empresas que hace cincuenta años. Con algunos agentes nuevos, claro, pero básicamente las mismas marcas. Los que combatieron los discos, acabaron fabricándolos; y lo mismo cabe decir de las <em>cassettes</em>, de las cintas de vídeo y de todo el material <em>pirata</em> contra el que pusieron el grito en el cielo. Acabarán entrando en la red y, en ella, seguirán siendo tan poderosos como antes. A menos, claro, que haya un cambio histórico, pero este habría de venir, probablemente, por otro lado y constituir el hundimiento de esa industria un efecto secundario. No puede predecirse tal cosa.</p>
<p>Sí que está en nuestra mano -en términos colectivos- precipitar ese colapso que lleve a la industria a adoptar los nuevos modelos de negocio, lo cual llevará automáticamente a normalizar la situación; y la industria tecnológica se ha manifestado claramente interesada en llegar a ese colapso (quizá, entre otras cosas, porque tiene mucho que ganar prestando servicios a la industria del entretenimiento).</p>
<p>Tenemos por delante desafíos inmediatos: el primero, va a ser el ya llamado <a href="http://www.enriquedans.com/2012/01/operacion-megaupload-accion-y-reaccion.html"><em>Marzo Negro</em></a>, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=hdTNQyw82ks&amp;list=PLCA84EA7CAA1AA4FD&amp;index=35">promovido por Anonymous</a>, una campaña que se va extendiendo por las redes sociales, consistente en que durante todo el mes de marzo, no se adquiera ningún contenido de esa gente, ni siquiera a título gratuito: no ir al cine, no comprar DVD, <strong>ni tampoco descargarse películas</strong> ni gratis ni pagando; no asistir a conciertos, no comprar discos y <strong>no descargarse música</strong>, ni gratis ni pagando. El propósito es realizar una demostración de fuerza metiéndoles un agujero negro en sus cuentas anuales de forma que el enemigo constate también el poder del consumo activista y se dé cuenta de con quién se está jugando los cuartos. El segundo desafío es el cumplimiento (o no) de la <em>predicción Napster</em>: ver si, efectivamente y tal como se viene vaticinando ampliamente, surge a corto o medio plazo una alternativa a MegaUpload -o una serie de ellas- mucho más eficaz, de mucha mayor envergadura, que cause un daño mucho mayor aún al enemigo.</p>
<p>La baza está en nuestras manos, el poder lo tenemos nosotros, <a href="http://www.elincordio.com/2011/12/30/el-arma-total/">lo he dicho muchas veces</a>. La decisión que debemos tomar es, pues, si nos vamos a comportar como ciudadanos libres o como súbditos gilipollas.</p>
<p>No me hago muchas ilusiones.</p>
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		<title>Fiesta en la radio pública</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2012/01/19/fiesta-en-la-radio-publica/</link>
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		<pubDate>Thu, 19 Jan 2012 09:15:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pequeños bocaditos]]></category>

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		<description><![CDATA[De la serie: Pequeños bocaditos Se cumplen hoy 75 años de la primera emisión de Radio Nacional de España. En condiciones luctuosas e indeseables, pues nació en plena guerra civil como medio de propaganda de uno de los bandos (el franquista, obviamente). Pero eso ya es historia. Mi impresión personal, no sé si generalizadamente compartida [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Pequeños bocaditos</strong></em></p>
<p>Se cumplen hoy 75 años de la primera emisión de Radio Nacional de España. En condiciones luctuosas e indeseables, pues nació en plena guerra civil como medio de propaganda de uno de los bandos (el franquista, obviamente). Pero eso ya es historia.</p>
<p>Mi impresión personal, no sé si generalizadamente compartida o no, es que Radio Nacional de España es uno de estos casos, tan típicos en nuestro cutre país, en que tenemos algo de calidad y no lo apreciamos. Yo no sé si será exagerado comparar a RNE con la BBC, quizá sí, pero lo cierto es que Radio Nacional constituye una cadena de emisoras públicas, tradicionalmente llevada adelante por profesionales de fuste, que ha mantenido un muy alto estándar de calidad por encima de los oleajes partitocráticos que ha tenido que sufrir. Quizá porque, menospreciada la radio pública en favor de la televisión por parte de las ratas de los partidos, las agresiones manipuladoras han sido menos intensas y menos difíciles de soslayar.</p>
<p>Tres cuartos de siglo que hoy celebran unos profesionales pero que deberíamos celebrar, y con mucho fasto, todos los españoles. Una radio que nació como instrumento de propaganda al servicio de media España, es hoy la radio de todos, y es un medio de comunicación público de muy alta calidad.</p>
<p>Felicidades, pues, a todos los profesionales que han hecho posible esa historia y ese nivelón y felicitémonos, más que nadie, todos los españoles. Aunque la inmensa mayoría del paisanaje o no se entere o no le importe.</p>
<p>Y así nos luce el pelo.</p>
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		<title>Mecachis en la mar</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 10:50:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pequeños bocaditos]]></category>

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		<description><![CDATA[De la serie: Pequeños bocaditos La realidad puede muchas veces consagrar situaciones tan estúpidas que no tendrían credibilidad ni en el cine. Por ejemplo, con el asunto este del barco, el Costa Concordia. Desde el domingo, en que se conoció la noticia, todos los expertos se han preguntado cómo es posible que a un barco [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Pequeños bocaditos</strong></em></p>
<p>La realidad puede muchas veces consagrar situaciones tan estúpidas que no tendrían credibilidad ni en el cine. Por ejemplo, con el asunto este del barco, el <em>Costa Concordia</em>. Desde el domingo, en que se conoció la noticia, todos los expertos se han preguntado cómo es posible que a un barco nuevo y con la tecnología más avanzada le pase algo como esto, que embarranque. Después, a medida que fueron sabiéndose más cosas, nuestra capacidad de asombro fue siendo puesta a prueba: primero, el barco que, desviándose mucho de su ruta (tendría que haber dejado la isla de Giglio a estribor, como <a href="http://g.co/maps/6s7vh">puede verse incluso en los mapas de Google</a>) pasó por el otro lado y se acercó excesivamente a tierra, cosa que, además, hacía habitualmente, si hemos de creer al alcalde del pueblo; segundo, la razón de acercarse más aún de lo imprudentemente habitual: el capitán, en plan amo del cortijo, quiso obsequiar al <em>mâitre</em> de a bordo acercándolo a su pueblo a fin de mejor saludar y ser saludado por sus paisanos. O algo así, porque la cosa sigue pareciendo increíble. En todo caso, ni al mismísimo Gila se le hubiese ocurrido llegar tan lejos.</p>
<p>El <em>signore capitano</em> embarranca 140.000 toneladas de barco de lujo y pone en peligro a 4.000 pasajeros y tripulantes (tan en peligro que, en el momento de redactar estas líneas se contabilizan ya siete muertos y dieciocho desaparecidos sobre los que cabe poco o ningún optimismo) porque quería hacerle una gracia al <em>mâitre</em>. Parecería que, en vez de <em>Costa Concordia</em>, el barco hubiera debido haberse denominado <em>Costa Valencia</em>, porque sólo Camps y su <em>Bigotes</em> hubieran podido montárselo igual de cutre.</p>
<p>Alucinante.</p>
<p>Con todo el respeto al drama de los muertos y desaparecidos y al sentimiento de sus deudos, un acontecimiento tan chabacano sólo me remite a los párrafos de una conocida habanera que ilustra muy bien lo que parece que sucedió:</p>
<p><em>Cuando en la playa la bella Lola,<br />
su larga cola, luciendo va,<br />
los marineros se vuelven locos<br />
y hasta el piloto pierde el compás.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Ay que placer<br />
sentia yo,<br />
cuando en la playa<br />
sacó el pañuelo<br />
y me saludó</em></p>
<p>A ver si no.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Así será si así queréis</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2011/12/31/asi-sera-si-asi-quereis/</link>
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		<pubDate>Sat, 31 Dec 2011 10:13:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
				<category><![CDATA[Rugidos]]></category>

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		<description><![CDATA[De la serie: Rugidos Y cuando en la hispana tierra pasos extraños se oyeron hasta las tumbas se abrieron gritando: «¡Venganza y guerra!» Esto es lo que habéis querido y esto es lo que vais a tener. #LeySinde #RedResiste]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Rugidos</strong></em></p>
<p><em>Y cuando en la hispana tierra<br />
pasos extraños se oyeron<br />
hasta las tumbas se abrieron<br />
gritando: «¡Venganza y guerra!»</em></p>
<p>Esto es lo que habéis querido y esto es lo que vais a tener.</p>
<p><em>#LeySinde<br />
#RedResiste</em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>El arma total</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2011/12/30/el-arma-total/</link>
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		<pubDate>Fri, 30 Dec 2011 11:23:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
				<category><![CDATA[#nolesvotes]]></category>
		<category><![CDATA[Esto es lo que hay]]></category>

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		<description><![CDATA[De la serie: Esto es lo que hay Uno de los acontecimientos característicos de las redes sociales de esta semana ha sido el rebomborio que se ha montado -básicamente en Twitter, pero también en Facebook y otras redes- es la campaña contra el libro de un tal Richard Cohen, que considera la homosexualidad una enfermedad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Esto es lo que hay</strong></em></p>
<p>Uno de los acontecimientos característicos de las redes sociales de esta semana ha sido el rebomborio que se ha montado -básicamente en Twitter, pero también en Facebook y otras redes- es la <a href="http://actuable.es/peticiones/la-homosexualidad-es-enfermedad-dejad-vender-libros">campaña contra el libro de un tal Richard Cohen</a>, que considera la homosexualidad una enfermedad y pretende curarla. Ha sido tan intensa e intensiva, que la librería de «El Corte Inglés» ha decidido retirarla de sus anaqueles, pidiendo, además, sentidas disculpas. Una movilización que no ha gozado, precisamente, de adhesión unánime (numerosa sí, pero unánime, no), porque <a href="http://blogs.elcorreo.com/magonia/2011/12/29/y-si-manana-la-masa-enfurecida-pide-a-el-corte-ingles-y-la-casa-del-libro-que-no-vendan-obras-ateas-y-escepticas/">algunos internautas la han tachado de censura</a>.</p>
<p>Hace algunos días más, en el blog de Enrique Dans se montaba una buena polémica en razón de su <a href="http://www.enriquedans.com/2011/12/boicotear-el-cine-espanol-no-es-una-postura-ideologica-es-simplemente-logica.html">anuncio de boicot al cine español</a>.</p>
<p>Y no hace muchas semanas, un sólo internauta se levantó contra la vesanía de un programa de televisión basura que le había pagado un dineral a la madre de un asesino a cambio de meter el morbo correspondiente y logró movilizar a la red de tal manera que se consiguió que todos los anunciantes abandonaran el programa (y alguno incluso llegó a suspender la campaña navideña de publicidad en toda la cadena).</p>
<p>El tema de los boicots siempre es polémico porque siempre hay quien ve por algún lado inocentes perjudicados; aparte de que siempre hay quien no parece dispuesto a sufrir el sacrificio -o la simple incomodidad- de abstenerse de consumir una cosa para lograr un fin. Los objetores tachan de censura el boicot a un libro -y tienen razón, a mi modo de ver-, sostienen que muchos profesionales del cine español no tienen la culpa de las circunstancias que provocan el boicot o bien replican que las marcas no son culpables de lo que se haga en los programas en los que ellos se anuncian.</p>
<p>Y bien, sí, todo ello es -o puede ser, según el caso- cierto.</p>
<p>Pero hay varias consideraciones en sentido contrario. La primera, que el ciudadano, ni individual ni colectivamente tiene por qué impartir justicia. Cada cual es libre de adquirir o no adquirir un bien o servicio y cada cual es libre de adoptar una postura u otra por las razones que le dé la gana. Yo puedo no comprar en la tienda de al lado e ir a otra más lejana y más cara, simplemente porque el tendero de la de al lado me cae gordo (aunque no me haya hecho nada) y ello es, objetivamente, injusto pero el consumo es libre, yo puedo hacer lo que me dé la gana arbitrariamente, mis preferencias de compra no tienen por qué sujetarse a criterios comercialmente objetivos. Y eso es algo con lo que el comerciante tiene que contar. Objetivamente, Puleva no es culpable de las barbaridades que se cometan en la basura de Tele5; simplemente, sus técnicos publicitarios detectan una audiencia cualitativa o cuantitativamente idónea para su inversión publicitaria: no juzga moralidades. Pero si sus clientes deciden culpabilizarla de hecho y toman represalias por esa culpabilidad ¿qué va a hacer Puleva? Pues como no puede acudir a los tribunales ni a los antidisturbios para obligar a sus clientes a que sigan siéndolo, sencillamente, suma dos y dos y retira su publicidad para mantener numéricamente incólume a la parroquia que le da de comer.</p>
<p>La segunda responde a un principio que enuncié hace ya muchos años y que he repetido en este blog varias veces: <em>toda la fuerza que hemos perdido como trabajadores y como ciudadanos, la hemos ganado, multiplicada, como consumidores</em>. Esa es nuestra fuerza última pero potentísima: mientras Puleva (y quien dice Puleva, pon la marca o establecimiento que quieras) no pueda obligarnos a comprar su producto, tendrá que hacer lo que sus clientes quieran y dejar de hacer lo que no quieran. Da igual que una cosa u otra sea justa o injusta, grata o desagradable, bonita o fea. Si queremos ver a su gerente en calzoncillos y nos empeñamos en ello, acabaremos viendo a su gerente en calzoncillos porque en cuanto se desplomen las ventas se echará los pantalones abajo; y si no lo hace, lo pondrán en la calle y los calzoncillos que veremos serán los del gerente siguiente que ya sabrá qué es lo primero que le toca hacer.</p>
<p>Y creo que es lo que toca. Si no podemos valernos de los políticos porque no están de nuestro lado, si los empresarios y los banqueros no tienen la menor compasión por nadie, no se apiadan de las familias a las que dejan sin recursos por causa de un despido o de una ejecución hipotecaria&#8230; ¿por qué nosotros debemos guardarles consideración alguna? ¡Seamos nosotros despiadados con ellos! Si quieren nuestro dinero, que pasen por debajo de nuestro arco del triunfo, tanto si les gusta como si no.</p>
<p>Lo de la censura, es ciertamente desgradable, yo que tanto la odio. Y, como muy bien dice Luis Alfonso Gámez en el enlace a Magonia del primer párrafo, el boicot ideológico puede ser respondido con otro boicot ideológico. Si se censura una determinada visión de la homosexualidad por errónea o por malvada, los que tienen esa visión también pueden censurar, a su vez y por el mismo procedimiento, la visión opuesta. Sin embargo, habrá que vivir con eso y con ese riesgo porque, repito, todo boicot conlleva siempre una injusticia, cuando menos parcialmente, y si se atiende a ese criterio de justicia como prioritario, lo que estamos haciendo es desarmarnos nosotros mismos.</p>
<p>Si se boicotea al cine español, probablemente se cometa una injusticia, por poner un simple ejemplo, con alguien como Álex de la Iglesia quien, obviamente, no estará por el boicot pero muy probablemente sí por las razones que lo motivan, como ya ha demostrado incluso ante incrédulos como yo. Pero si por salvarle las barbas a Álex renunciamos al boicot, nos caerá encima no la <em>ley Sinde</em>, no: el código penal.</p>
<p>Hay temas en los que tenemos que mostrarnos inflexibles aún a riesgo de cometer injusticias en esos propios temas o en otros. Y no sólo eso: es necesario que adquiramos la cultura del boicot y la empecemos a practicar intensivamente. Ya estamos empezando, de hecho: lo de «La Noria» fue un punto de inflexión y lo de esta semana ha sido otro. Que los boicots están empezando a funcionar y que el enemigo les tiene un miedo cerval quedó demostrado en los comentarios al anuncio de Dans, en el que, más o menos escondida, la farándula no pudo ocultar su pánico. Y el pánico no venía de lo que el anuncio de Dans tenía de convocatoria sino de lo muy abonado que empieza a estar el campo para que algo así sea seguido.</p>
<p>El 15-M demostró que la Red es un poder fáctico real; demostró que, contra la imposibilidad de hacer revoluciones en la Red, tan cacareada por quienes tienen un miedo cerval a que sí sea posible, las revoluciones pueden, cuando menos, empezar en la Red. El recuerdo de la pillada en bolas que supuso para el enemigo aquel 15 de mayo de 2011 servirá de regocijo para muchos durante mucho tiempo.</p>
<p>Si el 2011 ha sido el año en que los ciudadanos hemos salido a la calle cargados de ira, 2012 habría de ser el año en que empezáramos a castigar severamente, duramente, despiadadamente, a quienes, viviendo de nuestro dinero, pretenden imponernos sus reglas a la trágala. Y vencer. Hacerlos pasar por el aro y estrechar cada vez más ese aro. Y que gane quien quiera las elecciones: nuestras compras han de ser nuestros votos; sus balances han de ser nuestro poder; sus cuentas de resultados han de ser nuestro objetivo. Recordemos la enseñanza de la historia: ni siquiera Franco pudo con un boicot y tuvo que claudicar.</p>
<p>Por una vez, «La Noria» mostró el camino.</p>
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		<title>El otro canon</title>
		<link>http://www.elincordio.com/2011/12/29/el-otro-canon/</link>
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		<pubDate>Thu, 29 Dec 2011 10:06:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Cuchí</dc:creator>
				<category><![CDATA[Esto es lo que hay]]></category>
		<category><![CDATA[Rugidos]]></category>

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		<description><![CDATA[De la serie: Esto es lo que hay Andamos desde hace unas horas, desde ayer a media mañana, con dimes y diretes sobre el sueldo del Rey, que si cobra mucho o que si cobra poco, que si más que el presidente o que si menos que el vecino. La Casa Real, efectivamente, ha presentado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>De la serie: <strong>Esto es lo que hay</strong></em></p>
<p>Andamos desde hace unas horas, desde ayer a media mañana, con dimes y diretes sobre el sueldo del Rey, que si cobra mucho o que si cobra poco, que si más que el presidente o que si menos que el vecino. La Casa Real, efectivamente, ha presentado unas medias cuentas del Gran Capitán. Digo <em>medias</em>, y me quedo corto, porque falta en todo eso mucho desglose: esos <em>gastos de representación</em>&#8230; ¿cómo se dividen? O en qué, cómo y a quién van esos cuantiosisimos <em>incentivos al rendimiento</em> que se ventilan el 70 por 100 de los gastos de personal. Tampoco se nos dice qué personal es ese y por qué es necesario, es decir, se nos ocultan datos para formular un criterio sobre si ese gasto está ajustado o es un derroche; obviamente tampoco sabemos de qué modo accede ese personal a su puesto de trabajo salvo, supongo, el personal funcionario que, corrientemente, debería llegar a través de un concurso de traslados o por acceso directo a través de la oferta de plazas tras haber ganado una oposición.</p>
<p>Otras divertidas partidas pertenecen al no menos divertido -por elástico- capítulo 2 (gastos corrientes en bienes y servicios), capítulo divertido y elástico no sólo en la Casa Real, sino en todas las administraciones públicas. Para que el ciudadano se haga una idea, de ese capítulo es de donde sale el dinero para bolis y para las señoras de la limpieza, pero también para esos estudios, frecuentemente misteriosos, que a veces acaba resultando que no se hacen, o que podrían haberlos hecho los funcionarios que trabajan sobre la cuestión, o que se pagan cien mil euros por doce páginas que no dicen nada o que, a veces -o además-, son un plagio de estudios previos, o que, sí, son serios y enjundiosos, pero nadie sabe para qué sirven ni por qué se encargaron ni por qué el encargo recayó precisamente sobre quien recayó.</p>
<p>De ese capítulo -y en relación con la falta de desglose antes mencionada- me llaman la atención esos 1.656.000 euros de <em>Material, suministros y otros</em> (lo de los <em>otros</em> debe ser apasionante, sin perjuicio del indudable interés del material y de los suministros) y los 1.200.000 de <em>Atenciones protocolarias y representativas</em> que deben computarse <strong>además</strong> de los gastos de representación que cobran el Rey, el Príncipe y <em>ex aequo</em> la Reina y las infantas, porque esto tiene miga adicional. Fijarse en lo que se enuncia como subconcepto 226.01: <em>Atenciones protocolarias y representativas: se incluyen en este apartado los diferentes gastos generados con ocasión de los actos que desarrollan los miembros de la Familia Real, como pueden ser almuerzos, recepciones a su cargo, atenciones o regalos que protocolariamente deben realizar, incluido fotografías. También contempla los gastos generados por la asistencia a actos oficiales y de Estado, y otros que no son soportados por el organismo correspondiente</em>. Entonces&#8230; ¿en que se gastan tan altos señores las cantidades que perciben <em>intuitu personae</em> por este aparentemente mismo concepto?</p>
<p>La <em>ingeniería</em> presupuestaria permite ocultar también otros gastos inherentes a la Casa Real: bienes afectos al Patrimonio Nacional de uso privativo (palacios y yates, entre otros beneficios), seguridad, etcétera, por importes que he visto estimados en su conjunto en unos 50 millones de euros. Y habría que ver si estos 50 millones de euros incluyen (que no incluyen) otros tinglados independientes de la Casa Real pero que parecen hechos, fundamentalmente, a su mayor gloria y loor: pienso, por ejemplo, en todas estas cumbres iberoamericanas cuyos beneficios prácticos no acabamos de ver más allá de los que amasen El Corte Inglés, Telefónica o la $GAE, sino para constituir al Rey -artificiosamente, claro- en un líder mundial que se permite hacer callar a jefes de Estado que han sido elegidos democráticamente <strong>y no como él</strong>.</p>
<p>Porque, en el fondo de todo, subyacen dos cuestiones esenciales. La primera, que más allá de lo que cobren o no cobren el Rey y su familia, lo que interesa es <strong>lo que nos cuesta</strong> mantener el tinglado. La segunda, la tan manida objeción de que <em>un presidente de la República nos costaría lo mismo</em>.</p>
<p>Hablaré de lo segundo, porque lo primero está claro. Un presidente de la República nos costaría lo mismo -en fin, un poco menos, aunque no mucho- si instituyésemos un presidente de la República a modo de <em>Rey</em> no hereditario y elegido cada cuatro, seis u ocho años, un figurín puesto ahí para adormar (supuesto y no admitido que tanto Rey como presidente en estas condiciones adornen algo). Pero un presidente de la República puede verse de otra manera: puede verse como la asunción en una sola persona de la jefatura del Estado y del Gobierno (sistema presidencialista neto) o puede establecerse un presidente de la República distinto del presidente del Gobierno pero con funciones ejecutivas propias e independientes (política exterior y/o de defensa, por ejemplo) en algo parecido a un sistema presidencialista mixto, hasta hoy inédito pero nada inviable. Desde luego me inclino por el sistema presidencialista neto y punto pelota, aunque el mixto pienso que podría tener sus ventajas, no sería del todo desdeñable.</p>
<p>Y es que cuando se habla de República se habla de un modelo con muchísimas variantes posibles que puede ir mucho más allá de un <em>Rey</em> por turnos.</p>
<p>Los fuegos de artificio monárquicos que se han articulado todas estas horas -que serán días, o semanas- sobre lo poquito que cobra el Rey, lo muchísimo que cobran otros, el callarse sobre la cuantificación de otros importantes conceptos que también recaen sobre la Casa Real aunque no estén en su presupuesto, y el callarse sobre el volumen y procedencia de su cuantioso patrimonio privado (y del lugar donde lo almacena), convencerá, quizá, a los parroquianos de Belén Esteban, pero no a los ciudadanos que se detengan a reflexionar un poco. Y una apostilla más: todo aquello que se oculta, es susceptible de ser peor aún de lo que se sospecha (porque si fuera al contrario, resultaría más rentable propagandísticamente encender la luz).</p>
<p>Las famosas cuentas que iban a abrirse sobre el presupuesto de la Casa Real no han resultado ser sino una filfa, humo de colores incapaz de convencer a nadie con dos dedos de frente, un nuevo timo a la ciudadanía, a la que se toma -nuevamente- por imbécil. Es posible que este numerito detenga algo la caída de los índices de popularidad de la monarquía borbónica reinstaurada sobre el juancarlismo, pero es sumamente probable que esa detención sea pasajera. Cuando todo el mundo acabe de caer en la cuenta de que no sólo no sabe más de lo que sabía antes sino de que, en realidad, no sabe nada, la curva volverá a su pronunciado descenso. Y más cuando se abra el sumario y sepamos más pormenorizadamente aún de las andanzas del <em>yernísimo</em>.</p>
<p>No ha habido luz y taquígrafos: nos han hecho luz de gas.</p>
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