Paella: los tropiezos
De la serie: Los jueves, paella. Ahí va el segundo plato
Reanudamos con este segundo post la paella que hoy he dividido en dos al haberse alargado exageradamente el primero. Pero, sin embargo, vamos a mantener vivo un factor común con el anterior: Barcelona. Paella larga y barcelonesa en su totalidad…
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Veo en «El Periódico» de hoy que los de Iniciativa per Catalunya-Els Verds se preguntan dónde estará su carro; vamos, que van a investigar qué pasa en las zonas donde su pérdida de votos es más sensible y más inexplicable. Hombre, yo les daría unas cuantas ideas, pero no es esto lo que me ocupa ahora. Lo que interesa de la historia esta es que, en sus elucubraciones, asignan parte de sus pérdidas al fracaso del Fòrum aquel que se inventó Clos (Fòrrum, para los amigos) y a la culpabilización que los ciudadanos les hicieron en parte alícuota por la desastrosa política del anestesista y por el modelo de ciudad -altamente antipático- simbolizado por el fiasco.
Me hace mucha gracia que se autodefiendan diciendo que ellos se opusieron a ese modelo de ciudad. ¿Nos toman por imbéciles -además de por pringados- o qué? Ellos se opusieron como esta peña se opone a todo: incontinentes, calan el chapeo, requieren la espada, se van… y no hay nada. Ni siquiera rompieron el tripartito. ¿Y se quejan de que la cosa tuviera un coste electoral? Barato les ha salido, incluso…
Lo que me extraña es que llamen al Fòrrum «fracaso». Hombre, el certamen, el Fòrum [Universal de las Culturas] fue ciertamente un fiasco, pero es que eso se veía venir hasta tal punto que incluso Aramís Fuster hubiera podido predecirlo; aquello apestaba a alianza de civilizaciones y este tipo de inventos no se los cree ni el portavoz del Gobierno. No interesó a nadie, ni de dentro ni de fuera, y para mí que los únicos que se lo creyeron fueron los que creyeron que iban a dar el pelotazo de su vida con restaurantes, merenderos y otros servicios de paga mucho, come poco, mal, de pie y deprisa, calla y no mires lo que hay dentro del pan. Se lo creyeron, pero tardaron poco en aterrizar.
Hasta aquí el fracaso. ¿Dónde más se fracasó?
El fiasco fue pagado con dinero público, con dinero de todos los ciudadanos. Aún se está pagando y estaremos aún muchos años soltando pasta a cuenta de esa mierda. Por más que se hicieran unas cuentas del Gran Capitán de los que luego resultó que la cosa había salido incluso rentable: haces eso en una empresa privada y a estas horas todavía estás en la mazmorra cuadrando los números. Pero como, repito, era dinero de todos los ciudadanos, pues ni cuadratura, ni mazmorra, ni nada y si fracasó, que les den por el culo. So lilis.
Se hicieron barrios nuevos. ¡Hombre! Sí señor: se recalificaron solares por un tubo que se entregaron baratos a un montón de especuladores y hubo no mucha gente que hizo muchísima pasta. Allí, han construido un barrio artificial que hasta que reventó la burbuja vendía pisos a unos precios demenciales (o sea que a muchos ya puedes irles detrás con la burbuja, la crisis y soplando en una flauta).
Y quedó un espacio de uso público con el que no saben qué hacer, porque aquello cae donde Cristo perdió el gorro y nadie va por las buenas, salvo al macrocentro comercial. El famoso triángulo y aquellos espacios maravillosos que habían de ser asombro del mundo, han quedado para ser usados como rockódromo, discotecódromo, follódromo, drogódromo y atracódromo. Incluso han tenido que cerrarlos y alambrarlos para que no se deterioraran en invierno (en noviembre o febrero no van por allí ni los de Al Qaeda; y de noche, menos).
Pero todo eso da igual. Los que tenían que levantar una gran pastizara ya la levantaron. Clos fue premiado con un Ministerio de Industria en el que hizo el ridículo a más no poder (como era previsible, por otra parte) tras lo cual se le propinó un puntapié (hacia arriba) como embajador en Turquía. Nadie conocía la carrera diplomática del anestesista y alcalde más nefasto que ha conocido esta pobre ciudad, ex aequo con Porcioles, pero allí lo tienes…
Viendo cómo y dónde están los protagonistas de aquel monumental timo cívico y dejando aparte -como se suele- el interés de los ciudadanos… ¿dónde está el fracaso?
Yo no lo veo.
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Hablaba ayer mismo de la última pachangada del achuntamén, consistente en tocar el pito para que todos los ludómanos, desocupados, aburridos y tontos del culo de la ciudad -que, juntos, son legión- fueran a hacer el burro por la calle con motivo del show bicicletero con sede en el país vecino, que a saber lo que habrá costado (de nuestro dinero) que venga aquí de paseo a beneficio… a beneficio de unos cuantos, desde luego -seguramente la gentecilla del Gaspart ya ha hecho las cuentas-, que no tienen nada que ver con el común de los ciudadanos.
Ahora bien, los ciudadanos, por otra parte, no tenemos demasiado derecho a quejarnos de que se hagan estas cosas con nuestro dinero si cuando el alcalde toca generala va todo el mundo como loco a hacerle el caldo gordo al invento.
Lo que nos costará averigua cuánta pasta consiste en la gilipollez de hacer una ola con cartones amarillos cuando lleguen unos tíos pedaleando en calzoncillos, y para ello se precisan los siguientes ingredientes:
· Una montonada acojonante de guardias urbanos
· Otra montonada acojonante de Mossos d’esquadra
· Bomberos, ambulancias y demás servicios de emergencia
· Los cartones amarillos (*)
· La gestión de todo el tinglado a cargo de la reglamentaria empresa privada
· Gastos de representación y dietas por un tubo. Darse cuenta de que la gente esta que llega suman, entre pitos y flautas, cuatro mil quinientos especímenes del género humano.
(*) Los cartones amarillos comprenden:
1) Consultoría
2) Diseño
3) Impresión y manipulación
4) Distribución
No os creáis que esto de los cartones amarillos es cosa de ponerse a recortar y ya está. No, no, esto tiene que hacerlo un diseñador de mucho tronío y por lo menos dos (quizá tres o quizá aún más) de empresas afectas al régimen municipal tendrán que embolsarse una parte del gasto (del gasto a que se nos obliga a los ciudadanos, ya se entiende).
El alcalde sabrá -que nosotros no: esto es transparencia, sí señor- lo que nos ha costado (y en qué moneda) que vengan aquí todos esos individuos (e individuas, no se nos vaya a cabrear IC-EV). Esto de los deportes -tan educativos, tan ejemplares- y estos espectáculos internacionales del calzoncillo lanzado, los controlan empresas que no dan puntada sin hilo y que se hacen pagar muy cara la presencia del circo que controlan. Toda esa peña no ha venido a Barcelona porque le haga gracia mojar el culo en las playas de la Barceloneta, sino porque ha sido llamada, pretendida y suplicada y su presencia se habrá conseguido en ardua y fiera competencia con otros candidatos. ¿Quién paga todo esto? ¿Gaspart y su banda? Y una mierda.
A todo esto, dos días (porque la juerga dura dos días: el que llegan y el que se van) con media ciudad cortada. El segundo, el día que se van, van a empezar a tocar los cojones a una hora tan limpia de tráfico como las nueve de la mañana y parten la ciudad por el eje, por su justa mitad, trazando una línea de atascos y cagamentos que va de mar a montaña y hasta la una del mediodía, más o menos.
Falta un año para las municipales: recordemos que esto quisimos y esto tuvimos. A ver si a la próxima acertamos.
Que va a ser que no. Todos son iguales.
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Pues ya está servida esta inaudita paella en dos entregas. Esto no lo habíais visto nunca ¿eh?
La próxima será el jueves que viene, día 9 y día de autos, precisamente, el día que llega el número de los tíos estos del calzoncillo en bici a las tres de la tarde. Menos mal que, según el recorrido previsto, no me van a interceptar nada, aunque, por si las moscas, correré a casa a cerrar las escotillas. Distinto será al día siguiente, que pasará el circo por delante de mi trabajo y por el de mi mujer. Si oís una voz femenina soltando unas injurias horrorosas porque una caterva de mierdas le impide acceder al domicilio de uno de sus enfermos, esa es mi chica.
Ya verás, ya…
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